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El primer encuentro de tunas lleva a Calanda el folclore popular y el sabor a fiesta El primer encuentro de tunas lleva a Calanda el folclore popular y el sabor a fiesta
Los integrantes de las tunas, en la cena de hermandad organizada en Calanda el viernes por la noche

El primer encuentro de tunas lleva a Calanda el folclore popular y el sabor a fiesta

Cinco agrupaciones han cantado canciones tradicionales en desfiles y rondas de calle

Tunos de todas las edades han estado rondando por Calanda y venerando el folclore popular desde que el viernes por la tarde cinco tunas (la de la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, la de la facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, la de las facultades de Derecho y Veterinaria de Zaragoza y la Universitaria de Vitoria) aterrizaron en la villa.

La ronda por las calles con un desfile de tunos vestidos con sus tradicionales ropajes arrancó la fiesta el viernes por la tarde, en la que las agrupaciones terminaron cantando a las reinas de las fiestas, que se encontraban asomadas al balcón del Ayuntamiento.

El sábado, tras una comida de hermandad, se celebró en la plaza de España el I certamen nacional de tunas de Calanda, que el alcalde, Alberto Herrero, deseó que se pueda volver a repetir el año que viene. No en vano, según dijo, “con este encuentro hemos dado colorido a Calanda y hacemos feliz a mucha gente, porque después de dos años de pandemia ya tocaba poder mover la economía local, en hospedajes, en hostelería, etc. Hay que seguir trabajando en estas actividades para dar al pueblo mayor empuje económico y social”, apostilló el primer edil.

Objetivos

Y precisamente “hacer felices a la gente” es uno de los objetivos de los encuentros que celebran las tunas, tal y como señaló Rodrigo Arellano González, miembro de la tuna de la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, que ha sido la organizadora de este evento. Según Arellano, “el objetivo de un encuentro de este tipo es animar el pueblo, pasar un fin de semana entre nosotros y transmitir felicidad a toda la gente de Calanda”, enfatizó.
 

Un momento de la actuación del sábado por la tarde en Calanda


Los tunos han podido recuperar en parte su actividad después de la pandemia de coronavirus, que cortó por lo sano todas las salidas y encuentros en los que participaban las agrupaciones, que han llegado a recorrer distintos países del mundo para transmitir este folclore popular español. En 2019, según relató Arellano “estuvimos un mes en Estados Unidos, 15 días en la costa este y 15 días en la costa oeste”. Y no es el único país que han visitado: “hemos estado en Japón, en Francia, en Italia... y allí a donde vamos intentamos adaptar alguna canción popular del país para llegar al público local”, comentó.

Canciones

Hay algunas canciones típicas que suelen tocar las tunas y que son de sobra conocidas en nuestro país. Algunas de ellas han sonado este fin de semana en Calanda: Clavelitos, Fonseca, Estudiantina Madrileña, Sebastopol, Viva España, Cielito Lindo o La Aurora. Se trata de canciones regionales con mucha tradición en las comunidades autónomas, entre las que abundan los pasodobles, las sevillanas, las jotas, las sardanas o incluso los chotis.

“Lo que solemos cantar son canciones tradicionales de la tuna que se van adaptando a los folclores de las distintas regiones, especialmente el folclore español y latinoamericano, que son los que más nos gustan, aunque cuando viajamos por el mundo intentamos aprendernos alguna canción tradicional de los países que visitamos. También adaptamos alguna canción más moderna para llegar al público joven y así gustar a todos los públicos”, explicó el representante de la tuna de la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

Tradición

La tradición tunera en España tiene su origen en el siglo XIII, cuando aparecen las primeras universidades españolas. Los ahora llamados “tunos” recibían el nombre de “sopistas”, que eran estudiantes universitarios sin recursos económicos que rondaban conventos, mesones y tabernas cantando su música a cambio de un humilde plato. En los conventos recibían la conocida como  “sopa boba”, distribuida gratuitamente como limosna a los pobres, sobre todo por franciscanos y dominicos.
 

Cantando a las reinas bajo el balcón del Ayuntamiento de Calanda


Según explicó Arellano, “el traje de los tunos ha evolucionado desde aquella época y consta de unas medias negras, un pantalón corto que se denomina bombacho o gregüesco y un jubón con sus faroles”.

Tal y como señaló el alcalde de Calanda, la idea de organizar un encuentro en el municipio “nació durante la presentación de las reinas de las fiestas del Pilar de 2019, cuando trajimos una tuna para amenizar la jornada; encajó tan bien la idea aquel día y la gente disfrutó tanto que  pensé que se podía hacer algo en Calanda mucho más grande. Planteamos con la tuna de la facultad de Medicina de la Autónoma de Madrid organizar un certamen y tuvimos que posponerlo por la pandemia, pero ya ha llegado y el resultado ha sido muy satisfactorio, porque tenemos en Calanda gente joven, con cultura, que canta con respeto y la gente está muy contenta”.

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