
El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, abogó ayer por los trasvases "para aprovechar aguas excedentarias" en el marco del desarrollo de un nuevo Plan Hidrológico, que justificó en el "fracaso" del plan de desaladoras socialista. El ministro rehusó "utilizar" la palabra "trasvase" hasta los últimos minutos de su primera intervención en comisión parlamentaria, que duró más de tres horas, pero finalmente recurrió a ella para apoyar estas infraestructuras para ese tipo de aprovechamientos.
"Hagamos las obras que haya que hacer, porque hay mucho sentido común que aplicar a la planificación hidrológica de España. Hablamos de un gran pacto nacional del agua, no de una gran imposición nacional", continuó.
El Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes de Aragón criticó ayer el cambio de discurso del PP con respecto a la gestión hidráulica tras las elecciones generales y alertó del "preocupante" viraje hacia posiciones trasvasistas.
El Partido Aragonés, por su parte, recuerda al ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, que el rechazo al trasvase del Ebro se recoge en el pacto de gobernabilidad que firmaron el PAR y el PP para el Gobierno de la comunidad autónoma.
Ante el anuncio de Cañete, el vicepresidente del PAR y portavoz en las Cortes de Aragón, Alfredo Boné, señaló en una nota que "la única solidaridad posible" respecto al agua es que Aragón vea ejecutadas "de inmediato" las obras del Pacto del Agua. Advirtió de que los aragoneses "nunca aceptarán que se resuciten viejas amenazas, como la del trasvase", que creían "enterradas", y que "lastrarían para siempre" su futuro.