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Alcañiz rechaza la exhumación de la fosa común número 7 alegando poca precisión Alcañiz rechaza la exhumación de la fosa común número 7 alegando poca precisión
La fosa número 7 se sitúa en una zona diáfana del cementerio de Alcañiz

Alcañiz rechaza la exhumación de la fosa común número 7 alegando poca precisión

El consistorio justifica que familiares de otras víctimas podrían negarse a que sus restos se remuevan

El Ayuntamiento de Alcañiz no ha concedido autorización para la exhumación de la fosa común número 7 del cementerio municipal, tras haber recibido una solicitud para hacerlo de la Asociación Pozos de Caude, que intenta localizar los restos mortales de cuatro vecinos de Foz Calanda que fueron fusilados en 1939 y enterrados en la capital bajoaragonesa.
El secretario de la Corporación municipal justifica en un escrito su negativa alegando que podría haber reclamaciones de familiares de otras personas que también están enterradas en la misma fosa y que no desean remover los restos. No en vano, según apunta el funcionario en su respuesta, la documentación aportada por Pozos de Caudé es poco precisa y no acota el lugar exacto del enterramiento de los cuatro focinos.
El Ayuntamiento de Alcañiz hizo llegar a la asociación su respuesta esta misma semana. Justo ayer, el presidente de Pozos de Caudé, Francisco Sánchez, y dos de los arqueólogos que están asignados al proyecto mantuvieron una reunión en dependencias municipales con técnicos del Ayuntamiento e historiadores locales, a los que se puso en antecedentes sobre la iniciativa que lidera la asociación.
Algunos de los presentes confirmaron al término del encuentro, que duró algo menos de dos horas, la dificultad para localizar,  entre las decenas de personas que están enterradas en esa fosa, a los cuatro hombres cuyos restos pretenden recuperar ahora sus familiares, al amparo de la ley estatal de Memoria histórica de 2007.
Ya con la negativa municipal en la mano, la asociación se estaría planteando la posibilidad de  modificar el proyecto y solicitar un nuevo permiso al consistorio para que, al menos, permita la realización de catas de delimitación del lugar del enterramiento. No en vano, hay que tener en cuentra que la fosa común número 7 se encuentra anexa a otras fosas comunes, entre ellas la número 4. En superficie no se distinguen unas de otras, aunque todas se ubican en la única zona del cementerio completamente diáfana. La fosa 7 sí está delimitada en plano en el Catálogo arqueológico de Alcañiz que está incorporado al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2010, un documento que la sitúa en un punto delimitado por una gran cruz delineada en la tierra mediante lajas y mampuestos hincados de arenisca.
Así las cosas, el lugar en el que supuestamente yacerían los restos de los cuatro hombres de Foz Calanda se creó el 14 de marzo de 1938, dos días después de que las tropas franquistas entraran en Alcañiz. Fueron las autoridades franquistas las que decidieron enterrar en esta fosa a las personas que iban a ser ejecutadas por significarse durante el Gobierno republicano o durante la represión en los primeros meses de la guerra hacia quienes habían apoyado el levantamiento militar del 18 de julio. La fosa 4, sin embargo, es anterior. En ésta hay enterradas decenas de personas que fallecieron durante el bombardeo de Alcañiz. No está claro tampoco que los restos de una y otra fosa terminaran mezclándose tras la guerra civil, según consta en el Catálogo arqueológico del PGOU, lo que complicaría más el proyecto.
La modificación del proyecto inicial que plantea la asociación ahora pasaría por delimitar las dimensiones de la fosa común número 7 y, si es posible, localizar la fila en la que están enterrados uno o dos de los vecinos de Foz Calanda, que aparecen identificados en una especie de albarán del Diario de enterramientos del cementerio de Alcañiz como “fusilados”. En este mismo papel figuraría como lugar de enterramiento la fila 19.
No obstante, el proyecto de exhumación, que tiene asignada financiación del Gobierno de Aragón, debe llevarse a cabo antes del próximo 13 de noviembre, fecha tope para justificar que se ha ejecutado la intervención. Éste es uno de los 20 proyectos seleccionados en la convocatoria de ayudas para la recuperación de la Memoria histórica en Aragón en 2018.