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Viernes, 15 de diciembre de 2017
TERUEL

29/11/2017

Solicitan 4 años de prisión por abusar sexualmente de una joven de 16 años

El hombre asegura que fue una relación consentida y la Fiscalía no acusa
Redacción
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El acusado, ayer, durante su comparecencia en la vista oral de la Audiencia
El acusado, ayer, durante su comparecencia en la vista oral de la Audiencia

Un nuevo caso de presuntos abusos sexuales fue juzgado en la Audiencia Provincial de Teruel, en el que la acusación particular solicitó 4 años de prisión para el acusado, M.P.O., si bien la Fiscalía no formuló acusación al entender que no había prueba suficiente para acreditar un delito contra la libertad sexual. Los hechos ocurrieron en Calanda en marzo del año pasado y el hombre aseguró que hubo consentimiento, mientras que la mujer, de 16 años, manifestó que no recordaba nada al haber perdido la consciencia cuando pasó todo.

El acusado, de 25 años, dijo que fue una relación consentida, pero la mujer declaró que del día que ocurrieron los hechos no recordaba nada desde las 2 de la madrugada, después de haber acudido a una fiesta en un masico de Alcañiz con el hombre denunciado y haber bebido alcohol.

La joven, que en aquel momento tenía 16 años y actualmente ha cumplido ya los 18, contó que se despertó por la mañana en la casa del hombre, sin saber qué hacía allí, y notó un fuerte dolor en la parte vaginal. Explicó que al despertar estaba desnuda en la cama del presunto agresor, con él acostado a su lado y en calzoncillos, y que le dijo que “quería repetir lo de la noche”.

Durante su declaración en la vista, la víctima indicó que se despertó allí confundida y que no recordaba nada de cómo había terminado en la casa del hombre ni de lo que había pasado. Buscó su ropa para vestirse y le pidió que la llevara a su casa.

El hombre argumentó que la relación fue consentida y que aquella noche habían estado previamente en una fiesta en un masico de Alcañiz y después en un disco-bar. Aclaró que cuando se marcharon, fue ella la que le pidió que no la llevara a su casa en Andorra por temor a que su hermana, bajo cuya tutela se encontraba, la abroncara por llegar bebida.

La acusación particular consideró que el acusado se aprovechó de la situación y abusó sexualmente de la joven en su estado, motivo por el que pidió una pena de 4 años de prisión. Fue la única petición de cárcel que se pidió en el juicio, ya que el ministerio público no formuló acusación y la defensa solicitó la libre absolución.

La Fiscalía no intervino en los interrogatorios durante toda la vista y en el momento de las conclusiones fue escueta y se ratificó en su informe inicial, en el sentido de que durante la vista oral tampoco se habían acreditado pruebas suficientes por un delito contra la libertad sexual, motivo por el cual pidió el sobreseimiento como ya hizo en su día.

La acusación particular en representación de la víctima consideró en cambio que los hechos eran constitutivos de un delito de abuso sexual contemplado en el artículo 181 del Código Penal, además de un delito leve de lesiones.

El letrado argumentó que el delito de abusos sexuales por el que pidió 4 años se cometió en concurrencia con el delito leve de lesiones, por el que solicitó una multa de 480 euros. Además, pidió la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 500 metros y de comunicarse con ella durante cinco años. En concepto de responsabilidad civil solicitó igualmente indemnizar a la mujer con 184,80 euros por las lesiones y 12.000 euros por los daños morales causados.

Durante la práctica de la prueba pericial comparecieron varios peritos sobre cuyos informes discreparon la acusación particular y la defensa, al entender la primera que la víctima había sufrido secuelas y requerido tratamiento psiquiátrico durante un año, mientras que la segunda negó que hubiera quedado acreditado que hubo un estrés postraumático causado por estos hechos.

La acusación dijo que “no hubo consentimiento” consciente al acto sexual, que había quedado acreditada la existencia de lesiones en los muslos de la víctima, que no existirían de haber sido consentido el encuentro. Argumentó además que había existido una “intención libidinosa” por parte del hombre al servirle varias copas de alcohol a la joven, y el hecho de que se acostara en la misma cama con ella cuando la llevó a su casa en lugar de hacerlo en otro dormitorio.

La defensa alegó que nadie obligó a la joven a beber, que la versión que había ofrecido no era creíble, y que más parecían existir motivos espurios como el miedo a quedarse embarazada o a recibir un castigo.

La víctima, que tardó tres días en comentar lo ocurrido a su hermana y denunciar los hechos en la Guardia Civil, dijo que al despertar en la casa del hombre, al que conocía de antes pero no había tenido ningún tipo de relación con él, tuvo “mucho miedo porque no recordaba nada de la noche anterior”.

“Empecé a llorar, estaba muy nerviosa y solo quería irme de ahí”, dijo la víctima en el juicio, además de precisar que “no quise tener nada con él ni me atraía”. Añadió que “nunca” hubiera dado el consentimiento y que al principio se sintió “muy culpable”. 

En su turno de palabra final el acusado insistió en su inocencia. 

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