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Sábado, 26 de mayo de 2018
LA ESPUMA DE LOS DÍAS

22/5/2017

Algo de vidilla

Juan José Francisco
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Está en marcha en el Jiloca un nuevo proceso de concentración parcelaria que concentra las tierras que ya fueron concentradas en los años sesenta. Ya perdonarán la reincidencia verbal pero es que muchas veces la vida, como algunos individuos de dudosa catadura, es reincidente.

Está bien concentrar la tierra para hacerla más productiva porque es el signo de los tiempos: productividad y competitividad, conceptos que ya van de la mano para siempre jamás.

Pequeños detalles como este indican que algo se mueve en esta pequeña aldea gala en la que se ha convertido Teruel. Una aldea que está rodeada, no de romanos, y sí de prósperos vecinos que, al contrario que nosotros, son optimistas, bellas personas y positivos a más no poder. No necesitan coaching alguno porque sus vidas y entornos son una sinfonía. Basta con salir unos centenares de kilómetros de esta nuestra aldea, siempre y cuando no te adentres en Guadalajara o Cuenca, para ver con perspectiva lo cenizosa que es nuestra vida. Aquí nos salen hierbajos en cualquier jardín que cuidemos. No sé si nos merecemos o no que vivamos en medio de una zozobra continua que nos lleva desde la minería a las comunicaciones, pasando por la sanidad, pero qué poquicas buenas noticias nos acompañan en la rutina diaria.

Y digo yo que mientras haya ejemplos de constancia y planificación de futuro como la que se está dando, de manera muy humilde, sí, en las tierras del Jiloca habrá que ir pensando que tenemos madera de resistentes, como los de la aldea gala, y que todavía queda gente aquí que tiene ganas de labrarse el futuro.

Ya no se trata de cambiar el mundo, no. Se trata de que no se nos deteriore más y que se puedan dar las mínimas condiciones necesarias para poder disfrutar de una vida digna.   Vamos a intentar competir pues con un montón de imponderables pero creo que eso aquí siempre ha sido así y, por mucho que aparezcan nubarrones, tampoco hay que bajar los brazos.

A poco que nos concedan algo de vidilla, una poquita, igual se confían y nos ganamos el futuro.

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