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A la derecha, aula prefabricada en el campus educativo, frente al edificio Botánico Loscos, edificio de una sola planta.

Falta de espacio en el IES Bajo Aragón, donde los barracones estarán tres cursos más

Educación prorroga hasta julio de 2024 el alquiler de las aulas prefabricadas que contrató para dos años

Este lunes recuperan la presencialidad total de clases los 355 últimos alumnos de 3º y 4º de la ESO y 1º de Bachillerato de Aragón que todavía no lo habían hecho. Son estudiantes del Instituto (IES) Bajo Aragón de Alcañiz, que no se incorporaron a las aulas el pasado 8 de febrero como si lo hizo la mayoría del alumnado aragonés que restaba pendiente de regresar a clase de manera permanente. La solicitud, por parte de la dirección del centro al departamento de Educación, de prorrogar la semipresencialidad unas semanas más se explicó por el importante brote de covid que registraba el municipio y por considerar que no podía mantenerse la  distancia de seguridad dentro de las aulas ante la falta de espacio.

En una circular del 2 de febrero, la dirección se dirigía a las familias de los 355 alumnos de los tres cursos mencionados para informarles de que había solicitado una prórroga de la semipresencialidad, a la vista de que no podía cumplirse la necesaria separación de metro y medio entre pupitres y que ese alumnado tenía que estar en un edificio, el Cardenal Ram, "saturadísimo de flujo de personas", según el comunicado que recibieron las familias.

Lo que describe la circular de la dirección del IES Bajo Aragón evidencia las limitaciones de espacio físico en el mayor centro de secundaria de la provincia, que cuenta con 1.100 estudiantes matriculados en ESO y Bachillerato. Dentro del mismo campus, otros 400 alumnos estudian en el Centro Público Integrado de Formación Profesional (CPIFP) Bajo Aragón, el antiguo instituto Botánico Loscos. 

Ese déficit de infraestructuras no es ni una novedad ni una consecuencia de la pandemia de covid, a pesar de que el coronavirus ha obligado en todos los centros a habilitar más aulario -por la reducción de ratios- para cumplir con las distancias de seguridad de metro y medio entre pupitres.

Sin embargo, la administración era conocedora desde hace varios cursos de que el IES Bajo Aragón necesitaría espacios adicionales para acoger a los alumnos de la ESO que vienen de colegios bilingües. El Gobierno autonómico lleva anunciando desde 2019 que reformará el edificio Botánico Loscos y construirá dos nuevos edificios en el campus Bajo Aragón para dar cabida, en espacios acordes, a los estudiantes de Educación Secundaria, Bachillerato y a los de las distintas familias de Formación Profesional (FP). 

A las puertas de marzo de 2021, esos dos edificios siguen siendo una promesa que ni siquiera está plasmada, negro sobre blanco, en forma de proyecto. Según fuentes del departamento de Educación, la redacción del proyecto “está en fase de licitación”, es decir, no se ha licitado. Parece que ambos edificios se incorporarán al Plan de Infraestructuras  2021-2025. 

Dos edificios nuevos

El Gobierno de Aragón anunció en mayo de 2019 (en periodo electoral) que Educación trabajaba en la redacción de un anteproyecto para la construcción de dos nuevos edificios en el campus del Instituto Bajo Aragón, uno de ellos para albergar la Educación Secundaria y otro para la Formación Profesional, para la familia de Administración, que está separada del resto de FPs. Esos dos nuevos aularios evitarán utilizar las actuales instalaciones del Botánico Loscos, que requieren de una reforma profunda. No en vano, este inmueble, en origen unas cuadras, tiene enormes deficiencias.

Según anunció en mayo de 2019 en la visita que realizó al Instituto de Alcañiz el entonces secretario general técnico de Educación, Felipe Faci -ahora consejero de Educación-, el Gobierno iba a licitar la obra a finales de 2019. Urgía, puesto que iban a matricularse al curso siguiente (2020-2021) las promociones de alumnos de primaria que habían estudiado en colegios bilingües, lo que obligaría a duplicar las vías en la ESO. (Este curso, el IES tiene 8 primeros de la ESO y un grupo de PAI).

