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La central de Andorra, en una fotografía de archivo

Apudepa insiste en preservar la estructura de la central de Andorra

Urge una comisión de científicos y agentes sociales

La asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) pide preservar la estructura de la central térmica de Andorra por sus “altos valores industriales, culturales, sociales, medioambientales y paisajísticos”, para lo que urge a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón “voluntad política” y que convoque a científicos y agentes sociales que propongan nuevos usos una vez cerrado el de generación energética. 

La asociación patrimonialista asegura que el derribo planteado por Enel “atenta al bien común” y al modelo de objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la agenda de las Naciones Unidas 2030 para una Transición Justa, y exige “un gran pacto entre todos los actores”, para preservar la instalación.

Acusa a Enel de defender “sus intereses empresariales envueltos en un pseudo manto verde que destapa varias cuestiones fundamentales”, como son el “nulo interés” por la central térmica, “intenciones monopolistas de explotación del territorio” y “la ubicación de su parque fotovoltaico” en los terrenos de la central, una vez derribada”. 

La propuesta de que los antiguos trabajadores de la central participen en el derribo es considerada por Apudepa de “humanamente cruel y desatinada porque significa la pérdida irreversible de una identidad industrial relacionada con la energía”, por la que los trabajadores “históricamente han pagado un alto costo personal con muertes y enfermedades del pulmón derivadas de las silicosis”. La asociación aclara que nadie debe olvidar que los trabajadores deben ser recolocados “de manera justa acorde a sus situaciones individuales, pero nunca haciéndoles participar en un modelo caduco y temporal que cierra una buena parte de perspectiva de futuro”. 

Apudepa explica que, desde marzo, la directora general de Patrimonio Cultural, Marisancho Manjón, tiene sobre la mesa la solicitud de protección de la instalación como Bien Catalogado del Patrimonio Aragonés, elevado a instancias de la asociación Rolde partiendo el informe científico de María Pilar Bien Ibáñez, profesora especialista en patrimonio industrial de la Universidad de Zaragoza. 

Dicho informe ha sido apoyado por la Plataforma en Defensa de la Central Térmica de Andorra, formada por especialistas en patrimonio industrial, colectivos técnicos, agentes sociales y relevantes figuras científicas e intelectuales humanistas. 

Asegura tener “varias propuestas serias para la central”, pero “lo más urgente y eficaz es convocar inmediatamente al colectivo de científicos y agentes sociales junto a un grupo de reconocidos expertos independientes en distintas áreas para que visite la central y estudie de una vez por todas las posibles salidas de uso, que las hay” para mantener en pie “esa impresionante chimenea de 343 metros, las torres de refrigeración de 80 metros de diámetro” y la “excepcional planta de desulfuración”.