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Mirador de los Órganos de Montoro, en Ejulve

Andorra-Sierra de Arcos mejorará la red de miradores y los ubicará en Maps

Adjudicada la reproducción del vagón de la Baldwin para el MWINAS

La Comarca Andorra-Sierra de Arcos mejorará su red de miradores con el objetivo de poner en valor sus paisajes, algunos tan bellos como el Moncoscol en Estercuel, el Barranco de Cueva Muñoz en Ejulve o la accesible Hoya de Alloza. 
Las actuaciones, ya adjudicadas a Prames, se iniciarán en los próximos días. En total, se harán nuevos o se adecentarán 14 miradores, se realizará un reportaje fotográfico sobre sus entornos y se localizarán en Google Maps para que el visitante tenga acceso a los más complicados de encontrar. Además, se diseñará y maquetará un folleto informativo. 
En concreto, en Alloza se actuará en el mirador de la Hoya y la Val de Ariño; en Crivillén en el de la ermita de Santa Bárbara; en Gargallo los del casco urbano y el Campillo; en Ejulve los de Santa Ana, Órganos de Montoro, Silent Route, Cabezo Gordo y Barranco de Cueva Muñoz; en Alacón la panorámica del Barranco del Mortero; en Estercuel la de Moncoscol; y en Ariño el mirador de la Sierra de Arcos.
“Algunos están hechos desde hace muchísimo tiempo y hay que rehabilitarlos porque están muy estropeados, con vallados caídos o sin señalización de acceso”, explicó la técnica de Cultura y Turismo comarcal, María Ángeles Tomás, mientras que otros hay que hacerlos nuevos. Se repondrán o instalarán mesas de interpretación y barandados. La actuación será financiada con 40.000 euros de fondos propios de la comarca.

Fomentar el turismo local
Se trata de enclaves con bonitas vistas que la Comarca pretende rentabilizar para dinamizar turísticamente el territorio en tiempos de pandemia en los que la movilidad es reducida. “Algunos son de muy fácil acceso, como el de Alloza –junto a la carretera entre Andorra y la Venta La Pintada–,  pero otros si no sabes dónde están es difícil llegar, por lo que queremos localizarlos en Google Maps y hacer folletos con buenas fotos”. 
Tomás animó a los turolenses y a los propios vecinos de la comarca a recorrerla y conocer “paisajes interesantes muy poco conocidos incluso por la gente del municipio o aquellos a los que les gusta salir al monte”. Es el caso del Moncoscol de Estercuel, que “es una pasada porque desde lo alto se ve el valle de La Codoñera, un pinar enorme” que se pudo conocer el pasado verano a través de las rutas guiadas que organiza el departamento. 
“Las experiencias que hemos tenido este verano haciendo visitas con miradores han sido muy positivas, a la gente les ha gustado muchísimo. El de la Sierra de Arcos, en Ariño, no tiene infraestructura ni panel; nada, y la gente alucinaba porque se ve toda la depresión del Ebro”, puso la responsable como segundo ejemplo. También destacó los atractivos de Ejulve, la localidad más montañosa de la comarca, con enclaves sugerentes para ver flora y fauna silvestre. 
“En estos momentos en los que no se puede salir de la provincia y, aunque se pueda salir, el tema de los viajes al extranjero va a estar complicado una temporada, va a haber tendencia hacia el turismo de interior”, argumentó Tomás, que abogó por hacer pequeñas salidas con paseos y gastronomía con un coste muy asumible para el visitante y que pueden hacer mucho bien a la economía local.

Un vagón para el MWINAS
Andorra-Sierra de Arcos ha adjudicado también la construcción de la reproducción de uno de los vagones en los que la mítica locomotora Baldwin transportaba el carbón entre Andorra y Escatrón. Con ello, la institución comarcal mejorará la oferta del recientemente inaugurado ferrocarril minero del Pozo de San Juan, incorporando un vagón con más plazas, más cómodo y accesible para personas con movilidad recudida, al tiempo que sigue recuperando el patrimonio y la memoria industrial de la zona. 
“Lo hará la misma empresa que hizo la réplica de la Baldwin”, explicó Tomás. Se trata del artesano ferroviario José Luis Pinilla, un madrileño que se basó en la máquina original que fue comprada de segunda mano en 1951 para incorporarse a los trabajos de construcción de la línea Andorra-Escatrón y que hoy obra en poder de los Amigos del Ferrocarril de Zaragoza. Esa réplica costó 51.000 euros. Otros 29.000 euros supondrá la ampliación del hangar y la nueva reproducción.