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“Estoy harta. Llego a casa cansada de trabajar y me encuentro con un montón de basura en la puerta y con un olor asqueroso dentro”, explica Nicoleta Laszlo, una vecina del número 26 de la calle Caldereros de Alcañiz. Laszlo, junto a su marido y sus dos hijos, lleva tres años viviendo con dos contenedores de basura situados a menos de un metro de la ventana de la cocina y de la puerta del salón de su casa.
El 7 de julio de 2009 este periódico publicó un reportaje sobre las condiciones de vida de la familia Laszlo y las soluciones que ofrecía el Ayuntamiento al respecto. Durante los dos primeros años de vida en la casa, Nicoleta tramitó varias quejas al Ayuntamiento de Alcañiz del cual no recibió más que negativas. Cansada de insistir al consistorio, acudió a los medios de comunicación para denunciar su caso. Fue entonces cuando el concejal de Medio Ambiente, Miguel Ángel Gracia, afirmó que “aunque no existía una solución a corto plazo, los contenedores estarían soterrados antes de terminar el 2009”.
Sin embargo, la familia Laszlo continúa sufriendo la pestilencia y los insectos que atrae la basura. El concejal de Medio Ambiente apunta ahora que “de momento, el soterramiento de los contenedores de la calle Caldereros está aparcado por motivos presupuestarios” y que “en una Comisión de Medio Ambiente se decidió que éstas obras eran prioritarias en la plaza del mercado”.
Olor e insectos
La planta baja de la casa de Nicoleta incluye la ventana de la cocina y una puerta de acceso que comunica directamente con el salón. A menos de un metro de ambas se encuentran situados dos contenedores de basura que desprenden un intenso olor y que atraen moscas y hormigas que entran en la casa.
Nicoleta explicó que “muchas veces la basura llega hasta la fachada de su casa, porque algunos vecinos la dejan fuera del contenedor”. También narró que “cuando los basureros recogen los desperdicios del día, golpean con los soportes metálicos en la pared y ventana de la casa”. Durante el verano tampoco es posible dormir con la ventana abierta, porque el camión de la basura no pasa hasta las 7,30 horas y durante la noche los contenedores están repletos.
Combatir la basura
La familia Laszlo disimula el olor de los deshechos con ambientadores encendidos durante todo el día. También colocaron una mosquitera en la ventana de la cocina para evitar los insectos y, cada dos días, vierten un cubo de agua por la acera para limpiarla.
La noticia completa, en la edición impresa.
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