Viernes, 20 Agosto 2010
TRIBUNA ABIERTA
Enrique Cobos. Diplomado en Investigación Criminal
De aquel 20 de agosto de 2008, sigue la investigación del lamentable y trágico accidente ocurrido al Mc Donnell Douglas MD-82, de la compañía Spanair, en el vuelo JK-5022, que costaría la vida a 154 pasajeros y 19 heridos.
Todo suceso producido al poner en marcha, calentar o maniobrar una aeronave, que produzca lesiones a una o más personas, que ocasione daños a la aeronave, o que sea causa de que ésta los ocasione, se denomina accidente aéreo.
Generalmente los accidentes de aviación ocurren en los lugares y momentos en que menos se esperan. La atmósfera inicial en el lugar del accidente se agrava más por la confusión. Frecuentemente se pierde un tiempo muy valioso desde que ocurre el hecho hasta la organización de los primeros auxilios y, por supuesto, la investigación. Como así ocurrió aquella tarde en Barajas.
Según la compañía que operaba la citada aeronave, ésta tuvo un problema de calentamiento excesivo de una toma de aire antes de iniciar la carrera de despegue por primera vez. De modo que volvió a la puerta del hangar y el problema "fue tratado y aislado" por el personal de la compañía que lo despachó para volar.
No obstante, existen básicamente dos razones por las que se producen los accidentes de aviación: errores del personal y fallo del material. En algunos casos, se debe a una combinación de ambos. Sin descartar otras varias causas como pueden ser las condiciones meteorológicas adversas.
Hay dos tipos de investigación en todo accidente aéreo: la técnica y la judicial. Es la investigación técnica la que en principio determinará las causas gracias al sistema Flight Recorder, o registrador de datos de vuelo. Sin embargo, hay veces que al no hallarse estos registradores de vuelo, o cajas negras como más popularmente se las conoce, todo son conjeturas e hipótesis. Así ocurrió con aquel Airbus 330 de Air France que en su vuelo de Brasil a París desapareció en el Atlántico en la primavera del año pasado.
Por tanto, la investigación técnica es la que nos conducirá a determinar los factores humanos y materiales que, directa o indirectamente, contribuyeron al accidente, con el único fin de obtener enseñanza y tomar medidas preventivas que eviten la repetición de accidentes similares. En esta investigación no se determinan culpabilidades, sino que tiene por objeto: orientación y examen, recopilación de datos, análisis de éstos, y una vez establecida la causa o causas, se obtienen las conclusiones. Todas las conclusiones o resultados deben basarse en hechos que se hayan establecido durante la investigación, o que por falta de hechos reales, se hayan basado en las causas y factores contribuyentes más probables. Por último, las recomendaciones, consiste en la fijación de las medidas correctoras para evitar accidentes futuros.
Así, por ejemplo, en el accidente del Yak-42, en el que perdieron la vida 62 militares españoles, se llegó a la conclusión de que dicho accidente no fue debido a fallo del material (avión), sino a un error humano, en el que el cansancio de la tripulación jugó un factor primordial. Y se llegó a esta conclusión después de la investigación de las tres áreas generales bien definidas: material, personal y registros.
La educación es muy importante, porque casi todos los accidentes de aviación contienen un factor humano de algún provecho; el vuelo de un avión es el resultado de un esfuerzo colectivo de personal, desde los diseñadores, factorías de trabajo, personal de mantenimiento, de meteorología, controladores de tráfico, etc., hasta llegar al piloto. En una cadena humana tan larga, el error es siempre posible. La educación consiste en la localización de los diferentes errores, y el reconocimiento de ellos es el primer paso en la prevención de los accidentes.
El sabio alemán Otto Lilienthal, precursor de la aviación, antes de morir a consecuencia de un accidente, simulando a Ícaro, dijo: "es necesario que haya víctimas"....