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Eduardo Barrero se proclama mejor cortador de jamón de Monroyo y se mete en la final nacional Eduardo Barrero se proclama mejor cortador de jamón de Monroyo y se mete en la final nacional
Eduardo Barrero celebra el triunfo con sus tres hijas en Monroyo. M. N.

Eduardo Barrero se proclama mejor cortador de jamón de Monroyo y se mete en la final nacional

La localidad del Matarraña organiza con éxito de participación y público un concurso de nivel
El cacereño Eduardo Barrero logró este sábado en Monroyo una plaza para la XIII Final del Campeonato de España de Cortadores de Jamón tras imponerse en la sexta edición del concurso organizado por la localidad del Matarraña, que este año ha dado un salto de calidad como sede clasificatoria de la competición nacional.

El evento, respaldado por la Diputación Provincial de Teruel (DPT) en su apuesta por valorizar uno de los principales productos agroalimentarios del territorio y la mejor forma de presentarlo al consumidor final, situó en el podio al cordobés José Alcobendas y al gaditano Juan Carlos Garrido, y contó entre sus siete participantes con un debutante, el cellano Alcides Borrero.

El Jardín La Noguera de la Posada Guadalupe concedía el sexto pasaporte de un total de ocho para participar en la decimotercera final del certamen nacional que reúne a la flor y nata de los cortadores de jamón.

Es por ello que el concurso, este año, ha requerido de una mayor inversión y una organización más rigurosa, con más voluntarios. Impulsado por el Ayuntamiento de Monroyo, el tradicional encuentro que se celebraba en otoño durante la Feria de Alimentación y Artesanía local ha sido adelantado por requerimientos de la Asociación Nacional de Cortadores y Cortadoras de Jamón (ANCJ), que ha avalado y supervisado una competición que también ha contado con el respaldo del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jamón de Teruel, los secaderos de la comarca, comercios locales o Caja Rural de Teruel.

El único de Aragón


El Concurso de Corte de Jamón de Monroyo, que se remonta al año 2015, es el único que se celebra a este nivel en Aragón, uno de los pocos de la zona norte de España y uno de los dos a nivel nacional que se celebran con jamón blanco y no ibérico.

El director del concurso, Fernando Guarc, destacó que el apoyo de la ANCJ “nos coloca entre los ocho únicos concursos que se celebran en la geografía española que dan derecho a esa final que se celebra en Madrid todos los años, en este caso para la edición de 2023”.

El arte del corte ha sido tradicionalmente terreno acotado al sur de España. “Fijándonos en el cartel, vemos que la mayoría vienen del sur, donde está la cuna del jamón, y es de agradecer que la asociación nacional haya considerado Monroyo como concurso porque también es una manera de fomentar que esa cultura de cortador de jamón se extienda por la parte norte de España y más en concreto en Teruel, donde tenemos una Denominación de Origen fantástica y unos jamones estupendos”, añadió Guarc.

Un final digno


“Como dice mi compañero de la Posada Guadalupe, cortar bien un jamón es darle un final digno a una obra de arte. Hay que tener en cuenta que un jamón DO requiere prácticamente de 24 meses de secado en secadero, y depende de cómo lo trates al final haces crecer su valor o lo desprestigias. Y ahí es donde entra la labor de los cortadores, que son los que ponen en valor ese producto y lo hacen crecer, y permiten al consumidor disfrutar mucho más de un producto que ya es bueno, revalorizándolo tanto estética y artísticamente como a la hora de degustarlo”.

En esta edición participaron seis cortadores de demostrada solvencia y bagaje mediante currículo. Junto al referido podio y el cortador turolense, completaban el cuadro el albaceteño Arturo Villalba, el toledano Javier Ruiz y el alicantino Juan Blas.
Guarc puso en valor que desde este año habrá siempre una plaza reservada para alguien novel que nunca haya participado en un concurso para que se pueda iniciar, “como es el caso de Alcides, que viene de Cella y su pasión es el corte”.

El turolense se mostró “contento” en su debut por poder “aprender cada día” de profesionales como los que tuvo al lado. “Para mí es fundamental disfrutar y hoy he aprendido muchísimo. Trabajo en Térvalis, en Aire Sano, y estoy todas las mañanas de lunes a viernes cortando jamón. Pero hoy para mí es un día muy grande y especial que me animará a participar en más concursos”, manifestó.

