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Técnicos contratados por Acuaes durante los muestreos

El cauce del río Guadalope afectado por el vertido de 2018 recupera parte de su fauna

Acuaes analiza las aguas para comprobar su estado ecológico

La empresa pública Aguas de las Cuencas de España S.A. (Acuaes) realiza desde el año 2019 un seguimiento medioambiental en diferentes puntos del cauce del río Guadalope, aguas abajo de la presa de Santolea, para comprobar el estado en que se encuentra la fauna íctica del río. Este estudio, continuado y anual, tiene como objetivo conocer cuál es el estado ecológico del río y cómo se ha recuperado tras el vaciado del pantano de Santolea en el último trimestre de 2018. Aquella maniobra, que se llevó a cabo para poder iniciar la construcción de la presa del Cañón, provocó un importante vertido de lodos que cubrió de barro el lecho del río en unos 13 kilómetros de longitud (hasta el embalse de Calanda) y provocó la colmatación de infraestructuras de abastecimiento de agua y de riego aguas abajo de la presa.

El primero de estos estudios se realizó en 2019 y otro más completo el año pasado, de acuerdo a la previsión de la empresa pública Acuaes de repetir cada analítica anualmente para poder realizar un seguimiento completo del estado de las aguas. A priori, si los resultados de 2021 confirman que el estado ecológico del río es el correcto, éste podría ser el último estudio de la serie. En cualquier caso, "se decidirá oportunamente, aunque de momento queda por realizar  el año 2021", explicó Fernando Lacasta, director de obra de Acuaes. En función "de los resultados obtenidos" se verá si el estudio se cierra o si continúan.

En la analítica realizada se han tomado muestras en distintos puntos del río Guadalope. En cada uno de estos puntos se han realizado comprobaciones del estado de la fauna íctica. Según los datos de que dispone la empresa pública proporcionados por el departamento de Medio Ambiente de Aragón sobre la fauna en estas aguas, hasta ahora "no se muestra una variación significativa de la fauna íctica de manera previa a las obras de recrecimiento", apuntó Lacasta. Aunque "pueden haberse producido pequeños cambios", estos no serían, según Lacasta, muy "significativos".

El estudio del río aguas abajo de la presa de Santolea se llevó a cabo para conocer si los excesos de turbiedad provocados por el desembalsado pudieron provocar algún tipo de cambio en la fauna piscícola. Especialmente, se ha hecho hincapié en los macroinvertebrados, determinantes para conocer el estado de la población de peces.

Los biomonitoreos del ambiente acuático del Guadalope buscan determinar en qué estado se encuentra la comunidad de macroinvertebrados y, en consecuencia, cuál es el estado ecológico del río. En el último estudio realizado, comentó el director de obra, de los cuatro puntos del cauce que han sido analizados, en tres el estado ecológico es bueno y en uno se ha calificado como "moderado".  Con todo, según el director de obra, "parece que la situación  está recuperada y que las aguas ha vuelto a la situación inicial, previa al desembalsado". Vistos los niveles de recuperación de la fauna, la empresa pública está convencida de que durante los meses posteriores al vaciado del embalse,  "los peces se refugiaron en el embalse de Calanda o en el río Bergantes" -situados varios kilómetros aguas abajo de la presa- , y que cuando las condiciones del río volvieron a estar dentro de los parámetros de normalidad, regresaron.

Aunque se reconoce que el vertido de lodos pudo tener consecuencias "momentáneas", según el responsable de la obra, “no se ha notado una evolución a mejor ni a peor de las aguas”. En momentos puntuales "se pudo alterar la propia naturaleza del río, pero ahora nos encontramos con que se ha vuelto a la situación anterior". No obstante, en el último estudio se ha detectado una ligera variación a la baja del número de peces con respecto a un año antes, "pero no desde que se produjo el vaciado del embalse", puntualizó el director de obra. 

Memoria de 2019

Según la memoria medioambiental presentada por Acuaes y referente al ejercicio 2019, las obras de construcción de la presa del Cañón se iniciaron a finales de 2018 con los trabajos de vaciado del embalse de Santolea, una operación difícil y delicada que origina siempre, en mayor o menor intensidad, repercusiones sobre los ecosistemas acuáticos localizados aguas abajo. Las medidas correctoras de minimización del impacto del vaciado sobre el río que se contemplaron antes de llevar a cabo la operación "resultaron insuficientes como consecuencia del elevado volumen de sedimentos movilizados ", según reconoce la empresa pública en este documento. 

A los lodos depositados a lo largo de décadas en la presa, se le sumaban los sólidos arrastrados tras los dos grandes incendios que han tenido lugar en los últimos años aguas arriba del río Guadalope, de manera que las toneladas de sedimentos acumuladas en el embalse eran "muy superiores a  las estimadas" en el estudio de impacto ambiental del proyecto. La balsa de decantación prevista, construida a pie de presa, resultó insuficiente para los caudales recibidos, que, a su vez, se vieron potenciados por las intensas lluvias de los primeros meses del año 2019. Según este informe medioambiental, el impacto ocasionado sobre el ecosistema fluvial "ha sido significativo, aunque reversible". 

