TERUEL Hemeroteca: Pizarro, Sabina, Gea y Cañada, nombres propios de las Fiestas del Ángel de Teruel de 1993

Hemeroteca: Pizarro, Sabina, Gea y Cañada, nombres propios de las Fiestas del Ángel de Teruel de 1993

Páginas de DIARIO DE TERUEL de 1993
Páginas de DIARIO DE TERUEL de 1993

En Teruel ‘los años se cuentan por Vaquillas’, leíamos ya hace 25 años en este periódico. La de entonces, la de 1993, aparecía a diario en las páginas desde comienzos del mes de julio, con una cuenta atrás que provoca el cosquilleo en el estómago de quienes llevan la Vaquilla en la piel. Eso no ha cambiado, pero sí lo han hecho otras cosas, desde la presencia de la reina y su corte, hoy desaparecida, hasta los espectáculos y algunos de los espacios que lucen con protagonismo estos días. Un repaso que nos permite recordar que las fiestas cambian, de rostros, de espectáculos e incluso de lugares, pero sigue la fiesta, que no pare la fiesta.

El programa de actividades, de espectáculos taurinos y musicales, compartía espacio con el resto de actualidad, de la que leíamos que Felipe González se convertía por cuarta vez en presidente del Gobierno; nacía el Parque Geológico de Aliaga y se anunciaba el acuerdo con Antena 3 para poner en marcha programación televisiva aragonesa, acuerdo que daría mucho que hablar. 

Veíamos en aquellas páginas las caras sonrientes de la reina -Ana Isabel Sáez Artigot- y sus damas, y leíamos cómo el mantenedor de aquel año, Manuel Pizarro, pedía en su pregón un Fuero para afrontar el desarrollo económico de Teruel, porque era necesario un “trato desigual a las desigualdades”.

Pronunció su pregón 2 de julio y en la información del día siguiente encontrábamos al entonces alcalde, Ricardo Eced, imponiendo la insignia del Ayuntamiento de Teruel a la reina de las fiestas en el Ayuntamiento, desde donde se trasladarían al Teatro Marín para escuchar al mantenedor de las Fiestas del Ángel de 1993. Pidió un Fuero que ‘sirva de instrumento y garantía del “futuro” de Teruel decía la crónica. En su intervención destacaba que era necesario ofrecer “un trato desigual a las desigualdades” y de este modo conseguir el crecimiento de Teruel hasta convertirla en una ciudad con más de 100.000 habitantes. Pizarro, que se mostró convencido partidario de la España de las autonomías, recordó que la promulgación del abolido Fuero de Teruel consiguió su objetivo de repoblar y favorecer el desarrollo de una comunidad desfavorecida.

Contaba el cronista de su intervención las nostálgicas referencias a su vida en Teruel y un permanente recuerdo a los turolenses de la diáspora. Y destacaba el mantenedor los tres días de fiesta de La Vaquilla y especialmente, el traslado del toro desde la plaza hasta la Nevera “cuando un joven demuestra que está capacitado para enfrentarse a un toro, lo está para enfrentarse a la vida, y si sabes meterte dentro el espíritu vaquillero puedes mirar con esperanza hacia el futuro”.

Se celebró aquel año el XXII Certamen Nacional de Poesía y el Litri y Enrique Ponce, que salió a hombros, se enfrentaban a los toros en el coso turolense que se presentaba en la primera de abono casi rozando el lleno, tal y como rezaba la crónica de Tomás Ortiz de la edición del 6 de julio. Por la plaza turolense pasaron también aquel año Vicente Ruiz “El Soro”, Jesulín de Ubrique y Manuel Díaz “El Cordobés”, que cortó una oreja, mientras que figuras como Espartaco y Enrique Ponce cerrarían un cartel de lujo en los festejos de la Feria que finalizó, según Ortiz, con éxito artístico todos ellos.

De la plaza de toros veíamos también una foto que retrataba a Juan Lafuente “El Barbo”, que fue durante muchos años propietario y conductor del coche fúnebre, ‘tirado por hermosos percherones, antes de que los vehículos a motor sustituyeran su carruaje’. En la imagen se le veía con el ramal de las mulillas en los corrales de la plaza de toros, acompañado por dos generaciones de la familia.

Y sorprendían estampas como la de la actuación de los bomberos toreros, que relataba el periódico con una fotonoticia titulada Un toreo de altura, en la que hacía referencia al espectáculo ofrecido el 7 de julio en la plaza turolense.

