Miércoles, 01 Febrero 2012
David Cameron insta a la ONU a “no proteger” a Asad

Al menos 20 personas, entre ellas un niño, murieron ayer en las calles de distintas poblaciones de Siria en varias acciones de represión de las fuerzas del régimen de Bachar al Asad, informaron los opositores Comités de Coordinación Local (CCL). El grupo opositor informó en un comunicado de la muerte de diez personas en la provincia septentrional de Idleb, siete en la central de Homs, una en la ciudad meridional de Dael, otra en Damasco y una última en la localidad de Ein Tarama, en los alrededores de la capital.
Estos nuevos ataques contra los civiles coinciden con un amplio despliegue de seguridad en las afueras de Damasco, después de que las fuerzas leales al régimen recuperaran el control de esta zona. La ofensiva más sangrienta se centró en la provincia de Idleb, uno de los principales feudos opositores, donde estallaron violentos enfrentamientos entre las tropas y el Ejército Libre Sirio (ELS), que agrupa a los desertores.
El bombardeo contra la población de Saraqeb, que afectó a una escuela, una panadería y tres viviendas, dejó un elevado número de muertos y heridos, según los CCL, que no precisaron la cifra exacta de víctimas. También está siendo atacada con armamento pesado la localidad de Jan Sheijun, lo que desencadenó choques entre el ejército y los desertores. Entre las víctimas mortales de Idleb hay cuatro soldados, que fueron ejecutados por las fuerzas de seguridad.
BombardeosMientras, en la ciudad de Rastan en Homs, el bombardeo contra un edificio residencial provocó el derrumbamiento del mismo, y por el momento se desconoce la suerte que han corrido sus habitantes. En Rastan perecieron, además, al menos tres civiles al disparar las fuerzas de seguridad contra una ambulancia que transportaba a varios heridos. El menor fallecido, un niño de 12 años, murió en la localidad de Telbiseh de Homs a causa de un disparo en el pecho efectuado por un francotirador.
Pese a que el mayor número de víctimas se registró en el norte y centro del país, las fuerzas continúan con su ofensiva en los alrededores de Damasco y las tropas han irrumpido en varias localidades como Samalka y Arbin.
En Ein Tarama, donde falleció una persona, los cuerpos de seguridad ordenaron a los habitantes a abandonar la ciudad y efectuaron campañas de arrestos. El pasado lunes, el Gobierno sirio anunció que sus fuerzas habían recuperado el control total de la periferia de Damasco y prometió que continuaría la lucha contra los “grupos terroristas”.
Londres pide celeridadEl primer ministro británico, David Cameron, instó ayer al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a “no proteger” al presidente sirio, Bachar al Asad. El político tory se refirió a la represión en el país árabe en una intervención parlamentaria dedicada a detallar el resultado de la cumbre de la Unión Europea (UE) celebrada el pasado lunes en Bruselas.
“Los asesinatos deben parar y el presidente Asad debe marcharse”, indicó el “premier” británico.
Sobre la crisis siria, el jefe del Ejecutivo pidió a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, reunidos ayer en Nueva York para debatir un posible traspaso de poder en el país árabe, que “estén a la altura de sus responsabilidades en lugar de escudar a aquellos que tienen sangre en las manos”.
Cameron se mostró confiado en que el Consejo de Seguridad condene “la violencia continuada y la represión que sufren los sirios” y recordó que solo la pasada semana más de 60 personas murieron en las calles del país árabe.
En Nueva York se encuentra el ministro británico de Exteriores, William Hague, junto con otros líderes para debatir una posible transición de poderes en Siria, donde al menos 5.500 personas han perdido la vida desde que los manifestantes contrarios al régimen de Asad tomaran las calles el pasado año.