Medidas posteriores

Acuaes ha implementado medidas para impedir nuevas afecciones, entre ellas la gestión de avenidas, mediante la previsión de resguardos en la presa del Puente, la construcción de la propia ataguía y canal de desvío del río, necesarios para la construcción de la presa y la intensificación de los controles de calidad aguas abajo de las obras. A todo ello se han sumado los muestreos de macroinvertebrados de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que continuarán hasta finalizar los trabajos de recrecimiento. 

Los datos de los últimos meses evidencian una mejora de la calidad biológica del río. Según la empresa, son ”alentadores”. 

Especies autóctonas

Con anterioridad a la maniobra de desembalse, Acuaes también realizó un "rescate" de especies autóctonas del vaso del embalse. Fue en diciembre de 2018. De manera que 364 ejemplares vivos de Anodonta anatina, única especie de náyade detectada en tres enclaves cercanos -uno aguas arriba de la presa del Puente y otros dos, en el río Guadalope aguas abajo de la presa de Santolea- han podido ser reubicados. También fueron traslocados al embalse del Puente más de 4.000 peces, en su mayoría madrillas (Chondrostoma miegii) y, en menor número, gobio y barbo, previo descarte de unos 136 peces de especies exóticas invasoras, en su mayoría carpas (Cyprinus carpio) y algún ejemplar de lucioperca (Sander lucioperca). 

Por otra parte, durante las obras se ha realizado un seguimiento ornitológico de especies.

A final de año

Las obras de construcción de la presa del Cañón de Santolea, que promueve la empresa pública Acuaes (Aguas de las Cuencas de España), siguen avanzando en la estructura, aunque el modificado del proyecto que se aprobó el pasado mes de octubre con motivo de la necesidad de realizar una mayor cimentación en la infraestructura retrasará su terminación  hasta, al menos, finales de este año, según estimó el director de obra, Fernando Lacasta. 

Este modificado es el primer reformado que sufre el proyecto de 2018, necesario, según Lacasta, para realizar una "profundización mayor en la cimentación". Desde el inicio de los trabajos se vio ya que sería necesario incrementar la capacidad de amarre de la presa, al observarse  “circunstancias geológicas en los estribos” de la presa que hacían necesarios cambios en el proyecto, según el informe que justificaba el modificado. Estos condicionantes impedían la completa terminación del cuerpo de la presa con las mediciones iniciales.

Cuando terminen las obras habrá un Plan de restauración de la cuenca

En cuanto terminen las obras de construcción de la presa del Cañón de Santolea, que se levanta a kilómetro y medio de la principal, la empresa pública Acuaes realizará un Plan de restauración global de la cuenca del Guadalope, según indicó el subdirector de Medio Ambiente de Teruel, Sergio Aguarta.

Aguarta explicó que “con todos los estudios que la empresa está realizando a través de una empresa especializada que ha contratado se tendrá que poner en marcha un plan de restauración global” en la zona afectada. En este sentido, los estudios actuales que Acuaes encarga cada año van dirigidos a “disponer de más datos para poder llevar a cabo ese plan estructural”.

Según Aguarta, “se ha podido ir recuperando el estado ecológico del río Guadalope en la zona afectada, aunque la situación no es la inicial, porque hay especies que todavía no han regresado” a este hábitat. 

Según el subdirector de Medio Ambiente, en la zona “hay menos sólidos disueltos y se puede constatar una recuperación progresiva que, según creemos, todavía puede ir a mejor en los próximos meses”.

Con todo, hasta que no termine la construcción de la presa del Cañón no está contemplada la realización de este plan de restauración de cuenca. No en vano, “todavía podrían producirse episodios de pequeños desembalsados que puedan provocar mortandad de peces”. 

Dentro de este plan de recuperación del hábitat “se contempla la reintroducción de alguna especie que hasta ahora no ha regresado al río” como es el caso de la trucha autóctona. Aguarta recordó que en la provincia “disponemos de una  piscifactoría en la que criamos truchas autóctonas para su reintroducción en ciertos hábitats, y en ese sentido está prevista una linea concreta para su reintroducción en el Guadalope en un plazo de tres años”.  En cualquier caso, la recuperación es un proceso previsto a medio plazo.

En cuanto al estado del río, el subdirector de Medio Ambiente resaltó que “se ha constatado la menor presencia de fauna ventónica en la zona afectada, fauna de la que se alimentan todos los peces”. Especialmente “después del vaciado del embalse hubo una disminución drástica de macroinvertebrados” que se esperan poder recuperar a medio plazo. Todas estas medidas de corrección en el tramo afectado “las llevará a cabo Acuaes bajo la tutela del departamento de Medio Ambiente” del Gobierno de Aragón, añadió Aguarta.