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El Matarraña presume en Madrid de su rica, singular y autóctona gastronomía El Matarraña presume en Madrid de su rica, singular y autóctona gastronomía
Representantes del Matarraña, en el taller de gastronomía impartido en el Círculo de Bellas Artes y organizado por la Universidad Carlos III. Comarca del Matarraña

El Matarraña presume en Madrid de su rica, singular y autóctona gastronomía

Productores y restauradores asisten a un taller en la Universidad Carlos III
Cruz Aguilar

La Comarca del Matarraña y la Asociación Empresarios Matarranya tomaron parte el pasado martes en el taller La gastronomía como imperio de los sentidos organizado por la Universidad Carlos III y el Círculo de Bellas Artes y dirigido por el experto Juan Ángel Vela del Campo.

La variedad de los productos locales y su integración en la gastronomía, que a su vez es un importante motor turístico de la zona, propició la asistencia de diferentes productores, empresarios y técnicos, que explicaron el proceso de fabricación de sus productos ante los alrededor de 40 alumnos que asistían al taller.

Vela del Campo comentó que el centenario de la Fonda Alcalá de Calaceite sirvió para abrir la sesión y en la charla varias generaciones de la familia, entre ellos el que regenta el restaurante ahora, Ignacio Alcalá, hablaron de la importancia de la vinculación del negocio con el territorio y sobre todo de la vocación, transcendental para dedicarse al sector de la hostelería.

Precisamente las alubias con arenque son una de las particularidades de la Fonda Alcalá, unas legumbres de la variedad fesol, que es autóctona y de la que habló Javier Moragrega, que es el propietario del hotel Fábrica de Solfa, en Beceite, y uno de los impulsores, junto con los responsables de la Fonda Alcalá, de que la especie se mantenga para que así puedan disfrutar de ella tanto los lugareños como los turistas que se desplazan hasta la zona por sus singulares paisajes y su rica gastronomía.

Visión panorámica

La técnica de turismo de la Comarca del Maestrazgo, Eli Diez, fue la encargada de ofrecer una visión panorámica turística y gastronómica del territorio. A través de imágenes abrió boca entre los asistentes, que acabaron la sesión buscando fechas para desplazarse hasta el Matarraña.
 

Varios de los participantes, explicando los productos en la degustación. C.M.


Por su parte, el gestor del Molí de l’Hereu de Ráfales, habló del Museo del Aceite de la localidad, que con apenas 140 habitantes se ha abierto un hueco por su buen hacer en materia turística a nivel internacional. El aceite tuvo mayor protagonismo aún durante la intervención de Eduard Susanna Nadal, de Mas de Flandi, quien habló de la variedad de oliva empeltre, que es la más común en este territorio y ofrece un aceite suave pero con muchos matices.

El enólogo de la bodega Mas de Torubio, Enrique Monreal, de Cretas, fue el encargado de cerrar las intervenciones. Habló de la tradición viticultora de la zona así como de las variedades autóctonas, algunas “en peligro de extinción”, según lamentó, y que dan singularidad a los caldos y que, sin embargo, son muy difíciles de mantener, según detalló Monreal.

Además, los asistentes tuvieron oportunidad de degustar algunos de los vinos de Mas de Torubio y una tapa elaborada por la chef del Molí de l’Hereu.

Alumnado

Juan Ángel Vela del Campo detalló que en torno al 75% del alumnado son jóvenes de entre 19 y 22 años. Entre el 25% restante hay tanto docentes de la Universidad Carlos III como público fiel que lleva asistiendo a los talleres desde sus inicios, hace ya siete ediciones.  El organizador calificó la jornada de “muy completa” porque durante 4 horas un total de 9 personas, todas ellas buenas conocedoras del Matarraña, desgranaron las peculiaridades y riquezas de su tierra.

La técnica de Turismo explicó que participar en una jornada de este tipo es “como una semilla” para dar a conocer los productos y el territorio en Madrid. Detalló que se ha llegado a un público variado y “al final es regar, dejar la semilla para que vaya brotando”, expresó. “Tanto los productores como los restauradores tocaron el corazón de los asistentes y dar a conocer el territorio en el exterior, entre un público sensible con la gastronomía merece la pena”, concluyó.

Carlos Sánchez, que es uno de los alumnos jóvenes que participa en el curso, que concluye hoy en Madrid, destacó el aprecio que se nota en esta tierra por el producto y su puesta en valor, “unos productos que son los que le dan identidad”, aseveró. No conocía la zona, pero aseguró que le ha encantado y que está “deseando visitarla, y no solo por la gastronomía”, dijo. Además el hecho de unir a productos y restauradores es positivo porque supone aprovechar las sinergias.

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