
La plaza Domingo Gascón quedó abierta ayer en toda su superficie exterior, aunque el edificio construido en el subsuelo continuará cerrado hasta que se resuelva su fórmula de explotación, para la que el Ayuntamiento de Teruel busca colaboración de empresas privadas.
Las críticas de vecinos y comerciantes al diseño de la plaza, llena de desniveles, bordillos de escasa visibilidad y con solo tres árboles y algunas zonas de tierra con plantas aromáticas, acompañaron la retirada de las vallas que impedían el paso a la cubierta del edificio, acondicionada como espacio público.
Las obras concluyen tres años y medio después de su comienzo, a finales de 2008, y con un retraso de más de dos años con respecto al plazo inicial de ejecución, que era de 15 meses. La inversión ha sido de 7,5 millones de euros, financiados íntegramente por el Departamento de Política Territorial del Gobierno de Aragón.
El alcalde de Teruel, Manuel Blasco (PP), y el concejal de Infraestructuras, Jesús Fuertes (PP), recorrieron ayer la plataforma. Sobre las críticas al diseño, el responsable municipal reconoció que él “no hubiera hecho la plaza de esta forma”, aunque manifestó que “para gustos, los colores. Habrá a quien le parezca perfecta, como al arquitecto, y quien esté en contra”.
En cualquier caso, consideró “rompedor” el diseño y matizó que su opinión sobre el edificio “es mejor que sobre la plaza”. Según resaltó, es “muy singular por dentro, aunque difícil de mantener”. Los ciudadanos tendrán oportunidad de ver el interior en unas jornadas de puertas abiertas que se organizarán en los próximos días.
El Ayuntamiento ha realizado más de quince visitas con colectivos y empresarios interesados en conocer el edificio de la plaza Domingo Gascón y plantear propuestas para su explotación. Ahora, el consistorio espera que concreten sus proyectos para estudiar su viabilidad. Para la apertura del edificio habrá que realizar una inversión en equipamiento.
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