Ya como consejero, en su visita de octubre de 2020 al Ayuntamiento de Alcañiz, Faci se reafirmaba en la promesa de construir dos nuevos edificios para aulas en el IES Bajo Aragón y, además, añadía otra: un nuevo pabellón polideportivo en el campus educativo, de uso compartido, que por las mañanas puedan utilizar escolares y por las tardes ser gestionado por el Servicio Municipal de Deportes. Según dijo Faci, el Gobierno había “detectado necesidades” en ambos centros, y reconocía que había que dotarlo de nuevas instalaciones y que se tenía que reformar el salón de actos .

Entre tanto sale a licitación el proyecto de reforma del IES y el  de los nuevos edificios, lo que Educación ha renovado este curso 2020-2021 es el  alquiler de las dos aulas prefabricadas que ya contrató en agosto de 2018 y que entraron en funcionamiento aquel septiembre de 2018. Ese alquiler, que se adjudicó en agosto de 2018 por 16 meses, acaba de prorrogarse para un periodo de 42 meses más, según la adjudicación que acaba de publicarse en el Perfil del Contratante este mes de febrero. Y no sólo se ha prorrogado la permanencia de los dos barracones de 2018 hasta el curso 2023-2024, sino que se ha contratado el alquiler de una tercera aula prefabricada para ese mismo periodo de tiempo.

Barracones desde 2018

En 2018 volvieron las aulas prefabricadas al Instituto de Alcañiz después de un largo periodo de tiempo en que el centro pudo prescindir de ellas. Sin embargo, no es la primera vez que ha habido que utilizarlas.

El IES Bajo Aragón es el resultado de la fusión impuesta en 1998 por la administración educativa a los institutos Cardenal Ram y Botánico Loscos (luego volvieron a separarse formando dos centros educativos independientes). En el primero de ellos, los primeros barracones entraron en funcionamiento -hubo hasta seis en total, según consta en el libro Instituto de Alcañiz, 50 años de historia-  en el curso 1992-1993 y permanecieron en uso de manera ininterrumpida al menos hasta 1999, según recuerdan docentes hoy jubilados. Allí dieron clase alumnos de COU (hoy 2º de Bachillerato).

Desde entonces hasta 2018 no hubo que usar más este tipo de aularios, de los que las administraciones echan mano cuando el número de alumnos no cabe en el espacio que tiene disponible.

La falta de metros cuadrados disponibles no es el único déficit que presenta este centro educativo. Algunas de sus instalaciones están obsoletas. Solo hay que acercarse hasta el salón de actos, que tiene zonas con el parqué levantado, y ver que ahí siguen las primigenias butacas de escay, que hoy no pasarían una inspección de seguridad bajo la lupa de la normativa antiincendios, que obliga a que los asientos de cualquier auditorio público sean de tejidos ignífugos. 

"Justísimos"

Visto lo anterior, los estudiantes de 3º y 4º de la ESO y 1º de Bachillerato vuelven mañana a la presencialidad tras una reestructuración de horarios y espacios que no ha sido nada fácil de acometer. La dirección del IES ha sacado huecos de donde ha podido y lo ha hecho después de que la dirección provincial de Educación haya autorizado un número adicional de horas de docencia que asumirá distinto profesorado. Así es como reducirán ratios en algunas aulas y se realizarán los desdobles. La directora del centro, María Victoria Jiménez, reconocía lo obvio: "estamos justos, no,  justísimos".

Dos grupos, los más numerosos, uno de cuarto de la ESO y otro de 1º de Bachillerato, se tienen que desdoblar en las asignaturas troncales. En ambos la ratio es superior a la media: el grupo de Bachillerato de Humanidades tiene 28 estudiantes. A este grupo se le ha asignado como clase de referencia el aula de Informática, lo que obliga a desplazar a "otros huecos" a los estudiantes que, puntualmente, la utilizaban, en aras de "optimizar el espacio al máximo", según Jiménez.

