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Domingo, 24 de junio de 2018
TERUEL

15/6/2018

Cinco de los acusados por la venta de droga en la Vaquilla admiten los hechos

El único que lo niega dice que el polvo que guardaba era para hacer santería
Redacción
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Palacio de Justicia de Teruel
Palacio de Justicia de Teruel

Cinco de los seis acusados por la venta de cocaína en Teruel durante los días previos a la Vaquilla del año pasado reconocieron  los hechos y llegaron a una conformidad con la Fiscalía, mientras que el único que siguió negando su implicación y que fue juzgado en la Audiencia Provincial aseguró en la vista que el polvo que le encontró la Policía Nacional cuando registraron su domicilio era cascarilla de huevo molida que empleaba para hacer ritos de santería.

La Audiencia Provincial de Teruel acogió ayer el juicio por delitos contra la salud pública contra las seis personas que fueron detenidas en julio del año pasado y enviadas a prisión preventiva por traficar presuntamente con drogas al menudeo en la capital turolense, y que desarticuló la Policía Nacional en los días previos a la Vaquilla, fecha en la que según las investigaciones policiales pensaban poner en circulación alrededor de 300 dosis de cocaína.

El juicio por esta operación, denominada Phoenix, quedó ayer visto para sentencia aunque finalmente solo se siguió el procedimiento oral contra una de ellos, A.M.A., que insistió en que él nunca se había dedicado a la venta de sustancias estupefacientes. Los otros cinco acusados, tres hombres y dos mujeres cuyos nombres responden a las iniciales R.B.A., G.L.C., C.A.A.C., PGC e I.B.M.L., reconocieron los hechos y llegaron a una conformidad con la Fiscalía, que rebajó las penas que solicitaba para ellos, que inicialmente oscilaban entre los 4 y los 5 años.  

El ministerio público mantuvo en cambio la petición de 4 años de prisión para el único acusado que se mantuvo firme en asegurar que él no había traficado con drogas y que se trataba todo de una equivocación.

La acusación se basa en las conversiones telefónicas de los números intervenidos por la Policía Nacional, así como en el hallazgo en su domicilio de una bolsa con diez gramos de polvo blanco que presuntamente utilizaba para cortar la cocaína. Además, los perros que intervinieron en el registro de la vivienda marcaron varios lugares donde supuestamente había habido droga.

Los acusados tienen nacionalidades cubanas, dominicanas y colombianas y comenzaron a ser investigados por la Policía en febrero del año pasado al tener indicios de la existencia de un grupo que se dedicaba a la venta de droga al menudo.

Cuando se aproximaban las fechas de la Vaquilla, a través de las escuchas telefónicas a las que fueron sometidos los seis acusados, los agentes detectaron que habían hecho un acopio de cocaína y que habían empezado a venderla, por lo que se procedió a su detención y al registro de sus domicilios.

Durante la explotación de la operación se intervinieron 80 gramos de cocaína y 1.200 euros en efectivo, así como útiles habitualmente empleados para el tráfico de drogas, varios terminales telefónicos y sustancias para cortar los estupefacientes, según indicó en su día la Comisaría de Teruel. 

La venta de esa droga hubiese supuesto, según las mismas fuentes, la distribución de unas 300 dosis de cocaína, que en el mercado ilícito hubiesen tenido un valor superior a los 4.000 euros.

Al reconocer los hechos cinco de los acusados, no llegaron a declarar ayer excepto uno que lo hizo como testigo, a la espera de que la Audiencia dicte sentencia condenatoria contra ellos, conforme a lo hablado por las partes con la Fiscalía.

En el caso del único que siguió negando que se dedicara a la venta de drogas, la vista oral continuó contra él aunque se negó a responder a las preguntas de la Fiscalía, haciéndolo solo a las de su abogado.

Durante el interrogatorio. A.M.A., de nacionalidad cubana, aseguró que él jamás se había dedicado a vender droga, que los 450 euros que encontraron en su casa eran de su mujer, y que las conversaciones telefónicas que interceptaron los policías no tenían nada que ver con la venta de droga, sino con otras cuestiones ya que el interlocutor le había regalado un gramo de cocaína de mala calidad.

“Nunca he vendido droga, siempre he sido consumidor”, dijo en respuesta al letrado de la defensa. Manifestó que era consumidor habitual de cocaína desde hacía 30 años, y que los 9 gramos de una sustancia blanca que los investigadores creen que era para cortar la droga, era en realidad para hacerse “limpias” puesto que practica la santería, unos ritos cubanos fruto del sincretismo de las religiones occidentales y las tradiciones africanas.

El abogado del acusado, Luis Ángel Marcén, pidió su libre absolución por entender que no está demostrado que traficara con drogas, sino que era un consumidor al que metieron dentro de la investigación por una interpretación errónea. En caso de que fuera condenado, solicitó que se tuviese en cuenta la atenuante por consumidor.

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