Domingo, 05 Febrero 2012

La oposición siria denunció ayer el bombardeo del régimen sobre la castigada ciudad de Homs, en la que según ellos es la mayor masacre desde que comenzó la represión, poco antes de una importante reunión prevista en el Consejo de Seguridad de la ONU.
El número de víctimas mortales en Homs por la ofensiva militar del viernes por la noche varía según las fuentes, que van desde las 260 anunciadas por el Consejo Nacional Sirio (CNS) a las 147 referidas por la Comisión General de la Revolución Siria, casi todas ellas en el barrio de Jalidiya.
Activistas en la zona relataron a Efe imágenes dantescas, como cadáveres de niños decapitados o restos humanos entre los escombros.
Dos testigos de lo sucedido, identificados como Abul Ward al Masri y Abu Bilal Al Homsi, explicaron por vía telefónica que la ciudad ha sido escenario de "una catástrofe en todo el sentido de la palabra" y que todavía se rescata manualmente a personas bajo los escombros.
Según Al Homsi, las fuerzas gubernamentales utilizaron armamento pesado como disparos de mortero, que procedían de tres lugares: la sede de los servicios de inteligencia en Homs; el barrio Karam Chemchem, habitado por una mayoría alauí; y un puesto de control militar establecido en las afueras de la ciudad.