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Darío Español, director de la recreación de la Concordia: “Sin La Concordia de Alcañiz no se entendería la historia del Mediterráneo” Darío Español, director de la recreación de la Concordia: “Sin La Concordia de Alcañiz no se entendería la historia del Mediterráneo”
Darío Español es director de los actos conmemorativos de La Concordia de Alcañiz

Darío Español, director de la recreación de la Concordia: “Sin La Concordia de Alcañiz no se entendería la historia del Mediterráneo”

Destaca el papel didáctico de esta segunda edición
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Es el director de la representación de La Concordia, recreación celebrada este fin de semana en Alcañiz y con la que la ciudad ha rememorado los acontecimientos previos a la firma del Compromiso de Caspe, por el que Fernando de Antequera fue elegido rey de la Corona de Aragón, tras la muerte sin herederos legítimos del rey Martín I el Humano. 

-¿Por qué este giro a la representación histórica en esta segunda edición?

-La gente ha entendido muy bien el giro que le hemos dado este año a La Concordia, que tiene un aspecto más recreacionista, más didáctico, sin quitarle espectacularidad y visualización. Hemos querido que ese momento histórico lo expliquen sus personajes. Hemos tratado de contar cosas complejas de la manera más amena posible para que todo el mundo pudiera ver cómo era la vida de aquella sociedad. Para ello ha habido muchos días de ensayo y de aprender otras cosas, como lo que era la escritura de esa época, llevar armaduras de 40 kilos encima... en definitiva, hemos querido que la gente pueda tocar y sentir la Historia.

-Han repartido las escenas de La Concordia en tres apartados para contextualizar el momento histórico,¿por qué?

-Ha habido tres lineas de trabajo para poder situar la Historia. Lo hemos hecho así para que la gente entienda aquellos hechos complejos. A veces, en recreaciones históricas, se teatralizan las cosas y se hacen sencillas o muy banales por el mero hecho de que la gente no lo va a entender, cuando eso no es verdad. Esas tres lineas son ‘El interregno de las mujeres’, en el que hemos explicado cuál era el papel de la mujer en La Concordia, que fue muy importante; ‘La Concordia’, que es el acto central y ‘El Parlamento del reino de Aragón’, en la que explicamos cómo era el Parlamento, cómo se organizaba, cómo se hacían las vistas, quiénes eran los procuradores, los brazos, cómo se reunían, etc. Todo eso, que es tan complejo, lo hemos llevado a la calle para hacerlo divertido y comprensible. Ponemos en el mapa Alcañiz, porque aquí se gestó un hecho sin el cuál no se entendería la Historia del Mediterráneo.

-¿Por qué no?

-Fundamentalmente, porque la entrada de un Trastámara implicó un giro en la política. La Corona de Aragón conquistaría todo el Mediterráneo y se convertiría en la potencia más importante del área. Y esos Trastámara que generaron todo ese imperio lo legarían luego en la unión con Castilla hasta que en el siglo XVI, con Felipe II y Carlos V, generarían el imperio más grande del mundo.

-¿Por qué los Trastámara fueron tan importantes?

-Ellos tuvieron una política mucho más peninsular. La Corona de Aragón tenía una política de hermanamiento con el sur de Francia, de hacer fuerza con las islas de Menorca, Sicilia, pero al unir el poder de Castilla con el poder de la lana y de la mesa generaron un proyecto de dinastía mucho más poderoso y eso les llevó a conquistar lo que luego se conquistó y castellanizaron lo que es la Corona de Aragón en ese sentido.

-Había otros pretendientes, además de Fernando de Trastámara. Entre ellos, el conde de Urgel, que siempre aparece como el malo de todo el proceso. ¿Lo fue realmente?

-Siempre lo ponemos como el malo, aunque el año pasado en Caspe decidimos darle la vuelta a esto, porque realmente él tenía sus razones y cogimos su lado más humano. Es el malo de la historiografía aragonesa y castellana, porque jugó muy mal sus cartas. Él iba a ser rey, pero, cuando el rey Martín estaba enfermo, cogió las armas reales y se presentó en Zaragoza como lugarteniente del rey. Jugó sus cartas mal y al final no lo eligieron.

