ENTREVISTAS José María Maldonado, escritor e historiador: “Los hechos en el bombardeo de Alcañiz se silenciaron porque los que podían hablar no tuvieron voz durante años”

José María Maldonado, escritor e historiador: “Los hechos en el bombardeo de Alcañiz se silenciaron porque los que podían hablar no tuvieron voz durante años”

Maldonado, ante una de las casas que quedaron destruidas por las bombas
Maldonado, ante una de las casas que quedaron destruidas por las bombas

José María Maldonado Moya ha presentado esta semana su primera novela. El dolor del silencio narra cómo viven unos adolescentes el bombardeo de Alcañiz del tres de marzo de 1938, sobre el que el historiador ya publicó un libro en 2003, El bombardeo olvidado, cuya reedición ha visto la luz esta semana. Las dos obras llegan a las librerías cuando se cumplen, este sábado, 80 años de aquella masacre que dejó cientos de muertos y miles de víctimas.

-¿Qué ha representado para usted cambiar a la novela?

-Un esfuerzo tremendo, porque aunque en la novela te puedes permitir inventar la historia, para mí eso ha sido nuevo. Tenía tanto miedo que llegué a preguntarme si le interesaría a alguien.

-¿Le da miedo la crítica?

-Hasta la semana pasada no era consciente de que había cambiado el chip y, de repente, esta semana he estado un montón de días sin dormir, porque mucha gente me decía que tenía ganas de leer la novela. Y hasta ese momento no me había planteado que iban a leerla.

-¿Que ha revisado en ‘El bombardeo olvidado’?

-Lo primero que había que hacer era volver a sacarlo, porque ya estaba agotado. Cuando decidí releerlo, me di cuenta de que tenía algunos datos más y que podía ampliar e incorporar con cosas nuevas sobre el bombardeo o sobre los alcañizanos que terminaron en Mauthausen.

-Alcañiz es un pueblo de derechas. ¿Le ha sentado bien a la derecha este libro?

-Cuando lo saqué, hubo gente que me dijo que se notaba que era de derechas, y a la tarde siguiente que se notaba que era un rojo. Me di cuenta de que había acertado. Y esa era mi intención. La historia es como es y punto. Lo que he tenido, principalmente, son agradecimientos por sacar a la luz este hecho histórico. El periodista Darío Vidal ha sido uno de ellos, porque el bombardeo le pilló siendo niño y lo tenía ahí como en una nebulosa, tanto que llegó a pensar que era una mentira o que lo había soñado. Otra persona me dijo que cuando salió el libro por primera vez su suegra pegaba puñetazos sobre la mesa y lloraba, porque había vivido pensando que los que habían atacado eran los republicanos y que quien le había salvado la vida era un soldado de Franco. Cuando leyó el libro se dio cuenta que había sido al revés. 

-¿Las propias víctimas se silenciaron a sí mismas?

-No fueron los alcañizanos. Se silenció desde arriba, para que no se recordara, para que no saliera en la prensa... Pero los que lo vivieron tenían que recordarlo, ya que Alcañiz entró en ‘Regiones devastadas’ porque el Franquismo pagó para rehacer lo destruido. Se tapó, pero los que podían hablar fueron los que habían perdido la guerra y no tuvieron voz durante muchos años.

-¿Cómo es posible que una mujer viva un engaño en vida pensando que le salvó la vida aquel que realmente casi se la quita?

-Porque se les inculcó que los buenos eran los de Franco. Si tienes cuatro años y a los cuatro días de un bombardeo entran los soldados de Franco, creces pensando que esos eran los buenos, y los padres callaban.

-Este sábado se cumplen 80 años del bombardeo. ¿Cómo debería conmemorarse?

-Este año va a empezar a hacerse alguna cosa. Viene el presidente de Aragón por primera vez y me imagino que, por primera vez, también vendrá el alcalde. 

-El alcalde por primera vez...

-Espero... Es bueno que recordemos que aquí hubo un acto muy bestia en el que murieron muchos alcañizanos, muchos soldados y muchos forasteros, que habían llegado de Belchite, de los pueblos de alrededor... No hay mucho más que conmemorar que el dolor de la gente y que posiblemente fue el día más negro de Alcañiz en su historia En Guernica el pueblo se paraliza en el momento de la conmemoración de su bombardeo.

-¿Y cree que en Alcañiz hay la misma sensibilidad? En el último Pleno hubo polémica porque el PP pidió que no hubiera banderas republicanas.

-No la hay, porque no se ve como un hecho histórico en el que recordamos a los muertos, a los heridos y, en definitiva, un hecho vandálico. Las bombas no tienen color, no distinguen edades, ideologías ni religiones. El bombardeo fue un asesinato, un acto salvaje contra la población, porque se sabía lo que se iba a hacer: bombardear el pueblo de Alcañiz. 

-¿Sus libros pueden ayudar a mejorar esa sensibilidad?

-Deben servir para aprender de nuestro pasado, porque sin él no se entiende el presente. La Historia es como es y, aunque no nos guste, no se puede cambiar. 

-¿Cuántos pueblos hubo más como Alcañiz?

-El bombardeo de Alcañiz fue el detonante, pero a los pocos días fueron los pueblos de alrededor. Éste se adelantó a la entrada de las tropas franquistas. Empezó la batalla de Aragón y fueron bombardeando todos los pueblos sin excepción en toda la zona aragonesa republicana. Y la gente salió y ya no volvió. Hubo miles de personas en Alcañiz y Calanda, y cientos en el resto de pueblos, que se fueron. 

-Hoy tenemos un reflejo de Alcañiz en Siria. Y cuánto se parecen las imágenes de aquel Alcañiz a la Siria actual.

-Sí, y para ver la inmensidad del bombardeo de Alcañiz podemos compararlo con Siria perfectamente. Cuando hay un bombardeo tremendo en Siria, nos dicen que hay 40 o 50 muertos, muchos niños. En Alcañiz murieron más de 300 personas en pocos minutos. Aquí ocurrió lo mismo que en Siria, pero más, porque en Alcañiz ni se lo esperaban. Cayeron 160 bombas en un pueblo que era menos de la mitad de extenso de lo que es hoy.

 

 

Maldonado, ante una de las casas que quedaron destruidas por las bombas
Maldonado, ante una de las casas que quedaron destruidas por las bombas
Maldonado, ante una de las casas que quedaron destruidas por las bombas
Maldonado, ante una de las casas que quedaron destruidas por las bombas
Maldonado, ante una de las casas que quedaron destruidas por las bombas