La dirección ha adaptado el Plan de Contingencia que entró en vigor en septiembre reubicando a estos dos grupos, realizando desdobles en otros y reasignando a estos estudiantes aulas que, en momentos puntuales, quedan vacías. Además, desde septiembre también se ha reubicado la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) fuera del campus, trasladando sus aulas al Conservatorio Profesional de Música.

Esta reestructuración obligará a reducir el horario de uso de la Biblioteca del centro, que pasará a estar ocupada un mayor número de horas para impartir algunas asignaturas. Asimismo, grupos numerosos como los que dan Religión recibirán clase en el salón de actos, que es el espacio más amplio del que dispone el centro. 

Para intentar compensar a los 355 estudiantes que han permanecido en semipresencialidad desde septiembre hasta ahora (los grupos iban alternando clase presencial dos o tres días a la semana), se ha decidido que los alumnos de 3º y 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato entren al instituto 10 minutos antes que el resto (08.40h), tal y como han hecho hasta ahora los de 1º y 2º de la ESO, que ahora entrarán a las 08.50h. Así se garantiza un acceso ordenado y ganan 50 minutos a la semana de horario lectivo. Se compensa así al alumnado que no ha tenido clase presencial y a los docentes de 1º y 2º y que llevan trimestre y medio entrando antes a clase. 

Con este cambio de orden de acceso a las instalaciones, algunas de las rutas de transporte escolar se han visto afectadas en su horario habitual.

Otros edificios

La posibilidad de utilizar espacios del Ayuntamiento de Alcañiz -como ocurre en Teruel con la cafetería del centro de día, que se ha adaptado como aula del Instituto Santa Emerenciana- no se ha contemplado en Alcañiz, porque "el Ayuntamiento no dispone de espacios adecuados para dar clase, sobre todo, porque esos espacios no están cerca del instituto, sino que hay que desplazarse y se tarda más de 15 minutos en llegar", declaró la directora. Según Jiménez, el alumnado de los dos últimos cursos de la ESO y Bachillerato "tienen un aula de referencia, pero van cambiando de aula según las optativas. Solamente en las troncales están en el mismo lugar". En este sentido, reflexionó, "lo de hacer grupos burbuja en estos niveles se produce a un nivel bastante bajo", ya que el alumnado necesariamente ha de mezclarse con estudiantes de otras aulas para cursar las asignaturas específicas que han elegido". Y en este instituto la oferta educativa es muy amplia y completa, más en Bachillerato que en FP.

Quejas “en los dos sentidos”

El regreso a las clases tan tardío ha motivado quejas por parte de algunos padres de alumnos. La directora reconoció que las ha habido, pero apuntó que "también las hubo en sentido contrario". Según Jiménez, "han sido en todos los sentidos, tanto por volver a la presencialidad como por mantenerla prorrogada, aunque éstas últimas no han sido muy numerosas”, apostilló. Según enfatizó, “en una situación tan complicada como la que había en Alcañiz, y reconociendo que la educación presencial es lo mejor, había que priorizar la salud, y así nos lo reclamaron algunos padres en enero, por eso solicité una prórroga al departamento de Educación", replicó.

Los padres que han mostrado su malestar por los meses que sus hijos han tardado en volver a la presencialidad total se quejan de que los días que han estado en casa sus hijos no han recibido clase online. Carlos Herráez, padre de un alumno de 4º de la ESO, se pregunta “porqué no se han habilitado herramientas telemáticas para que nuestros hijos pudieran seguir, desde casa, las clases que se impartían en las aulas; o porqué no se les ofrecían clases online, como sí ha ocurrido en otros institutos de Aragón”. Herráez ha presentado una queja al Justicia de Aragón  por todo ello.