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Trabajadores en la barrera de la térmica, el pasado martes. M. N.

El BOE dará oficialidad al cierre de la térmica “en los próximos días”

Endesa prepara el concurso del desmontaje y los ecologistas aplauden el fin del carbón

El cierre total de la central térmica de Andorra, que permitirá iniciar los trámites para que Endesa licite el desmantelamiento en julio e iniciar las tareas en septiembre, aparecerá publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) “en los próximos días”, apuntaron fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico después de que este jueves apareciera publicada la resolución relativa a la planta de Velilla (Palencia), propiedad de Iberdrola. 

A efectos de notificación, Endesa ya tiene la aprobación ministerial para desmantelar la térmica, pero el BOE es lo que da carácter de oficialidad a esta decisión que agilizará los trámites. Tras la luz verde de Madrid, el servicio provincial del Ministerio de Industria deberá conceder el cese de actividad, y en paralelo deberá llegar el informe preceptivo del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental.

“Se van a adjudicar los trabajos de desmantelamiento a una contratista especializada en julio”, apuntaron fuentes de Endesa que recordaron que, por otra parte, la compañía comenzará a desarrollar en 2021 los proyectos renovables de las fases 1 y 2 de su plan Futur-e, que son las que no dependen de la adjudicación de los megavatios de evacuación de la central térmica.

Según una resolución publicada en octubre de 2019 en el Boletín Oficial del Estado, el Ministerio para la Transición Ecológica entiende que el desmantelamiento de la térmica no requiere el sometimiento al procedimiento de evaluación ambiental ordinaria al no preverse efectos adversos significativos sobre el medio ambiente si se cumplen las medidas preventivas y correctoras.

El proyecto comprende actuaciones de desmantelamiento y demolición completas de todas las instalaciones ubicadas en el interior de la central.

Estas actuaciones están planificadas en siete áreas diferenciadas, desde las turbinas y calderas a plantas de desulfuración de gases, estructuras esbeltas –chimenea y torres de refrigeración, que contienen en su interior asbesto y que, una vez retirado, se demolerán mediante voladura–, parque de carbones, edificios y estructuras varias y elementos singulares, que incluyen el ferrocarril interior y galerías enterradas.

La fase de obras, según el proyecto ambiental de Endesa, se estima en unos 36 meses.

Aplauden los ecologistas

La plataforma Un Futuro Sin Carbón, integrada por las principales organizaciones ambientales de España y miembro de la alianza europea Europe Beyond Coal, aplaude el cese de actividad el miércoles de siete plantas de carbón en España, ya que lo consideran “fundamental para hacer frente al cambio climático”.

“La realidad actual de un mercado energético que abre paso a las energías renovables y ha demostrado la obsolescencia del carbón, tanto en Europa como en el mundo, convierte este apagón en un punto de inflexión de cara al cierre total de las plantas restantes que seguirán operando en el país tras esa fecha”, señala la plataforma.

En este sentido, considera “significativo” que España sea el país europeo en el que dejan de operar más centrales de carbón en esta fecha. “Esto muestra que es el momento de acelerar el proceso para poner fin a toda la capacidad de carbón en España asegurando una transición justa para dar certidumbre a las personas afectadas por los cierres, a las actividades auxiliares y las regiones impactadas mediante la aplicación de los Convenios de Transición Justa”.

El proceso de cierre de centrales de carbón, “imprescindible para hacer frente a la emergencia climática”, se ha acelerado en Europa. En España, a pesar de no contar con una fecha clara y vinculante para el cierre, como sí han establecido en todos los países de Europa occidental, ha sido una mezcla de factores los que han avisado, como venían haciendo las organizaciones ecologistas, de que “el carbón no tiene cabida en la transición energética y hay que apostar por las fuentes renovables –que ya son plenamente rentables, apuntan– como solución para un medio ambiente limpio”.

Además de Andorra, dejaron de operar el 30 de junio en España otras seis centrales al finalizar el periodo de vigencia del Plan Nacional Transitorio (PNT), mecanismo de excepción recogido en la Directiva de Emisiones Industriales de la Unión Europea. Estas son Compostilla II (León), propiedad de Endesa; Velilla (Palencia), de Iberdrola; Narcea (Asturias), La Robla (León) y Meirama (A Coruña), de Naturgy; y Puente Nuevo (Córdoba) de Viesgo.

Según recuerda la plataforma, en los últimos meses, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha ido autorizando en diferentes etapas el cierre de estas ocho centrales (Lada –Asturias–, que puede continuar hasta su orden de cierre, incluida), aunque de momento solamente dos  (Compostilla II y Velilla) de las ocho plantas que dejaron de 30 de junio tiene la autorización formal del Gobierno.

Todas ellas suman una capacidad de 5,16 GW y, según el informe Last Gasp publicado en 2018, se estima que en 2016 fueron responsables de 349 muertes prematuras, 259 casos de bronquitis crónica y 287 ingresos hospitalarios, que llevaron asociados unos costes a la salud de entre 0,5 a 1 millón de euros en toda Europa. 

Las otras plantas de carbón por cerrar después del 2020 son As Pontes (A Coruña), los grupos 3 y 4 de Alcudia (Mallorca) y Litoral (Almería), las tres de Endesa; Aboño (Asturias) y Soto de Ribera (Asturias), propiedad de EDP; y Los Barrios (Cádiz), de Viesgo. Hasta la fecha la única eléctrica que no ha presentado la solicitud para el cierre ha sido EDP. 

Ante la emergencia climática que vive el planeta y las condiciones que plantea la legislación medioambiental europea, los recientes cambios en el mercado energético y los planes de descarbonización anunciados por algunas de las empresas, las organizaciones aseguran que el adiós al carbón debe ser “un camino sin retorno que se tiene que materializar en 2025, a más tardar, y que exige no cambiar esta fuente de energía por otras que sean también contaminantes”.

Por otra parte, el vicepresidente del Gobierno de Aragón y consejero de Industria, Arturo Aliaga, detallará el 9 de julio en las Cortes de Aragón el escenario en el que queda la provincia de Teruel y las actuaciones inmediatas que va a llevar a cabo el Ejecutivo autonómico tras el cierre efectivo de la térmica de Andorra, a instancias de Ciudadanos.