Lunes, 07 Noviembre 2011
Su cierre en 1985 supuso un trauma para el municipio y el valle del Jiloca

La Azucarera de Santa Eulalia del Campo cumple en este mes el centenario de su apertura. Su cierre en 1985 supuso un trauma tanto para el municipio como para todo el valle del Jiloca, ya que uno de sus principales cultivos era la remolacha. En la actualidad sus grandiosas instalaciones, salvo el barrio de los operarios cuyas casas fueron compradas por sus inquilinos, están en un abandono absoluto.
El periódico Noticiero Turolense recogía el 13 de marzo de 1911 la puesta en funcionamiento de la impresionante Azucarera de Santa Eulalia del Campo. “Hoy a las seis de la mañana ha empezado a funcionar, con éxito extraordinario, la Azucarera del Giloca y desde esta redacción no podemos que felicitar tanto al personal técnico como obrero por cuando trabajos y vigilias llevan efectuados, para lograr tan lisonjero y brillante resultado, que hace de Santa Eulalia un pueblo industrial, aumentando su importancia en la provincia de Teruel...”.
La Azucarera de Santa Eulalia del Campo llegó en su cénit a ser un complejo referencial para toda la provincia de Teruel y claro exponente de la arquitectura industrial. En 1942 llegaron a trabajar 491 personas entre fijos y eventuales de campaña. Transformaba toda la remolacha cultivada en el valle del Jiloca y Alfambra. Pero pasaron los años y de la bonanza se pasó al declive. La Compañía de Industrias Agrarias, CIA, cerró sus instalaciones en 1985 por su falta de reconversión tecnológica y de rentabilidad. Aquella decisión llevó muchas protestas sociales y anuncios por parte de las Administraciones con cultivos alternativos.
El actual alcalde de Santa Eulalia, Héctor Palatsi, recuerda que hace 26 años se buscaron culpables por el cierre de la azucarera en el Gobierno, Ayuntamiento, “pero la verdad es que la culpa no era de nadie. Se fue la CIA, ahora Ebro Puleva, porque la azucarera no era rentable. La empresa dejó las azucareras que eran rentables, las más modernas, y su cierre fue una decisión del consejo de administración”. En la Azucarera de Santa Eulalia se molían 100.000 toneladas de remolacha todos los años.
Héctor Palatsi señaló que el cierre tuvo fuertes consecuencias para Santa Eulalia del Campo y para el valle del Jiloca, ya que trabajaban 70 empleados fijos y 300 durante todo el invierno. Aquellos 70 trabajadores, salvo 10 que se prejubilaron, se tuvieron que reubicar por las empresas de la Compañía que tenía por España, por lo que Santa Eulalia perdió una generación. Los hijos de los trabajadores que se fueron no han vuelto. En 1985 en Santa Eulalia del Campo había 2.000 habitantes y ahora tenemos 1.200, la mayoría población jubilada”.
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