TERUEL Unos 3.500 aficionados aplauden en el concurso de recortes en favor de Martina

Unos 3.500 aficionados aplauden en el concurso de recortes en favor de Martina

Sarita Ávila, de Castellón, durante uno de los recortes. Bykofoto / Antonio García
Sarita Ávila, de Castellón, durante uno de los recortes. Bykofoto / Antonio García

Unos 3.500 aficionados a la tauromaquia se volcaron este domingo con la Fundación Martina es mi Ángel, destinada a recaudar fondos para las terapias de la niña turolense Martina Utrillas, que padece síndrome de Angelman, durante el concurso de recortadores que organizó Tauroemoción en la plaza de toros de Teruel.

Los 16 recortadores, entre los que había turolenses, de Castellón, Zaragoza y Valencia, ofrecieron sus quiebros de forma altruista, al igual que el equipo médico y el de seguridad. Así, salvo algunos gastos destinados al alquiler y traslado de animales, todo lo recaudado irá a parar a la fundación para las terapias de la pequeña Martina. Desde Tauroemoción indicaron que a lo largo de la semana se dará a conocer el dinero obtenido de la entrada al coso, al que hay que añadir el de la venta de camisetas –que en Teruel se agotaron y ya solo se pueden comprar a través de internet– y el de bocadillos donados por la empresa Don Jaté.

El padre de Martina, David Utrillas, mostró su agradecimiento a los asistentes y destacó que están gratamente sorprendidos por todo el apoyo que están recibiendo de los turolenses, no solo en la cuestión económica, que es muy relevante para poder continuar con el tratamiento de la niña, sino también por las innumerables muestras de cariño que obtienen diariamente y que les impulsan a seguir adelante. 

El síndrome de Angelman no tiene cura, pero sí existen tratamientos que mejoran las afecciones de los que lo padecen. Martina Utrillas recibe actualmente terapias tanto a través del sistema aragonés de salud como de forma particular en la capital turolense. Su padre explicó que parte de lo recaudado permitirá que la niña reciba atenciones específicas, como una terapia intensiva que requiere un mes de estancia en Guadalajara y tiene un coste de 3.000 euros. Además, Utrillas adelantó que la intención de la familia es destinar parte de los fondos recaudados con los diferentes eventos organizados a la investigación del síndrome de Angelman con el fin de ayudar a otras personas afectadas en el mundo.

Durante el concurso de recortadores se vivieron algunos momentos emotivos, como el brindis que hizo José Manuel González, Poca, dando ánimos a la familia Utrillas. El recortador ofreció  su último espectáculo taurino y, como explicó a los padres de Marina, tenía que ser en el evento en favor de la niña: “Tiene una cría de dos años y tres meses y se siente muy identificado, podría ser su hija o la de cualquiera”, comentó  David Utrillas.

El ganador del concurso fue Iván Sánchez, de Gea de Albarracín, que revalida el título obtenido en la Vaquilla del año pasado; el segundo puesto fue para José María Carreras, Misu; Javi Edo de Nules (Castellón), quedo en tercer lugar y el cuarto clasificado fue Ángel Pitarque, de Híjar. El quinto lugar fue para José Manuel González, Poca, de Vall de Uixó (Castellón) que  se retiraba de los ruedos. 

 Los expertos en recortes se midieron con los toros de Ruiz Meléndez, de Badajoz, y junto con los ganadores, mostraron su buen hacer sobre el albero Sarita Ávila, de Castellón; Cristian Júlvez, de Zaragoza; Pablo Lorente y Alex Pérez, de Teruel; Bruno Monferrer, de Formiche; Cristian Blanco, de Vall de Uixó (Castellón); Miguel Ángel Sales, Mikea, de Cantavieja; Dani Martínez, de Onda (Castellón), José Luis Alegre, Josete, y Aarón Jiménez, ambos de Santa Eulalia del Campo; Roberto Alegre, Rober, de Puçol (Valencia).

Sarita Ávila, de Castellón, durante uno de los recortes. Bykofoto / Antonio García
Sarita Ávila, de Castellón, durante uno de los recortes. Bykofoto / Antonio García
Sarita Ávila, de Castellón, durante uno de los recortes. Bykofoto / Antonio García
Sarita Ávila, de Castellón, durante uno de los recortes. Bykofoto / Antonio García
Sarita Ávila, de Castellón, durante uno de los recortes. Bykofoto / Antonio García