CULTURA Alcorisa y Tomás Montero se rinden homenaje mutuo con la exposición ‘Paseando por mi pueblo’

Alcorisa y Tomás Montero se rinden homenaje mutuo con la exposición ‘Paseando por mi pueblo’

Tomás Montero, con su inseparable cámara fotográfica
Tomás Montero, con su inseparable cámara fotográfica

Nacido en Aliaga con ascendencia manchega, y afincado en Alcorisa desde 1983, Tomás Montero se recuerda desde niño con una cámara de fotos al cuello. Su figura tras el objetivo en todos los eventos sociales, culturales y deportivos ya forma parte del paisaje habitual alcorisano, documentando todo cuanto ocurre a su alrededor. Colabora regularmente en la prensa turolense y suya es una parte importante del archivo fotográfico de la localidad, que custodia el periódico local Balcei. 

Aunque Tomás Montero ha participado en varias de las exposiciones colectivas de la Asociación de Fotógrafos del Bajo Aragón (ASFOBA), como la 25x2 que recorrió 16 localidades bajoaragonesas, de Zaragoza y de Navarra, o Rincones de Teruel que organizó Caja Rural, nunca había expuesto de forma individual, más allá de las redes sociales a través de perfiles como Tomás Montero Sánchez, Alcorisanos por el feisbuk, Torofotos Alcorisa o Monterote, en Instagram. 

Sin embargo Alcorisa y Tomás Montero se rinden un homenaje mutuo con la exposición Paseando por mi pueblo, una colección de 35 instantáneas del casco antiguo de la localidad, que se inauguró este sábado en el Museo Valero Lecha, donde podrá visitarse hasta el 16 de septiembre en horario de 19 a 21 horas. 

Ha elegido 35 imágenes porque hace 35 años que vive en Alcorisa, aunque la serie original consta de unas 180 fotografías, realizadas en 2015. La gran mayoría están tomadas entre julio y agosto y, más concretamente, entre las 13 y las 14.30 horas. No es precisamente el mejor momento para los fotógrafos, con dura luz cenital, pero si el único casi de todo el año en el que es posible captar muchas de las estrechas calles del casco de Alcorisa bañadas por la luz del sol. “Precisamente era eso lo que me interesaba recoger”, explica Montero. “El sol dentro de las calles, con las luces y las sombras que genera y el baño de color en los balcones y las fachadas de las casas”. 

Las imágenes incorporan el elemento humano solo como apoyo y “para dotar de cierta vida a las calles”, aunque la protagonista absoluta de la serie es la arquitectura. “De algún modo, lo que yo intento es que todo el mundo que tiene recuerdos ligados a cada una de esas calles los rememore viendo las fotos”. Así pues, no se trata de un mero catálogo documental de casas y plazas, sino de reflejar el contexto en el que ha discurrido la vida, con lo bueno y también con lo malo, de todos los alcorisanos. Tomás Montero hace la mitad del trabajo con las imágenes, y quienes acudan a ver la exposición deberán hacer la otra mitad con sus recuerdos. 

Y eso que el documentalismo y el fotoperiodismo es, precisamente, el género que más apasiona a Montero. “Me encanta estar presente en el día a día de mi pueblo y reflejar con mi cámara todo cuanto ocurre en él”, asegura. Quizá es un género más objetivo y que da menos pie a la creatividad personal que otros, pero forma parte de la naturaleza de Montero desde niño. “Cuando estudiaba en La Salle de Teruel y me hicieron aquellos test para saber por dónde podías encaminar tu vida profesional, una de las primeras opciones que me salían era el periodismo. Después me dediqué al mundo de la minería, pero siempre he tenido algo de periodista dentro”, confiesa. 

A su extenso archivo fotográfico se une además numerosas fotografías antiguas digitalizadas que colecciona. “Eso da mucho trabajo pero es un trabajo precioso porque protegen el pasado. Las fotos que he hecho yo están perfectamente organizadas en el archivo de Balcei, y será muy bonito que dentro de 25 o 30 años” –o 200– “alguien pueda acceder y ver cómo era la vida cotidiana de entonces”. 

Como autodidacta –y como todo hijo de vecino que lleve más de 20 años tirando fotos– , Tomás Montero tuvo que batirse el cobre con la fotografía química y luego lidiar con la reconversión a lo digital. “Personalmente el cambio no fue duro para mí. No solo porque siempre he sido muy abierto a todos los cambios tecnológicos, sino porque la fotografía digital es mucho más barata”, afirma. “Antes tirabas cinco carretes y eran muchísimas fotos”, sobre todo a la hora de pagar el revelado y positivado. “Ahora vas a una corrida de toros y vuelves a casa con 800 imágenes como poco”.

Montero ha ganado cuatro ediciones de los diez certámenes Miradas al Bajo Aragón, sin embargo es poco amigo de los concursos. Prefiere compartir sus imágenes a través de la prensa o las redes sociales, que estas sean de dominio público y que contribuyan a engrosar la memoria histórica gráfica de Alcorisa. Y Paseando por mi pueblo es un ejemplo de la enorme calidad, esmero y sensibilidad –y no me refiero a la ISO– que atesora esa memoria. 

Tomás Montero, con su inseparable cámara fotográfica
Tomás Montero, con su inseparable cámara fotográfica
Tomás Montero, con su inseparable cámara fotográfica
Tomás Montero, con su inseparable cámara fotográfica
Tomás Montero, con su inseparable cámara fotográfica