
El sector de la hostelería de Alcañiz está contento y satisfecho, como si hubieran celebrado una gran bacanal. El balance de tres días de fiesta y diversión en las calles y de ocupación hotelera al 100% en hoteles les ha dejado contentos. Todos los consultados destacaron ayer que, a pesar de que en el circuito se registró una entrada menor -unas 10.000 personas menos- en las calles detectaron lo contrario: hubo más gente. El único pero es que consumieron menos.
La crisis, por tanto, “se nota”. Lo reconocieron tanto Luis Soler, gestor del campin municipal, como Juanma Crespo, del Hotel Guadalope, y Javier Vinuesa, de Hotel Calpe. Este último incluso descubrió una noche que un grupo había hecho botellón en su propia terraza. Además, “el consumo de los clientes ha bajado bastante, y así como el año pasado tuvimos la cafetería a pleno rendimiento, con consumo de cafés y bocatas, desde las seis de la mañana, este año ha sido mucho muy normal”. Vinuesa, cuyo establecimiento se encuentra próximo a varios supermercados, corrobora que muchos moteros decidieron buscar allí los alimentos para preparar sus almuerzos.
También realizó un balance “positivo” del fin de semana motero Luis Soler, que llenó su campin y ocupó todas las plazas solicitadas en la zona de acampada que instaló para el evento al lado del campin que gestiona todo el año. A su juicio, “ha venido mucha más gente que en 2010, aunque luego en el circuito no se haya notado”, lo que evidencia que la crisis económica hace mella en los bolsillos de los aficionados. Según el hostelero, “suele ocurrir en estos grandes premios, que la gente viene de marcha y luego se va a casa sin ir a las carreras”.
En este sentido, Soler también recalcó que “a pesar de haber más gente, el consumo de alcohol ha sido menor”. No ocurrió lo mismo en cuanto a las comidas, ya que “el precio del menú del buffet fue más barato que el año pasado y nos funcionó muy bien”.
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