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El Ayuntamiento de Alcañiz ordena la “suspensión inmediata” del bar La Gruta El Ayuntamiento de Alcañiz ordena la “suspensión inmediata” del bar La Gruta
Exterior del bar La Gruta, en el pasaje La Muralla

El Ayuntamiento de Alcañiz ordena la “suspensión inmediata” del bar La Gruta

Deja sin efecto la declaración responsable que dio lugar al inicio de la actividad el 3 de marzo de 2016

El Ayuntamiento de Alcañiz ha ordenado la “suspensión inmediata” de la actividad del bar La Gruta por sobrepasar el límite acústico permitido y da un plazo de seis meses a sus propietarios para aplicar medidas correctoras o, de lo contrario, clausurará definitivamente el establecimiento. 

Una resolución de Alcaldía firmada el pasado 17 de mayo deja sin efecto la declaración responsable del propietario del 3 de marzo de 2016 que dio lugar al inicio de la actividad de bar musical.

En el escrito se prohibe reabrir  hasta que no se compruebe mediante la correspondiente acta que han sido subsanadas las deficiencias por la aplicación de medidas correctas que mejoren el aislamiento acústico del bar. 

Si transcurren seis meses sin que se hayan subsanado los niveles acústicos por encima de lo permitido en la ordenanza municipal y en la Ley de Prevención y Protección Ambiental de Aragón, se declarará la caducidad y archivo del expediente. 

En caso de que la propiedad de La Gruta abriera el bar en este periodo, dicta la resolución, se le aplicaría una infracción “muy grave” sancionable con la clausura definitiva del establecimiento. 

Tras un informe técnico

La resolución llega después de que el pasado 4 de marzo la técnica municipal de Medio Ambiente y la Policía Local midieran los ruidos en el interior y exterior de las viviendas, con el resultado de que en todos los análisis se superaban los límites de decibelios permitidos por las normativas local y autonómica. 

En el informe técnico quedó acreditado que la declaración responsable habilitante del inicio de la actividad que realizó el propietario de La Gruta, Rubén Boltaña, “debe ser rechazada por no cumplir la misma” con “la normativa sobre ruidos”. 

Tras conocer dicho informe, la Comunidad de propietarios de la calle Alejandre número 11, que lleva dos años luchando contra el exceso de ruidos, solicitó la clausura y precinto inmediato del establecimiento, situado en pasaje La Muralla. 

La Gruta presentó alegaciones y pidió un plazo para subsanar las deficiencias y eliminar o minimizar los ruidos procedentes del exterior mediante su vigilancia, pero fueron desestimadas porque “el ejercicio de cualquier actividad debe desde el primer momento cumplir las exigencias legales establecidas para su autorización y entre ellas cumplir con el límite de ruidos, no siendo este el caso”. En todo este tiempo no se ha insonorizado el espacio. 

Esta resolución agota la vía administrativa, por lo que es de obligado cumplimiento y el bar debe cerrar. La propiedad del establecimiento puede interponer un recurso de reposición previo al contencioso administrativo ante Alcaldía en el plazo de un mes o, directamente, un contencioso ante el Juzgado del ramo de Teruel en el plazo de dos meses.