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Alcañiz enseña los documentos más valiosos de cinco de sus colecciones privadas Alcañiz enseña los documentos más valiosos de cinco de sus colecciones privadas
La exposición se podrá visitar durante todo este mes en la primera y segunda planta de la Biblioteca Municipal

Alcañiz enseña los documentos más valiosos de cinco de sus colecciones privadas

Expone periódicos, fotografías, diarios, artículos y otros manuscritos de los siglos XIX y XX
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El Archivo-Biblioteca de Alcañiz acoge durante todo este mes de junio una exposición dedicada a cinco de sus fondos documentales procedentes de colecciones privadas: el del botánico de Valdealgorfa y Torrecilla de Alcañiz José Pardo Sastrón; el del notario alcañizano Eduardo Jesús Taboada; el del escritor, abogado e historiador de Calaceite Santiago Vidiella; el del cronista y periodista Mariano Romance y, por último, el fondo documental del filólogo Artur Quintana y la colección fotográfica de su esposa Sigrid Schmidt.

La inauguración de esta exposición coincidió el viernes con la celebración en Aragón del Día Internacional de los Archivos, que se conmemora el 9 de junio. El lema elegido este año para la conmemoración ha sido Los archivos, guardianes del patrimonio documental y agentes culturales, que impulsa el Gobierno de Aragón y que el Archivo-Biblioteca de Alcañiz conmemora todos los años con una jornada de puertas abiertas y una muestra significativa de sus fondos.

El tema elegido en esta ocasión está relacionado con la idea de preservar y difundir, como “guardianes del pasado”, la memoria colectiva a través de los manuscritos, publicaciones, periódicos, artículos, fotografías y material diverso de las diferentes donaciones de fondos y colecciones privadas que se han donado a lo largo del tiempo. En este sentido, ahí figura uno de los objetivos del Archivo y la Biblioteca, la recuperación y unificación del rico patrimonio bibliográfico y documental perdido y disperso.

Tal y como explicó la archivera Teresa Thomson, la exposición está estructurada de acuerdo a una selección de los fondos más voluminosos con los que cuenta el Archivo-Biblioteca. “Tres de estos fondos están unidos a personas de singular relevancia en el Bajo Aragón en los siglos XIX y XX” como se ha mencionado anteriormente. Se trata de colecciones privadas que o bien han sido donadas al Ayuntamiento de Alcañiz por las personas que las heredaron o bien el consistorio las ha adquirido por considerarlas de gran valor histórico para la ciudad o el Bajo Aragón. No en vano, la enorme cantidad de documentos de la gran comarca que preserva el Archivo de Alcañiz -colecciones, pergaminos medievales y los protocolos notariales con más de 2.887 documentos desde 1427- muestran la vocación comarcal que tiene, al menos en ese aspecto, la capital bajoaragonesa.

En la exposición que ya se puede visitar en la biblioteca se exhibe una muestra de esas colecciones privadas. La documentación se distribuye en cinco vitrinas entre las plantas baja y primera del Palacio Ardid.
 

Teresa Thomson, con uno de los ejemplares que se exponen

José Pardo Sastrón

Una de las colecciones es la del botánico José Pardo Sastrón (Torrecilla de Alcañiz, 1982-Valdealgorfa, 1909), cuyo archivo particular se legó en 1978 por parte de sus herederos. De esta colección se muestran los “valiosos diarios o efemérides” que constan en los 21 cuadernos que el botánico redactó a diario durante más de 60 años. Y entre ellos se exhibe la hoja final, “con letra temblorosa, que escribió poco antes de su muerte y que acabó terminando de redactar su hermano”, explicó la archivera Teresa Thomson.

Estos diarios fueron digitalizados por el Instituto de Estudios Turolenses (IET).

Eduardo Jesús Taboada

En cuanto al fondo Taboada, fue donado en 1992 por parte de María Tagüeña Pons, heredera del historiador y regeneracionista bajoaragonés. No obstante, la primera donación se produjo en el año 1941 por parte de su viuda, Concepción Tagüeña Arbiol. En esa primera entrega lo que se entregó fue la propiedad literaria de la obra de Taboada, Mesa Revuelta, así como varios ejemplares del libro y otros materiales del autor.

El legado de Taboada está integrado por un número importante de manuscritos, publicaciones, folletos, periódicos, discursos, borradores de artículos de prensa y varias fotografías, detalló la archivera alcañizana, en suma, un rico patrimonio bibliográfico y documental formado por miles de documentos.

La colección de Eduardo Jesús Taboada es una de las más ingentes del Archivo-Biblioteca alcañizano, pues “está repartida en 150 cajas, así que se trata de un enorme fondo si la comparamos con la de Pardo Sastrón, que ocupa solamente cuatro”, apuntó Thomson.

En el fondo documental de Eduardo Jesús Taboada encontramos “abundantes fotografías, muy valiosas, así como mucha documentación histórica, puesto que hay que tener en cuenta que, al ser notario, en su época manejó muchos manuscritos originales”.
 