-¿Qué hizo tan mal el conde de Urgel?

-Violentó lo que tenía que haberse decidido de otras maneras. Puso sitio con 2.000 hombres a Zaragoza. El Justicia le dijo que se marchara y generó enfrentamientos en las calles, con lo que entró por el ojo izquierdo de los poderes fácticos del reino. Dejó en la estacada a los que le habían apoyado...

-Y el hijo ilegítimo, Fadrique, al que su propio padre había intentado legitimar como heredero antes de morir, es la cara opuesta de la moneda…

-No obtuvo ni un solo voto en el Compromiso de Caspe. Y para entenderlo hay que ir a las cloacas del Estado de entonces. Hay gente que dice que el rey estaba elegido antes del Compromiso. Básicamente había muchos intereses. En primer lugar, el Papa Luna necesitaba a alguien que le apoyara en su papado, porque no era un papa oficial, sino un antiPapa, y los Trastámara le apoyaban, cuando la Corona de Aragón muchas veces no, así que se decantó por quien le apoyaba. Luego, Fadrique era menor de edad y eso implicaba una regencia, es decir una posible guerra civil, porque todo el mundo quiere manejar a quien es manejable. Aparte de esto, Fadrique no tenía ni un barco para venir a la Península. Y esto consistía en asentar a alguien con el que todo el mundo, la nobleza, la burguesía... saliera beneficiado. Y el mejor era Fernando, está claro. En definitiva, una plutocracia.

-¿El acto de la Concordia ha sido fiel al momento histórico?

- Todo lo más fiel que los aspectos históricos nos permiten. Si lo hiciéramos tan fiel, lo hubiéramos hecho en aragonés medieval, pero la gente no nos entendería. Las entradas las haríamos en latín, pero sería aburrido, entre otras muchas cosas. Dentro de las contingencias que hay, hemos intentado aproximarnos lo máximo posible al momento histórico. Los 38 compromisarios que salen en las actas se sentaron en el escenario del acto central. Le hemos hecho un homenaje a la Historia y se la hemos explicado a la gente para que luego no vengan a robárnosla. 

-¿Cual es ese aragonés medieval en el que se gestó La Concordia?

-Es un aragonés con muchos castellanismos, sobre todo porque quien escribía muchas veces venía de regiones como de la zona de Calatayud, más en contacto con Castilla, o también porque eran castellanos aragonesizados. Por ejemplo, en los documentos de La Concordia el verbo ser aparece como yet, que se sigue usando en el aragonés actual; en lugar de la i latina se usa la conjunción et… y así varias cosas más.

-¿Hasta dónde llegó el aragonés medieval?

-No se puede saber con certeza, pero lo que está claro es que en todo Aragón se habló aragonés medieval hasta estadios relativamente recientes, esto es, hasta hace unos 300 años. En las zonas castellanas, como en esta, o incluso un poco más arriba aún quedan palabras, como adubir, que es dar a basto, o trapisonda, o pote, para hablar de un bote, que lo dice la gente más mayor. A partir del siglo XV o XVI empezó a retirarse y en los siglos XVI o XVII en Zaragoza capital ya se hablaba un castellano con muchos aragonesismos.

-¿Qué era Alcañiz en el siglo XV?

-Alcañiz estaba entre una de las ciudades más pobladas del reino. Era una ciudad de segundo rango como Monzón, Calatayud o Vilafranca del Penedés. Eran más pequeñas que las grandes ciudades. La elección de Alcañiz para la firma de La Concordia se hizo por movilidad. Alcañiz era de las pocas ciudades que tenían capacidad para acoger a 38 parlamentarios con sus cortes y que estaba en un lugar céntrico, quedaba cerca de Tortosa, donde estaba el Parlamento de Cataluña, y cerca del de Traiguera. Estaba cerca del Ebro, que era fundamental para controlar los pasos de los ríos. Era una cuestión de geoestrategia.