
Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine, ejerció de anfitrión y transmitió un mensaje de valentía a “la caballería e infantería” del cine español.
“El cine es difícil, es duro, se avecinan tiempos probablemente más duros, pero es maravilloso. Estáis ahí, sois los que habéis llegado a la final. Habrá unos vencedores, pero os aseguro que no habrá perdedores”, aseguró.
Protagonistas
Minutos antes, se habían ido acercando los protagonistas de la noche. Mateo Gil, director de Blackthorn, había sido uno de los primeros en aparecer, recién salido de la cama por culpa de una anginas, pero aún así exultante por las once candidaturas de su película, la gran sorpresa de esta edición. “Para mí ir a la gala ya es un trago y este año no puedo escaquearme”, dijo, recordando que si bien normalmente estaba nominado como guionista de Amenábar y no acudía a la ceremonia, este año es responsable absoluto del alabado filme.
Tras él, un novato en el cine pero veterano en popularidad, José Mota, que confirmó que su compañera en La chispa de la vida, Salma Hayek, sí acudirá a la gala de los Goya.
Luis Tosar, candidato por Mientras duermes, aseguró que, incluso el día de los premios, estará relajado. “Este año voy mas tranquilo a los Goya, hay un favorito bastante claro”, refiriéndose a José Coronado, por No habrá paz para los malvados.
Tosar se ríe cuando se le compara con Meryl Streep por su asiduidad a los galardones, y es, precisamente, el actor favorito de Coronado; el protagonista de No habrá paz para los malvados, visiblemente más nervioso, se quedó sin palabras cuando se le dio por ganador por su carismático papel.
“Hay cuatro trabajos estupendos, los actores son impresionantes y estar nominado con Luis Tosar es un sueño. Si viene algo más, perfecto” explicó.
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