Fue uno de los primeros voluntarios españoles que viajó con la Cruz Roja hasta Guinea Ecuatorial en 1980. La gran necesidad de asistencia médica del país, junto con la belleza de sus tierras y la hospitalidad de sus gentes, atrapó a Mario Sarsa, médico villanuense (Huesca), durante 22 de sus 56 años.
Desde entonces, Sarsa ha vivido numerosas anécdotas. La más mediática de sus aventuras fue un secuestro en República Democrática del Congo por parte de un grupo de rebeldes de la etnia enyele. Después de permanecer 12 días retenido en una zona ribereña de río Congo, el doctor resultó ileso y preservó las ganas de seguir conociendo el continente.
En la actualidad, trabaja como médico en Mas de las Matas, lugar donde residirá hasta finales de verano. “Todavía no sé que haré después, probablemente buscar un trabajo en España”. La única cita inamovible en sus planes futuros es el regreso a África. Mario Sarsa nos describe el gran continente bajo su óptica experta y desvela algunas anécdotas desconocidas para el gran público.
-¿Qué es lo que le atrae de África?
- Muchas cosas. Del África ecuatorial, que es donde yo he vivido, me entusiasmaba la enorme biodiversidad que existe. Por otra parte, África es la cuna de la humanidad y desde que era adolescente, he tenido mucho interés por conocer el lugar de donde surgen nuestras raíces. Por último, también me atrae la gran variedad de etnias que existe y su forma de vivir, tan próxima a la naturaleza.
-¿Qué diferencias hay entre ejercer la medicina en España y África?
- Además de que allí hay mucha más necesidad, en España todo está muy regulado y controlado, cada médico cumple su función y no puede salirse de su especialidad. En África tienes más libertad y te toca hacer de todo, desde atender un parto a coser una herida enorme. Y además, eres el único médico en muchos kilómetros a la redonda.
-¿Y a nivel cultural?
- A nivel cultural, África es un continente bastante primitivo. La sociedad siempre se ha vertebrado por clanes y familias en las que impera la tradición, que es uno de sus principales problemas. Pero el africano, a pesar de ser más tradicional, también es más libre. En el mundo desarrollado todo está acotado por pequeñas parcelas de libertades y derechos. Allí pones música a todo volumen a las cuatro de la madrugada y lo más seguro es que los demás se unan mientras que aquí los vecinos llaman a la policía. Otro de los problemas de África es que se trata de un continente fruto de la irracionalidad del sistema colonial que impusimos los europeos, que no nos conformamos con esquilmar todo lo que pudimos sino que encima lo partimos de una forma irracional obligando a etnias opuestas a convivir entre sí.
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