Modesto Pascual recuerda muy bien cómo era antes el trabajo de mantenimiento de las carreteras. Le tocó vivirlo después de que los antiguos peones camineros abandonaran la soledad de sus casillas repartidas a lo largo de la carretera para agruparse en cuadrillas a principios de los años 60. Se sube a un camión AVIA en el que se desplazaban para realizar sus trabajos y rememora aquellos tiempos en los que la conservación de las vías de comunicación requería de un gran esfuerzo físico. El vehículo es uno de los que se exhiben en la exposición de maquinaria de obras públicas que puede verse en el Centro de Conservación y Explotación de Carreteras de Fomento en Teruel, una iniciativa única en todo el Estado español.
El que iba sentado más cerca de la puerta en el AVIA, un camión mixto que servía también para llevar el material y las herramientas, era el que más trabajaba. Cada vez que encontraban una piedra en medio de la carretera, le tocaba salir para retirarla. Si era muy pesada, bajaba otro y entre los dos la apartaban, y así sucesivamente, de forma que los que se sentaban más alejados de la puerta sólo tenían que bajar cuando había que hacer intervenciones de mayor calado.
El lugar elegido para sentarse no lo elegían los peones camineros, sino que les venía establecido por su mayor o menor veteranía en la brigada. En la caja de la parte posterior del vehículo llevaban lo necesario para parchear una carretera, pintar las marcas viales o realizar el trabajo de conservación que fuese preciso.
Pascual explica que ésta era la manera como se trabajaba cuando a partir de los años 60 se agruparon los peones camineros en cuadrillas y se empezó a incorporar maquinaria para realizar estos trabajos. Esos viejos cacharros, que estaban medio destartalados arrinconados en almacenes o en desguaces, han pasado a formar parte de un museo al aire libre en el centro de conservación que Fomento tiene en el polígono La Paz, y que es visible desde la carretera N-234.
Lo que empezó siendo una pequeña exposición con cinco máquinas antiguas ha crecido durante el último año hasta alcanzar más de veinticinco, y todavía hay alguna más en rehabilitación y otras a las que tanto Modesto Pascual como Carlos Casas les han echado el ojo.
La exposición ha crecido a lo largo del último año gracias a las obras de ampliación que se han hecho en el centro de conservación, y que han permitido ganar más espacio para exhibir las máquinas.
Casas, que es jefe del Área de Conservación y Explotación de la Unidad de Carreteras en Teruel, asegura que la intención es que la muestra siga ampliándose con nuevos contenidos en el futuro.
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