·Fiestas del Ángel 2011
Martes, 12 Julio 2011
Los toros fueron los protagonsitas del lunes de la Vaquilla

El cansancio se dejó notar en los corredores de los ensogados en la tarde de ayer y los incidentes se concentraron sobre todo tras el descanso de la merienda, a partir de las 20.30 horas. Los astados de la ganadería de Adell Piquer de Castellote dieron mucho juego y los aficionados pudieron disfrutar de carreras muy bonitas y emocionantes.
La Vaquilla vivió ayer su jornada más taurina y tradicional. A primera hora de la madrugada se realizaba el traslado de las reses desde la plaza de toros hasta el corral de la Nevera y el primer animal en hacer el recorrido, Ansioso, mostró su lado más peligroso y protagonizó una cogida grave con una cornada. Los otros tres traslados transcurrieron con normalidad y el tercer toro fue el que más juego dio para los aficionados con una carrera muy rápida por la calle San Juan.
Por la tarde, los ensogados tuvieron momentos lucidos y los aficionados más veteranos ofrecieron carreras llenas de espectacularidad, sobre todo en la calle San Juan, especialmente con los tres primeros astados ya que el cuarto, Palillero, fue un poco más lento y, finalmente, tuvo que ser trasladado a los corrales en el cajón.
Tras este paréntesis para reponer fuerzas llegaron los momentos de mayor tensión de la tarde, con tres cogidas muy aparatosas. La más grave se produjo junto a Ferrán, un hombre recibía una fuerte embestida y cayó golpeándose fuertemente en la cabeza. El herido fue trasladado de inmediato por una de las ambulancias de Cruz Roja hasta el hospital Obispo Polanco, donde fue atendido y permanecía estable en observación.
También dos mujeres fueron alcanzadas por las reses, en los porches del banco Santander, en la plaza del Torico y otra junto al bar Cantarero, aunque sólo sufrieron algunos traumatismos.
Vaquillas infantiles
La tradición manda el lunes de la Vaquilla y los niños son los protagonistas y los dueños de la calle y la fiesta en la mañana del último día de celebraciones. Las vaquillas infantiles acercan a los turolenses más pequeños una de las costumbres más arraigadas en la capital, el toro ensogado.
Chicos de muy corta edad se atreven ya con pequeños capotes y se acercan a tocar al animal y a hacer algunos recortes, siempre bajo la atenta mirada de corredores veteranos y con los jóvenes sogueros guiando a los animales.
A juzgar por la afluencia de público a este acto, parece que el relevo generacional está asegurado para continuar con la tradición del toro ensogado.
La noticia completa, en la edición impresa.