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Baigorri, Milián, Obón y Lahoz, ayer en el Corcho. M. N.

El Corcho de Alcañiz no abrirá al tráfico hasta que la obra acabe a mitad de julio

Por motivos estrictos de seguridad no se permitirá circular ni siquiera en un sentido de la marcha

La cuesta del Corcho de Alcañiz no abrirá al tráfico hasta mediados de julio, cuando el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana tiene previsto acabar la reparación de urgencia del talud que resultó afectado el pasado 21 de enero por un deslizamiento de tierra causado por las lluvias del último temporal y que ha supuesto que la travesía de la carretera nacional N-232 permanezca cortada desde entonces.

Por motivos estrictos de seguridad, las obras de consolidación no permiten la apertura al tráfico hasta que la actuación esté terminada dentro de tres semanas, ni siquiera en un sentido de la circulación y para turismos, explicó ayer en rueda de prensa en el propio Corcho el teniente de alcalde de la ciudad, Javier Baigorri, que zanjó de esta forma la posibilidad que abrió esta semana el PP en una nota de prensa.

“Sería compatible el desarrollo de las obras con la apertura al tráfico del carril que está libre actualmente en un sentido”, resaltó el portavoz del PP en el consistorio, Nacho Carbó, tras haber realizado consultas a técnicos expertos en la materia que, según él, han dado luz verde a la reivindicación de los populares. Por ese motivo, anunció que llevará el tema a la Comisión de Urbanismo y Obras y al pleno municipal, y reclamó al Ayuntamiento que “se tome todo el interés” en poder dar cumplimiento a esta reivindicación para poder poner en circulación una de las vías principales de la localidad.

El peligro sigue acechando

El concejal delegado de Seguridad Ciudadana y Tráfico, Kiko Lahoz, agradeció la sugerencia del PP, pero explicó que él mismo ya le hizo esta petición al encargado de la obra y la rechazó de plano. “Le dije la posibilidad de abrir un carril solo para turismos y él me lo desaconsejó porque si pasa un vehículo por aquí y hay un desprendimiento de una piedra –bajo la carretera, del talud hacia el río– puede morir un trabajador. No hubo nada más que hablar”, sentenció Lahoz. 

“Es una decisión de Fomento basada en motivos de seguridad” y “tenemos que fiarnos de los técnicos”, subrayó Baigorri. “Hasta que las obras no estén adecuadamente finalizadas no es conveniente por motivos de seguridad proceder a abrir el Corcho”, insistió.

Entre otras cuestiones, esta decisión está basada en las tormentas que han caído tras la borrasca Gloria, que han seguido haciendo mella en el talud.

La reparación, según informó el ministerio en febrero, contempla la construcción de un muro de escollera que protegerá esta zona de futuras crecidas del río Guadalope, la consolidación de las partes del muro contiguas al área que colapsó y la reposición de la tubería principal de abastecimiento que atraviesa la calzada. La conducción de agua se hace pasar ahora por el lado opuesto a la zona del desprendimiento, que es por donde discurren el resto de servicios. 

Baigorri valoró la consolidación de “todo un talud, que desde el punto de vista geológico tiene sus complicaciones”, y también la reposición de todas redes de suministro que van a ser renovadas.

Dos meses de retraso

El primer teniente de alcalde explicó que los técnicos de Carreteras calculan que a mediados de julio estará acabada la obra. “Los plazos marcados eran mayo, pero estamos en un periodo excepcional en casi todo” y el Covid-19 también “ha afectado para que los plazos no se cumplan”, dijo la concejala delegada de Participación Ciudadana e Igualdad, María Milián, quien aseguró que el equipo de gobierno está realizando “un seguimiento absoluto de esta obra” para que termine “con la mayor celeridad”, aunque siempre primando la seguridad de la ciudadanía.

Baigorri reconoció que el corte del Corcho y la transformación de la avenida de Aragón en carril de un único sentido “aumenta dos o tres minutos” la duración del trayecto para cruzar la ciudad por el paseo Andrade, algo que “no es un gran problema”. Además, se cuenta con la descongestión de la variante de Alcañiz.

Una obra de más de un millón que incluye  actuaciones en Calaceite y Valdeconejos

La obra de emergencia tiene un presupuesto estimado de 1.132.727 millones de euros. Incluye la actuación prevista en Alcañiz y otras dos intervenciones que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana realiza en varios puntos de la carretera nacional N-420. Una de ellas es la reconstrucción de otro muro que se vino abajo en el término municipal de Calaceite y la reparación de las instalaciones eléctricas del túnel de la misma vía situado en el término de Escucha, a la altura de Valdeconejos.