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El coche de transporte escolar que fue sustraído temporalmente para hacer la gracieta de ir al burdel y volver. M. N.

El robo de un bus para ir al club de alterne colma la paciencia del alcalde de Alcorisa, que pide más seguridad

Reclama a la Guardia Civil un esfuerzo para dar con los autores

El Ayuntamiento de Alcorisa, harto de la sucesión de actos vandálicos que se vienen sucediendo en el municipio desde hace unas semanas, reclama más seguridad a la Guardia Civil. El consistorio quiere que cese la espiral de gamberradas que asola la localidad bajoaragonesa y que tocó techo con el robo de un autobús de transporte escolar en la madrugada del lunes y el intento de mover otro autocar. 

Así lo solicitó el alcalde de la localidad, Miguel Iranzo, al capitán de la Guardia Civil de Alcañiz, Julián Cebrián, en una reunión en la que le trasladó la preocupación y malestar del consistorio “por los actos vandálicos que últimamente tienen lugar en el municipio con demasiada asiduidad”, indicó el ayuntamiento en una nota de prensa. 
En ella, Iranzo aseguró que el capitán le transmitió “que van a reforzar las medidas de seguridad” e insistió en que los ciudadanos denuncien “cualquier acto de este tipo que tenga lugar en propiedades particulares”.
La mayoría de fechorías cometidas conllevan destrozos y daños materiales. “No son actos sumamente graves porque no se llevan nada de valor, pero sí provocan daños en inmuebles y bienes que repercuten en que no puedan ser utilizados en un tiempo y, cómo no, el gasto de su reparación”, manifestó el alcalde del municipio.
Sin embargo, para Iranzo, el episodio del robo de autobuses “ha superado el límite, ya que interrumpieron servicios de transporte escolar y podían haber provocado un accidente” manifestó  el regidor, ostensiblemente molesto por la situación. 
El ayuntamiento espera que la Guardia Civil dé con los autores de los constantes desmanes y que los hechos delictivos cesen lo antes posible para que en Alcorisa se restablezca el ambiente de tranquilidad y cordialidad habitual.
Tal como adelantó en su edición del martes DIARIO DE TERUEL, el último acto vandálico que registró la localidad fue el robo, sobre las 3 de la mañana del lunes, de un autobús de transporte escolar aparcado en el polígono industrial para desplazarlo hasta la puerta del club de alterne de la carretera de Andorra y volverlo a dejar donde estaba, según atestigua el localizador del coche. Además, un segundo autobús de ruta escolar de la empresa Hife fue arrancado para pararse 20 metros más abajo gracias al sistema de bloqueo antirrobo de ese modelo. Como consecuencia, las rutas de Gargallo y Albalate del Arzobispo a los institutos de Alcorisa y Andorra se vieron interrumpidas el lunes.
Las cerraduras de los vehículos fueron forzadas y hay también daños en un freno de mano. Además, tiraron las llaves y el extintor, según explicaron los chóferes.
La entrada por la fuerza en estos dos autocares, aparcados al descubierto en el polígono El Royal, no es un hecho delictivo aislado en las últimas semanas, pues se han sucedido pequeños hurtos en diferentes establecimientos privados y centros públicos de la localidad. En las últimas semanas, los vándalos han entrado en la ermita del Calvario para llevarse unos 10 euros de las velas, latas de refresco del polideportivo, un ordenador de la piscina climatizada, chucherías de otro establecimiento; han movido una máquina de bolas de un bar a un huerto, han desplazado contenedores para cortar la travesía de la carretera nacional, han entrado en el campo de fútbol o se han llevado juegos de sillas y mesas de los veladores. 
Las cámaras del polideportivo municipal, colocadas en 2019 a raíz de la rotura de unos cristales, localizaron a quienes entraron para coger las latas. El consistorio aportó las imágenes a la Guardia Civil.
A todo ello se suman desperfectos en el parque del Lago y ruedas de coche pinchadas.