
La memoria no es cosa del pasado, sino del presente y del futuro, por más que haya quienes deseen enterrarla para dar paso al olvido. Los Pozos de Caudé protagonizaron ayer un año más el propósito de mantener vivo el recuerdo de quienes fueron víctimas del franquismo, y entre los asistentes a los actos programados había varias generaciones, desde el veterano que sufrió en su piel la represión hasta los descendientes de desaparecidos que se preguntan por qué los mataron. Unos y otros dejaron claro que el recuerdo no va a desaparecer y que la cuestión de la memoria está ya en manos de nietos y bisnietos.
Los Pozos de Caudé cerraron ayer las VIII Jornadas sobre la memoria histórica celebradas durante toda la semana pasada con una serie de actos que incluyeron los tradicionales homenajes a los fusilados republicanos, incluido el que hacen todos los años los sindicatos CCOO y UGT, junto a lecturas de manifiestos, un recital poético en recuerdo de Ildefonso Manuel Gil en el centenario de su nacimiento y la presentación de nuevos testimonios en vídeo sobre la represión grabados por Santiago Navarro y Francisco Sánchez.La noticia completa, en la edición impresa.
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