Miles de cazadores y pescadores aragoneses y de comunidades cercanas miran este fin de semana hacia Calamocha, donde ayer se inauguró la décima edición de la feria de Caza, Pesca y Turismo Rural (Captur), sin que las dudosas condiciones meteorológicas impidiesen el acostumbrado éxito de asistencia. El alcalde de la localidad, Joaquín Peribáñez; el presidente comarcal, Joaquín Sánchez, y el director del Instituto Aragonés del Agua, Rafael Izquierdo, protagonizaron el corte de la cinta inaugural.

Mientras el turismo rural, según puso de manifiesto Izquierdo, se mantiene e incluso aumenta a pesar de haberse resentido el sector a causa de la crisis económica, cazadores y pescadores viven dos situaciones distintas. Los primeros atraviesan un buen momento para su afición, especialmente en caza mayor; lo segundos se quejan de padecer un mal momento, a su juicio como consecuencia de una mala política llevada por la Administración.
“La caza menor va un poco por zonas, algo fastidiada por la enfermedad del conejo, pero en el Bajo Aragón está empezando a proliferar el animal y esperemos que se extienda a lo largo de la provincia. La caza mayor está excepcional, va in cresendo, podemos estar contentos en la provincia de Teruel porque cabra hispánica hay mucha. El corzo está invadiendo la provincia y también jabalíes. Cuando más se matan, más hay”, resume sobre la situación cinegética en la provincia Antonio Gómez, delegado provincial de la Federación de Caza de Aragón en Teruel.
El panorama para los aficionados a la caña es diferente, “la situación es muy mala, más por motivos políticos que por la pesca en sí. Siempre se ha cuidado pero se han hecho una serie de actuaciones durante años por parte de la Administración muy malas, y somos los pescadores los que lo estamos sufriendo”, lamenta Pascual Marco, técnico de la Federación Aragonesa de Pesca y Casting y vicedelegado de la de Zaragoza.
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