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Ramas de olivo rotas en una plantación joven de olivar afectada por la tormenta Filomena

El Centro de Sanidad Vegetal avisa de los tratamientos en el olivo tras las nevadas

Recomienda hacer cortes limpios y cubrirlos con masilla para preservar el árbol

El Centro de Sanidad y Certificación Vegetal de Aragón ha publicado un Aviso Fitosanitario con recomendaciones para todos aquellos olivos que han resultado dañados por la borrasca Filomena, que, tal y como ocurrió con el temporal Gloria de enero de 2020, dejó numerosos daños en los olivos más jóvenes.
El centro de Sanidad y Certificación Vegetal recomienda “realizar una limpieza de ramas rotas, dejando cortes limpios y recubrir con una masilla selladora los cortes más grandes o que queden más expuestos” a la intemperie, con el fin de garantizar un estadio sanitario “óptimo” de los olivos que hayan sido afectados.
En el aviso emitido el pasado día 20 de enero, el Centro de Sanidad Vegetal reconoce que la nevada Filomena “trajo una nevada histórica a prácticamente todas las comarcas olivareras de Aragón” durante la cual “se produjeron daños importantes en los olivos, con rotura de ramas y daños en la cosecha sin recolectar, dejando un paisaje desolador en las comarcas afectadas y pérdidas productivas importantes en las zonas en las que no se había recolectado toda la cosecha”.
El aviso aconseja igualmente que las ramas cortadas se eliminen mediante el triturado de las mismas, y que sólo se use el quemado en parcelas con antecedentes de enfermedades tipo Verticilosis-Verticillium o Tuberculosis.
El citado Centro añade que, “tras  la  limpieza  y  eliminación  de  las  ramas,  se  deberá  realizar  un  tratamiento  con  algún compuesto  cúprico,  asegurándose  de que  el  producto  utilizado  está  autorizado  en  el  olivo; se aconseja realizar el tratamiento en las horas centrales del día”. 
Desde el paso de la tormenta Filomena, las organizaciones agrarias han reclamado ayudas de la Administración para hacer frente a los daños producidos por la nieve en el olivar. 
La organización agraria UAGA ya pidió la semana pasada que se declare el olivar de Belchite, Bajo Aragón y Matarraña como zona catastrófica por los daños sufridos por la borrasca Filomena, que también ha provocado afecciones en invernaderos de hortaliza de la huerta de Zaragoza. 
En el caso del olivar, el peso de la nieve ha provocado la rotura de aproximadamente el 50 % del volumen del árbol que, en los árboles adultos, implica la merma en la cosecha durante 4-5 años, y puede suponer la muerte en el de las plantaciones jóvenes.
También se han registrado daños en las instalaciones de riego, tanto por congelación como por rotura debido a la caída de las ramas.
Según UAGA, en los municipios de Belchite y de Codo se han visto afectadas entre 1.000 y 1.200 hectáreas de olivar tradicional de secano, además de que se ha perdido el 25 % de la cosecha que quedaba pendiente de recoger en Belchite.
En las Comarcas del Matarraña y el Bajo Aragón la afección roza el 50 %, daños que se suman, recordó el sindicato, al "destrozo" que provocó la borrasca Gloria el año pasado y que también se cuantificó en un 50%, y en un momento en el que tampoco se había terminado la cosecha. 
UAGA insistió en que el olivar es un cultivo tradicional en estas comarcas y que supone un importante complemento económico para muchas familias que se dedican a la agricultura y cuyas rentas van a quedar comprometidas durante los próximos 4 años.

CHA se suma
Igualmente, esta misma semana Chunta Aragonesista (CHA) se sumó a la reivindicación de la organización agraria y su presidente, Joaquín Palacín, informó de que solicitará al Gobierno, a través de la formación Compromís, la declaración de zona catastrófica para el olivar de las tres comarcas. Palacín anunció la presentación de una iniciativa en el Senado, a través de Carles Mulet, senador de Compromís, para conocer si el Gobierno de España tiene previstas compensaciones por los daños provocados por el temporal en estas zonas, tal y como reclama la organización agraria UAGA, que calcula que el peso de la nieve provocó la rotura de numerosas ramas en los olivos, “lo que implicará una reducción de la cosecha durante  5 años”, explicó.