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Los alumnos-trabajadores del taller de empleo levantan la casa de la familia principal de lo que fue el yacimiento de El Cabo, datado en el siglo V a.C. Marcos Navarro

El Cabo ibérico de Andorra crece con la actuación de un nuevo taller de empleo

Un equipo de once personas reconstruye la casa principal para hacerla visitable al público

Un taller de empleo continúa con la recreación del poblado ibérico de El Cabo en el parque arqueológico del monte de San Macario hasta el 9 de febrero. Compuesto por nueve alumnos-trabajadores, un docente y un director, emplean técnicas de bioconstrucción y mucho adobe para levantar la casa de la familia principal, la más grande de cuantas se han edificado hasta la fecha.

Esta acción formativa y oportunidad laboral, promovida por el Ayuntamiento de Andorra y financiada por el Instituto Aragonés de Empleo (Inaem) con 213.614,37 euros, encara su recta final, tras la que los alumnos-trabajadores obtendrán el certificado de profesionalidad de operaciones auxiliares de revestimientos continuos en construcción.

Según explicó su director, Fernando Galve, “el objetivo es la continuación de la recreación del poblado ibérico del siglo V a.C”. Se trata de un “complejo único en la península ibérica, ya que fue trasladado piedra a piedra desde su emplazamiento original al encontrarse afectado por la explotación minera de carbón a cielo abierto Corta Barrabasa”, de Endesa. Hace ya 21 años de estas labores, de las que precisamente se encargaron el propio Galve y el actual gerente del Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, José Antonio Benavente.

En este momento, el poblado pertenece a la Red Europea de Parques Arqueológicos Experimentales (EXARC son sus siglas en inglés). No tiene un grado de protección como un yacimiento al uso y ello permite la reconstrucción de algunas casas, así como la eliminación de barreras para la accesibilidad de todos los públicos. Van seis casas levantadas y este taller de empleo se encargará de reconstruir sobre sus vestigios una séptima, “la casa principal, que a su vez está partida en tres espacios más pequeños”, detalló Galve. “Está en lo alto, protegida por una basta muralla de dos y tres metros de altura, y es la única que, en esos tres espacios, el zócalo de sus paredes está hecho de arenisca y toscamente labrado”.

Con el asesoramiento experto de la gerencia de la Ruta de los Íberos en el Bajo Aragón “vamos a levantar esta casa, que es la más complicada porque tiene más de 50 metros cuadrados y eso complica las cosas”, como también lo hace la pendiente pronunciada sobre la que se asienta y que dificulta la colocación de andamios.

Las construcciones de este poblado se realizan en general con mezcla de adobe –clásica de arcilla, paja y agua–, en algunas ocasiones aderezadas con cal. El taller forma al alumnado “en las nuevas técnicas constructivas del ámbito de la bioconstrucción y construcción sostenible”, indicó Galve. Dentro de la especialidad de albañilería asociada al certificado de profesionalidad, se han programado acciones formativas complementarias como el módulo de competencia digital, prevención de riesgos laborales, igualdad de género, habilidades para el empleo, emprendimiento, sensibilidad medioambiental, orientación laboral y acciones formativas complementarias en bioconstrucción.

“Aprendemos un poco de todo: a hacer distintos tipos de masa, enlucir, cómo poner diferentes bloques… Me va a servir para mi futuro laboral, a ver si se puede porque está ahora la cosa mal en todos los sitios”, valoró Manuel Parra, que hasta el taller era parado de larga duración.

Por su parte, Mirella Rieutord reconoce que el taller de empleo “nos da un poco de respiro hasta febrero, luego ya veremos si sacan algo más porque hace falta mover un poquito Andorra”. El cierre de la térmica le preocupa. “Yo ya me veo con la maleta”, aseguró, “y como yo mucha gente, jóvenes y mayores, de todas las edades”. A nivel personal “creo que estoy formándome bien, de hecho ya estoy aplicando conocimientos en obras que estoy haciendo en casa”.

Desde el año 2.000

Las labores de arqueología experimental en El Cabo se remontan al año 2.000. “Gracias al Ayuntamiento de Andorra y al Inaem se han desarrollado una casa de oficios con especialidad de albañilería, una escuela taller con las especialidades de albañilería y restauración de áreas degradadas, un taller de empleo con las especialidades de albañilería y áreas degradadas y este último Taller de Empleo”, repasó Galve. El director destacó que “lo que estamos haciendo es proseguir con ese proyecto e ir reconstruyendo de la forma más fidedigna posible lo que era un poblado ibérico del siglo V a.C., levantando espacios en alzado”, a la altura de lo que requiere “un referente de la arqueología experimental y de la educación” que “ha conseguido unos beneficios sociales, económicos, medioambientales y patrimoniales para el municipio de Andorra”.

