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El estudio de los sedimentos de las Saladas de Alcañiz y Calanda aporta claves de cambios climáticos del pasado El estudio de los sedimentos de las Saladas de Alcañiz y Calanda aporta claves de cambios climáticos del pasado
Castañeda (con documentos) da algunas explicaciones con la salada grande de Alcañiz al fondo. M. N.

El estudio de los sedimentos de las Saladas de Alcañiz y Calanda aporta claves de cambios climáticos del pasado

Las III Jornadas de Patrimonio Geológico valorizan este enclave
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Las Saladas de Alcañiz y Calanda, pese a su importancia ecológica y natural, son unas perfectas desconocidas para la mayor parte de los bajoaragoneses. Con el objetivo de poner en valor el conjunto endorreico, las III Jornadas de Divulgación y Defensa del Patrimonio Geológico Turolense organizaron una visita guiada con expertos.

El geólogo alcorisano Luis Moliner vuelve a coordinar las Jornadas –organizadas por el Ayuntamiento de Alcorisa y el Geoparque del Maestrazgo–, que en su tercera edición han ofrecido un aperitivo en el mes de julio para hablar sobre el ecosistema de las Saladas. El grueso de la programación tendrá lugar, como viene siendo habitual, durante la última semana de agosto. 

El jueves, en una charla en el salón de actos del Centro Cultural Valero Lecha de Alcorisa, la científica de la Estación Experimental de Aula Dei del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ana Moreno relacionó los sedimentos de las saladas con los cambios climáticos y ambientales del pasado.

“En el fondo de los lagos, los minerales, las texturas sedimentarias o los organismos que vivieron en un momento determinado nos pueden hablar de cómo era el ambiente y el clima” en diferentes periodos históricos, explicó Moreno, pues “los lagos son muy sensibles al cambio climático”. Pese a que “las saladas no son los mejores ” para extraer datos porque “no tienen un registro continuo” debido a periodos de sequía, en los últimos 11.000 años sí se detectan cambios de clima “por el impacto humano y la ganadería”, traducidos en “cambios de vegetación en el entorno de las saladas”.

En definitiva, los cambios del pasado “nos permiten buscar análogos, otros periodos de cambio climático rápido (como el actual) que nos permiten entender mejor el sistema climático”.

Según la experta, hace 40 millones de años se dio una época “con más CO2 que el actual y temperaturas más altas que las actuales” debido al “aumento del vulcanismo”. Sin embargo, “ahora el aumento del CO2 es consecuencia de la acción humana” y, de no modificar hábitos, no habrá vuelta atrás.

En los 2,5 millones de años de sedimentación acumulada en las Saladas de Alcañiz y Calanda se puede tener mucha información sobre “cambios climáticos bruscos”, algo que “encaja muy bien en lo que se nos avecina, que va a ser muy duro”, alertó Moliner.

LICs desconocidos

Otra científica del Aula Dei, Carmen Castañeda, mostró su satisfacción por la realización de este tipo de jornadas en las que, “aunque sea en petit comité, se cuenta lo que hay y se divulga”, pues “sin el apoyo social no hay investigación”.

Las Saladas de Alcañiz y Calanda están protegidas como Lugares de Interés Comunitario (LIC) que son. Se trata de un conjunto de lagunas salinas donde cohabitan “miles de especies”, aseguró Castañeda desde la salada grande de Alcañiz, pues en su conjunto conforman uno de los espacios endorreicos más extensos de la península. Según destacó Moliner, “son únicos en toda Europa porque son los lagos salinos más septentrionales”, algo muy apreciado por los investigadores europeos.

Se trata de espacios llanos, sin apenas escorrentía, que suelen llenarse de agua en épocas pluviales pero se evapora con el calor. Por eso, no se pudo ver líquido elemento durante la visita, aunque sí una fina capa de sal que aflora en estas condiciones.

La escasez de lluvias no ayuda a la generación de cauces fluviales, siendo característica la presencia de paleocanales, formaciones de roca arenisca que sobresalen de la llanura por la erosión diferencial ejercida durante miles de años y que ha puesto en relieve los antiguos lechos fluviales.

“Las especies de aves constituyen el contenido más singular que tienen estos sitios, que son humedales y a la vez zonas de estepa”, explicó Castañeda.

“Es un desierto y parece que no hay nada, pero no: es una vida adaptada, y gracias a ello no hay quien viva sino ellos”, prosiguió.

Hoy, el lagunar está rodeado de nuevos regadíos, lo que ha implicado nuevos cultivos y merma en las superficies de secano, por lo que el hábitat ha cambiado. “La comarca sigue su desarrollo y la agricultura es normal que, en sitios que no son productivos, tienda a dar la espalda y no levante un monumento para mostrar las saladas”, se resignó la experta.

En la charla del jueves, a la que asistieron decenas de interesados, quedó en evidencia el desconocimiento de los vecinos por estos espacios. “El 90% de los asistentes no había estado nunca, cuando las tenemos a poco más de un cuarto de hora de Alcorisa y a un kilómetro de la carretera nacional N-232”, dijo Moliner.

Las explicaciones sobre el terreno fueron ampliadas con aportes de fauna y vegetación por los agentes de protección de la naturaleza Javier Escorza y José Antonio Bardají.

Homenaje al descubridor de los dinosaurios de Ejulve

Las Jornadas de Divulgación y Defensa del Patrimonio Geológico Turolense arrancaron este año un mes antes de lo habitual por motivos de disponibilidad de las expertas que tenían que hablar sobre las saladas. El grueso de las actividades llegará a finales de agosto.

El día 27 del mes que viene, la Sociedad Geológica de España, el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de Aragón y la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis reconocerá a Alejandro Andrés, estudiante turolense que obtuvo dos medallas en las XII Olimpiadas Internacionales de Geología celebradas en Tailandia en 2018. El paleobotánico Miguel Sender dará esa misma tarde una conferencia sobre los incendios en Teruel durante el Cretácico.

El 28 de agosto, en Calanda, se inaugurará la exposición paleontológica Ammonites excepcionales, con fondos de las colecciones históricas de la Sociedad de Amigos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza) y de varios de sus socios.

El 29 de agosto, las Jornadas viajarán a Ariño para visitar el yacimiento con huellas de dinosaurio del puente sobre el río Escuriza, Lugar de Interés Geológico (LIG), con explicaciones del paleontólogo Cristóbal Rubio. También se inaugurará una exposición de fotografía paleontológica.

Para el 30 de agosto quedará un geopaseo hacia la antigua cantera de areniscas de la Valfonda (Alcorisa), con el Centro de Estudios Locales de Alcorisa y los Amigos del Patrimonio Geológico de Teruel como guías. 

Por la tarde se homenajeará al investigador francés Bernard Defaut, descubridor de los restos de dinosaurios de Ejulve en 1967 y autor de un estudio geológico de la región de Montoro de Mezquita que fue la base para la elaboración de posteriores mapas geológicos.

Acto seguido, el experto en paleobiología Daniel de Miguel conferenciará sobre la historia natural de los mamíferos fósiles en Aragón y ofrecerá nuevos datos en el entorno de Teruel.

Para el 31 de agosto quedará la visita a los lugares de Ejulve donde aparecieron los restos de dinosaurios, guiada por el propio Defaut.