
Los robos de cadenas de oro del cuello de la víctima mientras la entretienen colgándole otros collares de baratija son una nueva modalidad de sustracción que desde el pasado mes de septiembre va en aumento en la provincia de Teruel. Al menos se han producido un total de nueve delitos de estas características y las cifras podrían incrementarse con nuevas denuncias. Estos hechos delictivos se han desarrollado en varias poblaciones de la provincia ubicadas en distintas comarcas, como Jiloca o Bajo Aragón, entre otras.
Fuentes de la Guardia Civil explican que el modus operandi es similar en este tipo de delitos, que se producen en las travesías de los cascos urbanos. Un grupo integrado por entre dos y cuatro personas se acercan a la víctima y le solicitan información de cualquier tipo. Con el fin de agradecerle la atención prestada se acercan para darle un abrazo o regalarle una cadena o cualquier otro presente y, cuando se produce el contacto físico, aprovechan para robarle la cadena de oro que la mujer lleva puesta.
Los agentes indican que los delincuentes actúan en grupos integrados por personas de ambos sexos para levantar menos sospechas, tienen buena presencia física y llegan a los pueblos utilizando un coche de gama media.
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