Dormir en una casa ambientada al estilo del siglo V a.C., el próximo reto

 

¿Se imaginan poder dormir en una vivienda edificada como mandaban los cánones hace 2.500 años? Es algo que el Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón y el Ayuntamiento de Andorra llevan entre manos porque es una más de las licencias que permite la arqueología experimental. La finalidad no es mantener intacto un yacimiento sino moldearlo con una finalidad didáctica para dar a conocer la cultura ibérica.

Es por ello que también se pueden instalar elementos de accesibilidad para que personas con movilidad reducida puedan disfrutar de la experiencia turística. Gracias a una ayuda de 21.000 euros del Fite, el Consorcio complementará el actual taller de empleo de Andorra con la instalación de la cubierta de la casa de la familia principal del poblado, y además creará una rampa de 40 metros de largo y 2 de ancho, “con la idea de que puedan cruzarse dos sillas de ruedas”, explicó el gerente del Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, José Antonio Benavente.

En la parte superior de esta estancia se instalará “una especie de mirador en altura para que la gente que va en silla de ruedas pueda contemplar una casa ibérica”, añadió el arqueólogo. Tras las obras, se decorará el hogar con cerámicas y mobiliario doméstico ambientado en la época, hace 2.500 años.

Benavente destacó que en este momento hay media docena de casas levantadas, de las que una, la de la sacerdotisa o bruja, está “totalmente equipada” gracias a la labor de la Asociación Cultural Sedetanos de El Cabo.

Precisamente, Benavente destacó como “muy importante” la “participación de la población local”, que “asume como propio” el proyecto.

“Es un proyecto en el que posiblemente vaya a intervenir en su creación más de una generación. Es de muy largo recorrido, de 30 o 40 años perfectamente y ya llevamos 20, que se dice pronto”, manifestó el arqueólogo. Tras los proyectos de formación, escuelas taller, talleres de empleo y campos internacionales de trabajo “vamos por la mitad de lo que se quiere hacer, pero posiblemente quedan otros 20 años por delante”.

En 2021 se espera poder dar un buen empujón al proyecto gracias a la reciente aprobación del importante presupuesto del Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón de más de 300.000 euros. “Está previsto seguir interviniendo en El Cabo. Es importante finalizar la obra de adecuación del centro de visitantes y la musealización de ese centro”, para lo que el Ayuntamiento de Andorra cuenta con un convenio de infraestructuras del Miner 2013-2018 que no termina de firmarse. “El proyecto está hecho, se basa sobre todo en la interpretación de la cultura ibérica por parte de la población local”, explicó Benavente.

“La idea es explicar cómo se ha trasladado El Cabo y cómo ha incidido en el desarrollo turístico, comercial y social de Andorra, que hoy tiene una fiesta recreacionista en torno a sus vestigios ibéricos como es Lakuerter, en la que participa todo el pueblo”, dijo la concejala de Educación, Cultura y Turismo, Margarita Santos.

Al centro de visitantes se suma la segunda pata del proyecto, la reconstrucción del poblado, “y falta por desarrollar” el tercer vector, “una zona de arqueología experimental que iría ubicada entre el poblado y el centro”. También “se ha planteado la construcción de un pequeño auditorio al aire libre, para hacer recreaciones”, dijo Benavente.

“Pensamos que tiene muy buenas posibilidades como recurso turístico, también como alojamiento de experiencia. Hemos planteado la posibilidad de acondicionar dos o tres de estas casas para poder pernoctar, acompañado de actividades relacionadas con la cultura ibérica para vivir un fin de semana en otra época”, argumentó Benavente, que defendió así “los puntos fuertes” que tiene la arqueología experimental.

El Ayuntamiento de Andorra se cree un proyecto que considera “ambicioso”. El objetivo es ir “concluyendo las fases para presentar lo que es un parque arqueológico completo” en un lugar, el monte de San Macario, “que tiene una especial significación para Andorra porque su situación es emblemática, junto a la ermita de San Macario”, indicó Santos.

La concejala de Educación, Cultura y Turismo destacó el trabajo coordinado con el Consorcio para ir alcanzando hitos y “dar un nuevo aporte al poblado, sobre todo con una parte educativa y de conocimiento histórico importante”.

“El hecho de que se trate de ruinas trasladadas permite que se puedan hacer modificaciones para poder ver el poblado de una manera más real, haciendo reconstrucciones lo más fieles posible” y que al mismo tiempo permitan “transitar, tocar y que las personas puedan sentir un viaje en el tiempo y participar en la reconstrucción con adobe; no queremos hacer un museo cerrado sino algo vivo y participativo para las personas que lo visiten”, incidió Santos.

En este momento hay dos empleadas de la Oficina de Turismo de Andorra que realizan visitas al poblado, que pueden ser teatralizadas si así se solicita con la aportación de la Asociación Cultural Sedetanos de El Cabo. “Cabe recordar que en 2019 fuimos seleccionados como una de las 25 mejores experiencias turísticas de Aragón”, manifestó la responsable. En verano también se organizan visitas nocturnas.