De la Feria a la Vaquilla

La cuenta atrás hasta la Vaquilla iba restando días con informaciones sobre la indumentaria vaquillera, referencias a los espectáculos previos – desde los picantes hasta los infantiles- y conciertos: el 3 de julio, se anunciaba el concierto de Sergio Dalma y La Frontera en el campo federativo de Las Viñas y para el 6 de julio, a Joaquín Sabina en la plaza de toros de Teruel.

Sobre los preparativos de limpieza leíamos Más de 60 personas trabajarán durante las fiestas para mantener limpias las calles de Teruel,  y que más de 100 vendedores ambulantes habían solicitado licencia. Un kilómetro de barras callejeras calmarán la sed de los vaquilleros” contaba el periódico, cifrando en medio centenar el número de barras instaladas .

Y llegado el sábado 10 de julio Teruel es una marea humana titulaba este periódico en portada al día siguiente, con dos imágenes destacadas que hablan del cambio también de estos 25 años. La principal era la de la plaza del Ayuntamiento, abarrotada y con todos los ojos puestos en el balcón donde el alcalde, Ricardo Eced, anunciaba el inicio de la fiesta. Y la otra imagen era la del homenaje a los pioneros, con el socio fundador Miguel Gea de la peña Los 13 homenajeados aquel año. El espíritu de los pioneros impregnó la fiesta decía el periódico destacando que los miembros de la Peña Los 13 volvieron a iniciar juntos la Vaquilla, treinta años después de hacerlo por última vez.

Fueron elegidos como “Vaquillero del Año” para rendir un cálido y emotivo homenaje a los vaquilleros que fundaron dicha peña y a los que la mantuvieron con vida hasta 1959”. Más de medio centenar de socios acudieron al acto, señalaba el texto aunque no pudieron estar todos. Algunos han fallecido, pero allí estaban sus viudas, y los que por diversos motivos tuvieron que emigraron en su día de la ciudad, regresaron para vivir una jornada llena de recuerdos nostálgicos de una fiesta “que es la más grande del mundo para divertirse sanamente” recordó Miguel Gea.

En la página que dedicaba el periódico a esta peña recordaba que ellos fueron los que promovieron el actual uniforme vaquillero. Fundada en 1942 por un grupo de solteros, un año después de salir por primera vez como peña, los integrantes de la misma salen en la Vaquilla del 44 uniformados con pantalón y camiseta blanca y faja roja, uniforme que con el tiempo terminará por implantarse en casi todas las peñas. Aquel año en cambio los de la Peña Los 13 no las tenían todas consiguió, y según reconocen, muchos sintieron vergüenza de salir vestidos, negándose a hacerlo si no era un grupo.

La puesta del pañuelo

José Miguel Cañada de la Peña El Despiste colocó el pañuelo al Torico, después de que tuviera que abrirse paso entre charangas y una lluvia de garrafas de bebida que los peñistas lanzaron llenas y sin contemplaciones contra el balcón de la Casa Consistorial leíamos en aquella crónica.

Por la mañana se había celebrado la subasta de palcos, de la que el periódico daba cuenta en una divertida crónica firmada por J.A. y que se titulaba “Ya vale, ya vale, que es par aun abuelo”. Hablaba el texto de si se notaba o no la crisis en la facilidad de aflojar el monedero, y si la afluencia y por tanto la expectación era mayor o menor, temas que no resultaran extraños para quienes siguen esta tradición que entonces se celebraba con el cántico de Antonio, que era el que ha rifado los palcos toda la vida.

Despedida y buen balance

Con una portada ilustrada por otra imagen que hoy no se repite, contaba el periódico del miércoles 14 de julio de 1993 que Teruel dijo adiós a la fiesta, haciendo un buen balance porque la falta de incidentes presentan a las recientes Vaquillas93 como las más tranquilas de los últimos años. Veíamos en aquella portada una gran fotografía del enorme submarino amarillo que paseó por Teruel la peña Los Marinos que recorría en ese momento el viaducto viejo, por donde entonces pasaban las peñas para ir a la plaza de toros a la Merienda.

La otra imagen de portada era la habitual de la suciedad de estos días de fiesta, y una noticia ajena a la Vaquilla se colaba en aquella portada: la elección de un turolense, Juan Alberto Belloch, como ministro de Justicia de Felipe González. Y a toda página otro clásico de la resaca vaquillera, el Curso de Nutrición y Ciencia de los Alimentos al que asistió Grande Covián y que comenzó el martes de la Vaquilla, un martes de dolores para algunos y salud para otros.

Páginas de DIARIO DE TERUEL de 1993
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