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El desmantelamiento efectivo de la central térmica de Andorra no arrancará hasta enero El desmantelamiento efectivo de la central térmica de Andorra no arrancará hasta enero
Trabajadores de la central térmica en la barrera, durante los últimos días de combustión el pasado junio. M. N.

El desmantelamiento efectivo de la central térmica de Andorra no arrancará hasta enero

Endesa cierra las recolocaciones de la plantilla de generación antes de iniciar el desmontaje

Endesa no arrancará con las obras del desmantelamiento de la central térmica de Andorra hasta enero. Para entonces ya habrán salido recolocados los últimos 19 trabajadores de la filial de generación, que acaban de llegar a un acuerdo con la eléctrica para trasladarse a otros centros de trabajo de  Lérida, Zaragoza, Menorca y Andalucía.

A la espera de que el Ayuntamiento de Andorra conceda definitivamente la licencia de obras, la UTE Moncobra-Rebilita está realizando las primeras contrataciones para la dirección de los trabajos, al tiempo que traslada equipos y maquinaria para iniciar las labores cuando llegue el momento. 

Los trabajos de desmantelamiento como tal no empezarán hasta enero, anunciaron fuentes de Endesa, si bien la UTE lleva ya tres semanas en la zona preparando el terreno. La instalación industrial, que ha estado operativa para la generación de energía hasta el pasado 30 de junio, debe hacer “descargos de electricidad en algunos puntos, igual que ocurre con el gas”, de forma que quede “en situación de seguridad para que puedan empezar los trabajos”, apuntaron las mismas fuentes, que negaron que exista ningún retraso con respecto al calendario previsto.

El desmontaje se extenderá durante 48 meses y está previsto contratar a 140 personas como mano de obra directa, de las que el 80% serán de Andorra y de poblaciones próximas. El equipo humano procederá en su mayoría de antiguas empresas contratistas de Endesa y/o de residentes en las comarcas de Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Aragón, ya que Endesa ha dado prioridad en el concurso de adjudicación de la obra, entre otros aspectos, a la oferta que ha incluido el mayor número de trabajadores locales.

Para la capacitación de estos operarios se está realizando el segundo curso de formación, que acabará el 21 de diciembre. Con esta tanda, serán ya cerca de cien las personas con todos los carnés necesarios para participar en los trabajos. A lo largo de cuatro convocatorias, participarán 200 alumnos, y también se impartirán cursos dirigidos al montaje y a la operación y mantenimiento de placas solares que se extenderán a 750 alumnos, en 18 convocatorias.

El proyecto de desmantelamiento de la central térmica de Andorra tiene la singularidad de compatibilizar los trabajos de demolición con actuaciones de desarrollo de futuros parques de generación eléctrica de origen renovable, especialmente fotovoltaica, en el mismo emplazamiento.

Para ello será necesario realizar una planificación exhaustiva y una coordinación de los trabajos, dando prioridad a la seguridad y salud laboral y a todos los aspectos relacionados con la preservación del medioambiente, por lo que la gestión del proyecto de demolición va a ser llevada a cabo por un equipo de alta cualificación.

“Esperamos que se cumpla lo prometido y contraten a la gente de los cursos, aunque no entendemos que a gente de las subcontratas de toda la vida se los hayan hecho hacer cuando la mayoría los tienen todos”, dijo el presidente del comité de empresa de la térmica, Alejo Galve.

Recolocaciones

El sindicalista explicó que esta misma semana la empresa ha confirmado a los operarios de Endesa que permanecían en la planta el destino de sus recolocaciones. De los 19 que quedaban, dos irán a plantas eólicas de Borja y Calatayud (Zaragoza), 14 se desplazarán a plantas hidráulicas del Pirineo de Lérida, otro irá a una central térmica en Mahón (Menorca), uno a Andalucía y otro se quedará en Andorra en labores de almacén.

Anteriormente, Endesa recolocó a otros 30 trabajadores y prejubiló al grueso de la plantilla,  90 personas.

Galve explicó que el traslado tiene que estar hecho el 1 de enero, aunque hay un periodo voluntario que comienza el 1 de diciembre para recolocarse. La empresa aportará un dinero para ayudar con la vivienda y formará a los trabajadores para las nuevas labores que desempeñen. 

Pese a que el compromiso de Endesa es que estos trabajadores puedan regresar cuando estén en marcha los parques renovables, Galve no las tiene todas consigo. “Lo lógico sería que nos formaran aquí para los parques y que no nos tuviéramos que ir, que hay gente joven que se llevará a  la familia y puede que ya no vuelvan”, alertó.

En este sentido, el presidente del comité de empresa urgió al Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico soluciones para la transición, que descartó que sea justa. “Hubo una reunión en febrero en Andorra y todo el mundo hizo propuestas, pero luego metieron más pueblos y aún no nos han vuelto a convocar ni a decir nada”, reprochó.