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Vivienda vendida, que todavía conserva el cartel de ‘se vende’

Cañada de Verich crece en censo y registra un récord de venta de casas

El alcalde atribuye el fenómeno a un regreso a los pueblos por la Covid

El teletrabajo y las restricciones ocasionadas por la pandemia de coronavirus han aumentado el interés por la adquisición de viviendas en los pueblos. Algunos de la provincia de Teruel ya han empezado a notar ese fenómeno social del que no son ajenas las zonas rurales de nuestro país, donde también se ha notado un boom de demanda. Uno de los municipios donde se ha notado ese incremento del interés por volver al pueblo es Cañada de Verich, en la Comarca del Bajo Aragón, donde en los últimos meses se han vendido más viviendas que en la última década.

Hay más empadronados en el pueblo, más jóvenes que dejan la ciudad y deciden teletrabajar desde la casa familiar de los abuelos y casas en venta que se las rifan de un día para otro. Este fenómeno se está produciendo en algunos municipios de la provincia desde hace unos meses y ha sorprendido tanto a los vecinos como a los alcaldes. Además, también se ha notado un crecimiento de los alquileres por parte de parejas o familias que acaban de recalar en los pueblos.

Uno de los que constata que ha habido un antes y un después tras la pandemia de Covid-19 es Santiago Angosto, alcalde de Cañada de Verich, un municipio de la Comarca del Bajo Aragón de poco más de 100 habitantes en donde solo queda una casa en venta de las "seis o siete", informa Angosto, que había antes del verano con el cartel de ‘se vende’ colgando desde el balcón. Además, insiste el regidor, “hacía años que se vendían y nadie había mostrado ningún interés en ellas”.

El fenómeno, asegura Angosto, es "sorprendente". En pocas semanas "se han vendido todas las casas del pueblo, salvo una, aunque  creo que en poco tiempo van a venderla, porque hay varias familias que han acudido a verla y mostrado interés en comprarla", apuntó. 

En septiembre

Este gusto por los pueblos es reciente. Arrancó este verano, después del confinamiento, y ha provocado que en el mes de septiembre se hayan vendido casi todas las casas en que estaban en venta. Según el alcalde de Cañada, “se han dado paradojas como que el mismo día vinieron dos familias a ver una misma vivienda, unos lo hicieron por la mañana y se fueron, y otros fueron a verla por la tarde y se decidieron a comprarla; luego llamaron los que habían venido a verla unas horas antes para decir que la compraban y ya no pudieron quedársela, porque se les habían adelantado", señaló. 

Eso sí, lo que tiene el mercado inmobiliario de Cañada de Verich es que está muy barato. Lo explicaba el propio alcalde: "la gente que ha puesto en venta sus casas las ha bajado mucho de precio en los últimos años, porque lo cierto es que no se vendían, y llevaban años con el cartel colgado sin que nadie mostrara interés en comprarlas". Así que lo que ha ocurrido este mes de septiembre ha sido "un boom inesperado", apuntó Angosto, quien se mostró convencido de que "es como consecuencia de la pandemia de la Covid". Según el alcalde, “es como si la gente buscara un refugio, una alternativa a la ciudad, a la que ven como más peligrosa, donde es más fácil contagiarse”. Lo dice un alcalde que no ha tenido un solo caso de coronavirus desde que comenzó la pandemia el pasado mes de marzo.

Censo y jóvenes

El fenómeno se ha notado en el censo municipal, que ha crecido con 10 o 12 personas más en pocos meses, algo inaudito en Cañanda de Verich, que lleva años perdiendo población. Hace dos cursos cerró, por ejemplo, el colegio, que se había conseguido mantener hasta con cinco niños.

El aumento del censo municipal no sólo ha obedecido a la llegada de nuevos pobladores que huyen de la ciudad al campo para protegerse o alejarse de los grandes grupos de población. También hay jóvenes que han recalado en el pueblo y han empezado a teletrabajar desde la casa de los abuelos maternos o paternos. "Todo creemos que es como consecuencia del coronavirus, pero estamos encantados", enfatizó el regidor.

Según relató Santiago Angosto, "algunos de los recién llegados son personas nacidas aquí, y otras no. Unos han venido solos y otros con sus parejas. Antes vivían en Zaragoza, en Barcelona, pero en general son gente joven que está trabajando desde casa". Son "nietos que han regresado, que tenían la casa de la familia y que han decidido volver con sus parejas".