El entierro del matrimonio alcañizano Eduardo Gálvez, Herminia González y de su hija Pilar, de 20 años, que fallecieron ayer ahogados en la presa del embalse de Santolea, se ha celebrado hoy a las cuatro de la tarde en la iglesia de San Francisco de Alcañiz. Esta mañana, los cuerpos han sido trasladados desde el depósito judicial a la sala de duelos de la Avenida Aragón de Alcañiz, después de que la pasada noche se les practicara la autopsia.
La inhumación de los cuerpos se ha realizado en el cementerio de Alcañiz, ciudad en la que residieron la pareja y sus hijas durante muchos años hasta que hace unos años decidieran trasladar su residencia a Zaragoza, donde trabajaban en la actualidad. No obstante, buena parte de la familia de los fallecidos residía en la zona. El fallecido tenía un hermano que residía en la vecina localidad de Castelserás.
Los tres fallecidos se ahogaron el domingo en torno a las tres de la tarde en la zona de desagüe del embalse de Santolea, donde se estaban bañando. Se trata de un lugar con fuertes corrientes y remolinos. Según diversas fuentes, fue el padre el que primero se introdujo en el agua, bien de manera voluntario o porque pudo resbalar. Al ser arrastrado por el remolino que produce el agua al caer desde el azud al cauce, solicitó ayuda. Al parecer, la madre y la hija mayor intentaron ayudarle con la correa del perro, pero terminaron introduciéndose en el agua y la corriente también las arrastró.
La familia, que residía actualmente en el barrio de Santa Isabel de Zaragoza, iba acompañada de la hija menor de la pareja, de 14, años, y de un cachorro propiedad del matrimonio. Fue la hija menor la única que presenció los hechos y la que avisó a los servicios de emergencia 112 y a un tío materno -hermano de su madre-, que se encontraba en Alcorisa y con el que habían quedado para pasar la tarde.
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