Recibió buena respuesta del público, que podía adquirir platillos de jamón recién cortado por los profesionales a 6 euros. “Que nos digan qué bonita presentación o qué buen corte es un halago, gusta que la gente disfrute de ese arte que les estamos brindando”, concluyó el cellano.


 
El público disfrutó con platos de jamón recién cortado con la maestría de un profesional de concurso. M. N.

Aspira a todo


Por su parte, el ganador en Monroyo mostró su satisfacción por haber llegado a la final nacional, algo que ya consiguió en 2017 y estuvo a punto de lograr en 2018. “Aspiro a ganarla, esa es la ilusión de todo cortador: ser campeón de España y estar en lo más alto”, ambicionó.

Por ello, llegó a Monroyo desde Cáceres con el aliento de su mujer y sus tres hijas para “ganar el concurso”, si bien asumió que “podía haber ganado cualquiera de los siete porque los compañeros hacen un trabajo espectacular y yo he tenido la suerte de que me ha acompañado el jamón”. Una variedad de pernil blanco que definió como “graso, muy bueno, que se corta muy bien” aunque “te hace esforzar mucho más que un ibérico”, razonó.

Saber templar los nervios y disfrutar de la experiencia es básico en una competición que arrancó a las 11:30 en el jardín de eventos La Noguera. Todos los competidores dispusieron de una pieza de peso y características similares, previo sorteo.

El jurado, que contó entre sus filas con el maestro turolense Miguel Ángel Abril, valoró el perfilado de la pieza por ambas caras, el estilo del cortador, la limpieza, colocación y orden de la zona de trabajo, la rectitud del corte, el tamaño y grosor de las lonchas, el remate y apurado de la pieza, la eficacia y eficiencia o el emplatado en general.

Los concursantes tuvieron que presentar tres platos (maza, babilla y punta), más un cuarto libre creativo de cualquier parte del jamón. También se sometieron a una prueba teórica tipo test.

La concejala Cristina Saura asumió la organización del concurso con “respeto” al ser cita nacional, pero con la ilusión de que Monroyo y su producto estrella se sigan promocionando.

“Lo bueno que tiene este concurso es que el público puede comer el jamón, que ya de por sí es bueno, recién cortado por los profesionales, por lo que probablemente no se van a comer un Jamón de Teruel mejor en la vida”, destacó la regidora, que puso en valor la tradición ganadera y agroalimentaria de la localidad y de toda la Comarca del Matarraña.

Profesionales locales


El Concurso de Corte de Jamón de Monroyo valedero para el Campeonato de España supone un acicate y una defensa de la labor que desempeñan alrededor de 50 personas en la localidad en las granjas y el secadero, que acredita una antigüedad de 40 años.

La alcaldesa de Monroyo, Gloria Blanc, apuntó que el certamen pretende ser una “seña de identidad más” en un municipio donde el jamón es importante tanto en su cultura gastronómica como en su economía. “Contamos con un secadero desde los años 80 que ha sabido posicionarse gracias a la unión de voluntades y la fuerza de la colaboración institucional y privada, generando no solo empleo y riqueza, sino también una asociación indisoluble entre la calidad alimentaria y el origen”, dijo en una nota difundida por la Diputación de Teruel esta semana.

La concejala Cristina Saura remarcó que trabajan alrededor de 18 personas en el secadero de Monroyo, que sumadas a los cerca de 30 ganaderos de porcino de la localidad dan cuenta de la trascendencia que tiene el sector primario y agroalimentario en un municipio de 320 habitantes. Además “están los establecimientos de hostelería que sacan el producto”.

La diputada provincial Susana Traver elevó a “más de 500” los ganaderos que existen en la Comarca del Matarraña “que vienen produciendo el cerdo que pasa a mataderos y secaderos”.

Todo ello “no solo incrementa el PIB de la comarca sino que genera turismo y reconocimiento, y espero que este concurso no signifique más que revalorizar nuestra provincia y nuestra gastronomía”, enfatizó.

“El ganador siempre recordará Monroyo, el Matarraña y nuestra provincia”, subrayó Traver, quien resaltó que, junto a otros productos como el melocotón o el aceite, el jamón es un “producto estrella que nos da a conocer como territorio”, pues “gastronómicamente somos una provincia muy relevante” en el conjunto del país.
 
El jardín donde tuvo lugar el concurso fue un encuentro entre vecinos, hijos del pueblo y turistas ávidos de nuevas experiencias que ayer se llevaron al paladar un sabroso pedazo de la provincia.