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Viaducto de Valdeluna, en el tramo turolense de la N-232. M. N.

El Ministerio de Transportes saca a información pública el último tramo de la N-232 en Castellón

Las 3 obras entre Ráfales y La Bota agilizarán media hora el tiempo de viaje hacia el Mediterráneo

Acortar 15 minutos más el tiempo de viaje entre Alcañiz y el Mediterráneo por la provincia de Castellón está un poco más cerca después de que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana haya aprobado provisionalmente y sometido a información pública el proyecto de acondicionamiento entre la Masía de la Torreta y Morella Sur, en la provincia levantina, con un presupuesto estimado que asciende a 17,6 millones de euros.

Con esta actuación, de la que el Boletín Oficial del Estado publicará inminentemente también su estudio de impacto ambiental, se completará el último tramo de la carretera N-232 que queda por mejorar en la provincia de Castellón, junto con las obras de acondicionamiento del puerto de Querol entre el Barranco de la Bota y Masía de la Torreta, actualmente en ejecución.

El año pasado se puso en marcha el tramo turolense de Monroyo, una vieja reivindicación que tardó 25 años en materializarse y que sirve para ahorrar unos 10 minutos de viaje. Con la obra del puerto de Querol en marcha y la planificación del tramo Morella-La Torreta, el conductor ahorrará un cuarto de hora adicional en su desplazamiento.

La última actuación proyectada en este tramo, olvidado por el Gobierno central durante más de dos décadas, comprende la mejora del trazado y reordenación de accesos en el tramo comprendido entre los puntos kilométricos 54,900 y 60,210 de la carretera actual con una longitud de actuación en tronco principal de 4,85 kilómetros. El nuevo trazado entre la Torreta y Morella Sur estará diseñado para una velocidad de 80 kilómetros por hora, con una sección de calzada de 3,5 metros, dos carriles y arcenes de 1,5 metros. Se ha proyectado asimismo un nuevo puente sobre el río Bergantes, de 22,60 metros de anchura entre estribos. 

El reciente anuncio del ministerio fue dado a conocer la semana pasada por el Ayuntamiento de Morella, cuyo alcalde, Rhamsés Ripollés, destacó que “se trata de una excelente noticia para Morella y la comarca de Els Ports, así como para las provincias vecinas por tratarse la N-232 del más importante nexo de unión entre Aragón y el Mediterráneo”.

“Es un paso trascendental para que su mejora sea una realidad cuanto antes”, subrayó. Ya en el último pleno del ayuntamiento morellano se aprobaba una moción instando a Transportes a desbloquear este proyecto tan necesario. Cabe destacar que por la N-232 circulan a diario alrededor de 3.000 vehículos de los que cerca de la quinta parte son tráfico pesado. Desde la Oficina de Obras y Urbanismo del Ayuntamiento de Morella se habilitará un punto de información y asesoramiento para los afectados por el proyecto.

A buen ritmo

En la moción referida, el Ayuntamiento de Morella reconoce el “buen ritmo” que están llevando las obras del Puerto de Querol, “una obra de gran envergadura donde en estos momentos se está ejecutando el enlace con la población de Vallibona, el lanza-vigas que está instalando el conjunto de viaductos que deben salvar el puerto o también el inicio de construcción de estructuras en la parte más baja, entre otras intervenciones”, señala el consistorio en una nota anterior.

Sin cuellos de botella

El tramo La Torreta-Morella Sur,  en tramitación administrativa, “no tiene la complejidad del Puerto de Querol”, pero no debe convertirse “en un embudo del eje Alcañiz-Morella-Vinaròs”, dijo Ripollés, que aspira a “unas comunicaciones del siglo XXI” con las que favorecer “el desarrollo socioeconómico de todas nuestras ciudades y comarcas”.

Las obras de Querol tienen un presupuesto de 39,89 millones de euros para acometer un nuevo trazado de 7,75 kilómetros y fueron adjudicadas en 2017. Esta carretera de nuevo trazado mejorará la capacidad, funcionalidad y seguridad de la vía actual y disminuirá los tiempos de recorrido sustancialmente. 

La nueva carretera contará con un carril adicional en rampa para vehículos lentos en el ascenso al puerto de Querol, arcenes de 1,5 metros y bermas de un metro en desmonte y 1,3 metros en terraplén.

El número total de estructuras proyectadas es de catorce, de las cuales hay nueve viaductos –destaca el viaducto del Barranco de la Bota, con 432 metros de longitud–, un paso superior, dos pasos inferiores, un falso túnel de 42,5 metros de longitud y un paso de fauna. También se proyecta el túnel de Querol, de 195 metros de longitud.

En cuanto al tramo turolense, puesto en funcionamiento en marzo de 2019, consta de 14,1 kilómetros y supuso una inversión de 69,9 millones de euros para sustituir al trazado anterior, de 17 kilómetros y mucho más sinuoso. Esto hace un total de 127,4 millones de euros para la mejora integral de 26,7 kilómetros entre el cruce de Ráfales y el Barranco de la Bota.

En Monroyo se pasó de una geometría muy estricta, con curvas que en algún caso no llegaban a 25 metros de radio, a otra amplia, con radio mínimo de 500 metros. Además, mientras que la plataforma anterior no llegaba en muchos lugares a seis metros de anchura, la sección de la nueva carretera tiene dos carriles de 3,50 más arcenes de 1,50 metros.

En la obra se incluyeron dos túneles, Monroyo y Consolación, de 495 y 270 metros de longitud, respectivamente. Asimismo, se ejecutaron dos estructuras importantes, los viaductos de San Bernardo (144 m) y Valdeluna (270 m).