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Abattar abre su sede de Andorra a nuevos adictos y desdoblará terapias en la desescalada Abattar abre su sede de Andorra a nuevos adictos y desdoblará terapias en la desescalada
La sede de Abattar está preparada para realizar la primeras entrevistas personales. Abattar

Abattar abre su sede de Andorra a nuevos adictos y desdoblará terapias en la desescalada

La asociación rehabilitadora ha recibido 30 consultas durante el confinamiento relativas a alcohol y juego

La Asociación Bajo Aragonesa Turolense de Alcohólicos y Toxicómanos Rehabilitados (Abattar) recupera la actividad en su sede de Andorra, donde ha adoptado las medidas de prevención e higiene dispuestas por el decreto de desescalada. Por ahora los terapeutas sólo atienden presencialmente a nuevos socios, con preferencia tras un confinamiento en el que el teléfono de la asociación ha recibido más de 30 peticiones de información.  

La sede ha sido desinfectada por completo por la brigada del Ayuntamiento de Andorra y está equipada desde esta semana con pantallas de metacrilato. “Como las reuniones se limitan a diez personas vamos a continuar todavía con terapias online, mientras que lo que nosotros denominamos acogidas de nuevos socios se harán de forma presencial”, explicó el presidente de Abattar, Manuel Martín, que pone de nuevo el teléfono de la asociación a disposición de quien lo pueda necesitar: 978 843 151.

No será hasta la fase 2 cuando se reanuden los cuatro grupos de terapia, que probablemente se desdoblen, de tal forma que “si antes se hacían a la semana ocho terapias, ahora serán 16 porque habrá 10 personas como máximo”. Habrá que ampliar horarios y ello conllevará más dedicación por parte de las terapeutas, pero la asociación tiene “el compromiso tanto del Ayuntamiento de Andorra como de la Diputación  de Teruel de que no va a haber ningún problema” con los gastos: “Todas las personas que tengan un problema de adicción se van a poder recuperar”, garantizó el presidente. 

Cuando afloran las conductas

La situación de confinamiento ha generado conductas adictivas o, mejor dicho, ha aflorado las que “existían pero estaban camufladas como si fuera consumo abusivo”, explicó Martín. “El consumo existía, pero no estaba a la vista de la familia”. Con el confinamiento “te has tenido que quedar en casa y se ha puesto de relieve”. Como no podía ser de otra manera, “han llegado enfrentamientos, se ha recriminado el consumo y los problemas asociados se han evidenciado”, desgranó el experto en rehabilitación.

Al teléfono de la asociación han llamado “entre 30 y 35 personas” desde el 14 de marzo preocupadas por una adicción o una conducta aparentemente impropia de algún familiar. De ellas, Martín piensa que al menos la mitad acabarán en rehabilitación. Cuando las familias den el paso, en cuestión de un par de días la trabajadora social o la psicóloga de Abattar les harán una “entrevista motivacional”, por eso es tan importante abrir la sede para nuevos casos. “Si no estás cara a cara no transmites verdaderamente a dónde quieres llegar”, enfatizó.

En cuanto a los nuevos casos, la mayoría son de policonsumo, como es la tónica habitual en los últimos años. “Ahora se está viendo bastante alcohol, y algo de juego”, explicó Martín. El perfil de la persona con problemas es de un hombre o mujer de entre 30 y 50 años, con familia. “Es más: las llamadas para pedir cita siempre son por parte de la familia”, apostilló el responsable.

Martín animó a solucionar el problema de raíz, siendo conscientes de que la adicción existe y que esta tiene unas consecuencias familiares, sociales e incluso económicas. 

El tratamiento de choque pasa precisamente por tomar consciencia del problema. “Si una persona está dispuesta a dejar un consumo o conducta, lo va a tener mucho más fácil”. Por tanto, lo primero que hay que hacer es cortar de raíz con la adicción. “Si una persona es alcohólica, debe dejar de beber. Para este caso concreto contamos con un antagonista, el Antabus, que en el momento en que consumes alcohol automáticamente tu cuerpo tiene una reacción adversa. Es una muleta para poder pasar los primeros días, y después ya te habitúas a las normas internas y recomendaciones, así como a las terapias, que en el primer y segundo año son fundamentales”, 

El enfermo recibe una recompensa yendo dos veces por semana a terapia, hasta tal punto que “se engancha a ellas”, pues el grupo “refuerza sus logros”. 

Estos días ha habido que lamentar una recaída con abandono de tratamiento entre los 70 socios que acudían rutinariamente a terapia hasta el estado de alarma. “Ahora precisamente es cuando más hay que apoyarles, y el grupo de autoayuda cuando analiza esa recaída sale beneficiado porque comprende el punto en el que se ha fallado. Nunca recaes en el consumo o en la conducta sin lo que llamamos una decisión de riesgo relativo”. Y es que no hay que confiarse nunca. “No vale decir que lo tengo superado y me recupero cuando quiera”. Hay que rodearse de profesionales expertos en sacar del bache a las personas en apuros.