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Toma de muestras en el río Guadalope, en el marco de la campaña para estudiar su estado ecológico

El río Guadalope recupera su estado ecológico dos años después del vaciado de Santolea

La presencia de invertebrados es la adecuada en tres puntos de análisis y moderada en uno

El estado ecológico del río Guadalope aguas abajo del embalse de Santolea es bueno y tiende a estabilizarse y a recuperar su estado natural, con una “comunidad estructurada” de macroinvertebrados, por su variedad y presencia numérica. Así lo pone de manifiesto el ultimo informe de evaluación de la situación ecológica de esta masa de agua que ha hecho público la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

Las conclusiones de este estudio se han sacado de los muestreos realizados en las aguas del río situadas en los términos municipales de Castellote, Abenfigo y Mas de las Matas. El documento recoge los datos de la campaña de muestreos del pasado mes de agosto, una de las cuatro que se han realizado en este tramo y que fueron adjudicadas por el organismo de cuenca con el fin de comprobar cómo se recuperaba el río tras el vaciado del embalse de Santolea llevado a cabo en 2018 para la construcción de la presa del Cañón, que aumentará la capacidad de almacenamiento del pantano hasta los 80 Hectómetros cúbicos. Aquella maniobra de vaciado provocó un vertido de lodos de varias toneladas que aumentó la turbidez de las aguas destruyendo toda la fauna invertebrada aguas abajo de Santolea. El municipio de Aguaviva tuvo que buscar una nueva captación de agua de boca ante la imposibilidad de seguir recogiéndola del Guadalope.

Los muestreos realizados confirman, según la CHE, el buen estado ecológico general de la masa de agua, con una mejora de la calidad biológica del río en los últimos meses, con la existencia de una "comunidad estructurada" de macroinvertebrados, por su variedad y presencia numérica. 

Este es el cuarto informe que recibe el organismo de cuenca desde febrero de 2019, cuando se incrementaron los controles con el fin de realizar un seguimiento de los efectos de la  turbidez en el río aguas abajo de Santolea.

La próxima campaña de muestreo de macroinvertebrados y control específico del estado de la cuenca del Guadalope se realizará el próximo mes de noviembre. Según la CHE, también se mantiene la recepción en continuo de los valores de turbidez en el agua a través del turbidímetro instalado en 2019 en la estación SAICA (de control y alerta temprana), de Santolea.   

Datos

Los muestreos se realizan en cinco puntos ya establecidos para  comprobar la evolución del estado del agua. En concreto, se realizan en el Guadalope-Puente de la Vega (Castellote); Guadalope-Abenfigo; Guadalope-puente de la A-225 (Mas de las Matas); Guadalope-aguas arriba de la confluencia con el Bergantes y Guadalope -confluencia del río Bergantes. 

En todos los muestreos se realizan análisis físico-químicos y en cuatro se toman muestras de fauna bentónica de invertebrados (todos menos en el punto justo sobre la confluencia con el Bergantes). Según el estudio, los análisis físico-químicos reflejan un agua bien oxigenada, con conductividad, pH y temperaturas propias del tipo de aguas del río (mineralizado de baja montaña) y acorde con la época del año.

Las conclusiones sobre fauna bentónica de macroinvertebrados muestran una comunidad estructurada en todas las estaciones. Los valores muestran un estado ecológico (los macroinvertebrados son importantes indicadores) bueno en las estaciones Puente de la Vega (Castellote); Guadalope - Abenfigo; Guadalope -  puente de la A-225 (Mas de las Matas) y moderado en la estación de Guadalope aguas arriba de la confluencia con el Bergantes y Guadalope.

Aparte de los controles extraordinarios y ordinarios de la calidad del río realizados por la CHE, también la sociedad estatal Acuaes -promotora del proyecto de la presa del Calón- mantiene los suyos de seguimiento de la situación mientras ejecutan las obras de recrecimiento.

Ataguía

Por otra parte, la empresa estatal culminó ya en noviembre del año pasado la ataguía situada aguas arriba de la presa del Cañón. Esta infraestructura está pensada para generar una superficie de decantación y evitar  la erosión de los sedimentos acumulados en el cauce, reduciendo así la turbidez aguas abajo.