COMARCAS Las carrascas que se plantaron hace 25 años producen cada vez menos trufa

Las carrascas que se plantaron hace 25 años producen cada vez menos trufa

Una de las fincas que primero se sembraron en Sarrión y cuyas carrascas producen cada año menos por causas que los propietarios desconocen
Una de las fincas que primero se sembraron en Sarrión y cuyas carrascas producen cada año menos por causas que los propietarios desconocen

Las primeras encinas de cultivo llevan en Sarrión desde los inicios de la década de los 90. Entre los pioneros en su siembra hubo algunos que compraron plantas en otros lugares, como Arotz, en Soria, o incluso en Francia. Otros se lanzaron a micorrizar sus propias plantas y, tras probar que funcionaban en sus fincas, montaron los viveros de los que, a lo largo de todos estos años, han salido las carrascas y robles que han colonizado las fincas de buena parte de la provincia de Teruel. Sin embargo, sea cual sea la procedencia, en todas ellas se ha producido, en los últimos años, un preocupante descenso en la productividad.

Las carrascas alcanzan su momento óptimo de producción a partir de los diez años y, como ahora se está viendo, en cuanto pasan del cuarto de siglo empieza su declive. Los propietarios de las plantaciones con más solera de la provincia de Teruel están realizando todo tipo de pruebas en el manejo del cultivo para ver si logran cambiar la tendencia pero, de momento, ninguna ha funcionado. 

Han modificado los patrones de riego, probado con diferentes formas de poda o realizado aportes con sustratos diversos. Todo sin éxito. Los truficultores más veteranos reconocen que sus viejas carrascas ya no son una mina aunque siguen siendo, eso sí, más rentables que el cereal. De momento no hay nadie que las haya arrancado, pero ninguno lo descarta. 

Manuel Doñate, truficultor experto, pone fecha a ese día y asegura que no tardará más de seis o siete años en quitarlas: “En el momento que en una finca hay más gastos que ingresos tienes que arrancar, aunque haya algún árbol que siga dando porque no es rentable”, matiza.

Pese a que la producción de la trufa es muy variable, José Rozalén, que fue uno de los pioneros en la micorrización de planta en Sarrión, reconoce que las primeras superficies que sembró apenas darán este año un par de kilos por hectárea. Él, como el resto de sus colegas más veteranos, no descarta extraer las carrascas. Eso sí, con el objetivo de plantar nuevas tras un par de años de cambio de cultivo en las fincas. 

¿Suelos agotados?

Sin embargo, Eladio Salvador, que es otro de los truficultores pioneros de Sarrión, no tiene claro que la solución pase por plantar nuevas: “Igual el suelo está agotado de tantos años con la misma cosecha”, plantea. No obstante, los profesionales de la trufa recuerdan que las truferas silvestres crecían bajo carrascas con muchos más años que las que ahora están dejando de dar hongos.

Además de la edad, otro factor determinante en el descenso de producción es sin duda la sequía que ha afectado a Gúdar-Javalambre en los últimos cinco años. En este sentido, el subdirector de Agricultura en Teruel del departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, Ricardo Ibáñez, señala la posibilidad de que parte del micelio haya muerto por la sequía, aunque se muestra cauto y recalca que la trufa es un cultivo tan reciente que tiene grandes lagunas todavía. 

En este sentido, Daniel Bertolín concreta que el desarrollo de la truficultura se está logrando gracias al ensayo-error de los propios agricultores: “Lo que está dando validez al cultivo es la experiencia de la gente, a base de pruebas y años”, dice, para añadir que la mayor parte de las investigaciones desarrolladas sobre trufa en España se han hecho en parcelas de Sarrión, con el consecuente coste para sus propietarios.

Sin problema para quitarlas

Buena parte de las fincas más antiguas que hay sembradas con carrascas obtuvieron subvenciones para reforestación con trufa y los propietarios temen que estas ayudas condenen ahora a sus fincas al abandono. Sin embargo, según recalca Ricardo Ibáñez, “el compromiso que se adquiría al solicitar la ayuda de reforestación se acaba una vez pasados los 20 años, por lo que no tienen que devolver ayudas”, a no ser que las encinas se arrancaran antes de ese tiempo.  

Ricardo Ibáñez añade que un requisito para la obtención de ayudas era cambiar la calificación catastral a "monte bajo", por lo que ahora para arrancar los árboles sería necesario solicitar un cambio de uso de forestal a agrario en el Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, aunque “en principio no tiene por qué haber problemas” para la realización de este trámite, apostilla.

Una de las fincas que primero se sembraron en Sarrión y cuyas carrascas producen cada año menos por causas que los propietarios desconocen
Una de las fincas que primero se sembraron en Sarrión y cuyas carrascas producen cada año menos por causas que los propietarios desconocen
Una de las fincas que primero se sembraron en Sarrión y cuyas carrascas producen cada año menos por causas que los propietarios desconocen
Una de las fincas que primero se sembraron en Sarrión y cuyas carrascas producen cada año menos por causas que los propietarios desconocen