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Albalate del Arzobispo promueve el “turismo de confinamiento” sin salir de casa Albalate del Arzobispo promueve el “turismo de confinamiento” sin salir de casa
La ermita de Santa Bárbara ha sido incluida en el inventario de fortificaciones aragonesas. Fotos: Albalate Turístico

Albalate del Arzobispo promueve el “turismo de confinamiento” sin salir de casa

Las redes sociales desvelan curiosidades y animan a visitar la localidad arzobispal

¿Sabían que la ermita de Santa Bárbara de Albalate del Arzobispo fue fortaleza durante las guerras carlistas? ¿Y que el mando militar carlista que fracasó en la toma de Zaragoza en la Cincomarzada de 1838 está enterrado en el cementerio municipal? ¿Cuántas bombas de la aviación italiana cayeron sobre la capital cultural del Bajo Martín un siglo después? ¿Qué secretos esconde el interior del castillo arzobispal? Son enigmas y curiosidades que desvela en pequeñas píldoras el perfil de Facebook Albalate Turístico, que promueve el “turismo de confinamiento” en tiempos de pandemia promocionando el patrimonio monumental, cultural, gastronómico y natural del municipio hasta que se restablezcan los viajes de disfrute. 

La idea parte de varios historiadores de Albalate capitaneados por el informador de patrimonio Alfredo Martínez Tirao, que está consiguiendo despertar la curiosidad de los albalatinos y que los mayores se familiaricen con las nuevas herramientas tecnológicas gracias a los pasatiempos que plantea.

“Pocos pueblos pueden presumir de tener perfectamente conservadas las bodegas medievales donde los señores arzobispos de Zaragoza almacenaban el vino, el aceite o el trigo”, indica Martínez Tirao en un post de octubre de 2020 en el que insta a dejar las visitas a la localidad para tiempos mejores. “Han bajado muchísimo porque la gente no puede venir de Zaragoza, ni de Cataluña ni de Valencia, que es el turismo potente que recibe la zona”, asumió el guía turístico.

El elemento más distintivo de Albalate es, en efecto, su castillo-palacio, construido bajo el mecenazgo del Arzobispado de Zaragoza, al que perteneció la localidad desde el año 1149 tras la reconquista por parte de las tropas de Ramón Berenguer IV. Tanto el nombre como el escudo de la población dan fe de este hecho.

“Ya que el coronavirus y los confinamientos han reducido las visitas a la mínima expresión, a través de las redes sociales damos a conocer un montón de descubrimientos realizados por historiadores de Albalate que la gente de a pie desconocía”, explicó el dinamizador, que agradeció las aportaciones de labradores que encuentran cerámicas y vecinos que dan con pistolas antiguas o elementos curiosos en sus bodegas que permiten profundizar con “una lectura histórica”.

La colaboración ciudadana también ha permitido descifrar varias inscripciones de la guerra civil que hay en el castillo y que cuando se comparten en redes sociales dan pie al debate y a la aportación histórica. Todo ello, salpicado de patrimonio histórico y natural, y de pinceladas de gastronomía local, hace las delicias de vecinos e hijos el pueblo, muchos de ellos “gente mayor que no ha salido mucho y que pasa el día con los datos que ofrecemos de su pueblo”.

Y es que “hay gente súper mayor que nos está aportando muchísimas cosas, fruto de su experiencia. Un día pusimos una foto de una bomba sin explotar de la guerra y la gente empezó a contar que si su casa se derrumbó, que si un camión de milicianos llegó al pueblo… El valor histórico con el que acaban las publicaciones es muy potente”.

Un sinfín de curiosidades

Tal es la colaboración ciudadana en las investigaciones que la de la ermita de Santa Bárbara ha permitido que el templo haya sido incluido en el inventario de fortificaciones aragonesas como fortín-ermita, el paso previo a poder declararla Bien de Interés Cultural y consolidar lo que queda de las ruinas del edificio, en riesgo de derrumbe. 

Albalate fue fortificada durante las guerras carlistas, como ya documentó el párroco Vicente Bardavíu. Las filas de aspilleras del templo aún se conservan, a lo que se suma la pistola modelo Flobert hallada por un vecino hace unos años.

Las inscripciones en la puerta gótica de la torreta mudéjar del castillo hacen referencia a la concordia que firmaron la CNT y la UGT el 9 de agosto de 1937 tras varias disputas que llevaron a enfrentamientos armados.

El militar urreano Juan Cabañero y Esponera trató sin éxito en marzo de 1838 de tomar Zaragoza para los carlistas. Desde entonces, se celebra en la ciudad la Cincomarzada. El militar está enterrado en el cementerio, si bien falta por localizar la sepultura.

Un siglo después llegó la última guerra civil. El 11 de marzo de 1938, 14 bombarderos italianos descargaron 168 bombas sobre la villa en una operación enmarcada dentro de la gran ofensiva franquista que acabaría con la partición del frente republicano en dos. “Hace dos años unos trabajadores del ayuntamiento encontraron en las obras de la calle del castillo una bomba de aviación alemana sin explotar”, explica el historiador, que sarcásticamente considera que con cuatro guerras civiles en dos siglos “ya hemos tenido bastante”.

Cómo no, las pinturas rupestres de la recomendable ruta de los Estrechos también tienen un hueco entre las publicaciones, así como las tumbas visigodas de las Lastas de San José.

Uno de los episodios que más comentarios ha suscitado hasta ahora es el de la campana gótica de la torre mudéjar de la iglesia parroquial, que recibió dos impactos de bala durante la guerra.

¿Y qué tiene que ver el monasterio de Montserrat con Albalate? Pues que en un pergamino de la biblioteca barcelonesa hay varios documentos entre el siglo XV y el XVIII relacionados con el arzobispo de Zaragoza que aportan valiosa información sobre Albalate y los pleitos con Híjar y Urrea sobre aguas.

Otro de los misterios más interesantes del Albalate antiguo son los pequeños vasos de piedra pulida que han ido encontrando labradores y paseantes entre las Lastras de San José y el cabecico de la Cruz. 

Para finalizar, brazos de gitano, farinosas y otros manjares  hechos en los hornos de la localidad endulzan un repaso por la historia en continua actualización.