
La Vaquilla del 2010 fue, sin duda, la Vaquilla del Mundial. Todos la recordarán porque fue aquella en la que los turolenses disfrutaron de la fiesta con más alegría si cabe porque la final en la que la selección española de fútbol ganó ante Países Bajos la Copa del Mundo coincidió con el domingo de Vaquillas, y la emoción de la prórroga y el triunfo final hicieron que la alegría se desbordara más si cabe. Los turolenses vivieron la fiesta con su selección y con la presencia estelar en el día de la merienda del pulpo Paul que había adivinado el espectacular triunfo de La Roja. El resumen en imágenes
En lo local, arrancó con la preocupación de que la crisis obligaba a limitar los entierros de la Vaquilla por cuestiones de personal. José Manuel Fuertes y Francisco Aparicio, de la peña El Despiste, colocaron el pañuelo al Torico ese sábado 10 de julio y José Escalera recibió la casaca que le distinguía como Vaquillero del Año.
También fue el año en el que se recuperó el pasodoble de los años 40 Teruel en fiestas, que algunos no dudaron en bailar en el salón de plenos después de los actos protocolarios. "A ti Teruel yo te canto,/pues de Aragón eres alma/ a ti Teruel yo te canto,/ en tus fiestas se engalana/ tu belleza moruna y cristiana./ A ti Teruel yo te canto,/ pues de Aragón eres alma", reza el tema.
No fue un buen año para la recaudación de dinero en la subasta de palcos, porque la crisis hizo que faltaran pujadores, con lo que bajó la recaudación y dos palcos quedaron libres. En lo taurino, Sergio Cerezos salió a hombros del coso turolense ya como torero tras el triunfo en su alternativa el año anterior, y entre los dolores por una fea cogida que después le obligaría a pasar la noche en el hospital aunque sin mayores consecuencias. También triunfaron Manzanares y el rejoneador Andy Cartagena. Mientras, Guindillero fue el toro ensogado que dejó mejor sabor de boca a los aficionados a esta arraigada tradición del astado en la calle.
Fue un año en el que nuevamente los vecinos denunciaron el descontrol del botellón y la acampada libre en los alrededores, un fenómeno que no se evitó a pesar de habilitarse zonas de aparcamiento y descanso. Los que vinieron a pasar solo el fin de semana se encontraron los habituales controles de alcoholemia el domingo y por la tarde, el color volvió a las calles con el desfile de las peñas hacia la plaza de toros para la tradicional merienda. En el último día, Pascual Yuste y Paco Martínez fueron los encargados de quitarle el pañuelo al Torico.
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