La documentación está expuesta en vitrinas en las plantas baja y primera de la Biblioteca de Alcañiz

Santiago Vidiella

Un tercer fondo documental importante es el de Santiago Vidiella, que fue adquirido por el Ayuntamiento de Alcañiz en 2007 debido a la vinculación bajoaragonesa que tenían los documentos y fondos bibliográficos del abogado calaceitano.

Nacido en 1860, Vidiella fue una de las figuras claves del regeneracionismo bajoaragonés, una corriente que surgió a finales del siglo XIX por la crisis de la sociedad agraria tradicional y la necesidad de renovación del país.

Los intelectuales que formaron parte de ese movimiento, entre ellos Vidiella o el propio Taboada, participaron en distintos proyectos culturales, el más importante de los cuáles fue el Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón. Vidiella fue, además de su impulsor, su director y redactor. En la exposición que se puede visitar a lo largo del mes en la Biblioteca de Alcañiz puede consultarse este Boletín y otros artículos publicados por el calaceitano en los que se palpa ese espíritu regeneracionista que llevó, en 1912, a la creación de la sociedad Fomento del Bajo Aragón y a la publicación de aquel Boletín.

El archivo privado de Santiago Vidiella es también “uno de los más voluminosos, con más de 100 cajas de material, si bien la mayor parte, alrededor del 80%, son fondos de biblioteca”. Entre otros documentos, el fondo Vidiella conserva unos manuscritos que el abogado dejó preparados para publicar, algunos de los cuáles vieron la luz gracias al Centro de Estudios Bajoaragoneses (Cesba), que los publicó años después de su muerte, como es el Florilegio de Nobles Tierra bajinos.

Mariano Romance

Una muestra de la cuarta colección privada que expone la Biblioteca es la del fondo Mariano Romance, cronista de Alcañiz. De su fondo documental se muestran en esta exposición un buen número de revistas, periódicos, borradores y manuscritos de artículos periodísticos, correspondencia personal, fotografías y otros materiales.

Un periodista, Mariano Romance, al que Teresa Thomson define como una especie de “cronista de la ciudad” que tuvo una gran vinculación con la Semana Santa de Alcañiz. Cofundador de la Hermandad del Silencio de Alcañiz, entre sus numerosas cartas que se conservan están las que le escribió su sobrina Pilar Narvión, considerada como una de las mayores representantes del periodismo en la España del tardofranquismo y la transición a la democracia. Romance fundó el semanario La Voz de Alcañiz, Amanecer, El Regional, y colaboró con periódicos como Lucha (Diario de Teruel) editando el suplemento Bajo Aragón.

En esta colección privada que también pasó a manos del Ayuntamiento de Alcañiz a la muerte de Mariano Romance se incluye la correspondencia que los promotores de la Hermandad del Silencio intercambiaron con José Bueno, escultor del Cristo y de la Virgen de las lágrimas.

Artur Quintana

El quinto y último fondo documental es el del filólogo Artur Quintana y su mujer Sigrid Schmidt. La donación de esta colección privada se va a realizar por fases y es la más reciente que ha recibido el Ayuntamiento de Alcañiz. Formada principalmente por una ingente biblioteca, la primera entrega se recibió el año pasado y se corresponde con un conjunto de libros, documentos y otros materiales de ambos. Donando estos fondos al archivo alcañizano garantizan su conservación y divulgación.

Thomson señaló que “recientemente hemos recibido parte de esa donación, unos 1.500 libros procedentes de la residencia de Barcelona de ambos y que ya se han incorporado a la biblioteca, pues se trata de interesantes publicaciones en algo más de treinta lenguas, entre ellas el aragonés, castellano, catalán, francés, inglés y turco”.

En la exposición de este fondo documental destaca la correspondencia que Artur Quintana intercambió con el peñarroyino Desideri Lombarte.

Junto a la bibliografía y documentos del filólogo, hay que destacar la “importante colección de fotografías de Sigrid Schmidt, un archivo de imágenes del Bajo Aragón que arranca en los años 60 del siglo XX, cuando la familia empieza a pasar temporadas en La Codoñera, en donde ahora residen la mayor parte del año”, explicó la archivera.

Thomson explicó que el hecho de que la recepción de una gran parte de los volúmenes de Quintana y Schmidt haya llegado recientemente ha llevado a la biblioteca municipal a decidirse por organizar esta exposición. No en vano, es “de interés hacer visibles estos ingresos puntuales incorporados por donación, legado o compra, pero siempre basados en la generosidad de los particulares o sus descendientes”. Con todo, la exposición persigue el “reconocimiento del valor cultural de los conjuntos documentales y bibliográficos donados, así como garantizar su conservación y divulgación entre los investigadores y la sociedad en general”, enfatizó.

En cualquier caso, además de estas cinco colecciones privadas, son muchas más las personas y entidades que han donado interesantes y diversos materiales a la Biblioteca, entre ellos la familia Montañés, Eloy Fernández Clemente, Ángel Navas Mormeneo, Luis Izard, Antonio Castel, Miguel Perdiguer, Antonio Martín Costea, Ángel Lahoz, Julio Moreno, Concha Pérez, José Carlos Tomás, el colegio Concepción Gimeno Gil o la Polifónica Alcañizana.

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