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Familiares y amigos del escritor y periodista Darío Vidal le dan el penúltimo adiós en Alcañiz Familiares y amigos del escritor y periodista Darío Vidal le dan el penúltimo adiós en Alcañiz
Instante en el que el féretro de Darío Vidal entra en la iglesia de Santa María, en la tarde del sábado

Familiares y amigos del escritor y periodista Darío Vidal le dan el penúltimo adiós en Alcañiz

Será homenajeado con un funeral tras el estado de alarma
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Varias decenas de allegados despidieron el sábado por la tarde al escritor y periodista Darío Vidal Llisterri con una ceremonia religiosa en la iglesia de Santa María de Alcañiz que no será el último adiós al referente cultural bajoaragonés. Tal como dijo el párroco, Pablo Roda, cuando la crisis sanitaria por el Covid-19 lo permita se celebrará un funeral para que, con las limitaciones de movilidad interprovinciales a un lado, tenga un mejor homenaje. 

Entre familiares, amigos y compañeros fue despedido el féretro en una ceremonia que estuvo sujeta a las reglas que marca el estado de alarma para la primera fase de la desescalada. Aunque la iglesia puede estar a un tercio del aforo, y este supera las 600 personas, no llegaron a un centenar los que acudieron al templo. En una situación excepcional, prevaleció la prudencia entre sus amigos, algo que él mismo hubiera aprobado desde la tribuna analítica desde la que observaba el mundo. 

El propio Roda dispensaba gel hidroalcohólico en las manos de los fieles a la entrada del templo instantes antes de las cuatro de la tarde, cuando se inició una ceremonia de una hora de duración. Darío Vidal será incinerado tras fallecer el viernes a los 85 años por un infarto. 

Periodista y licenciado en Filosofía Pura, Vidal trabajó durante décadas en Barcelona. Allí fue jefe de reporteros, redactor jefe y articulista del diario Tele/eXprés, subdirector de El Correo Catalán y columnista de ABC, así como redactor, presentador y colaborador de numerosos programas de radio y televisión, y creador y director de varios otros en Televisión Española, además de fundador de dos compañías de imagen.

Fue consejero de Cultura y Educación del Gobierno de Aragón (1987-1988) en el ejecutivo del aragonesista Hipólito Gómez de las Roces.

Vidal ideó la representación del Vencimiento del Dragón de Alcañiz, que se celebra cada 23 de abril, y en la que el bien representado en el caballero San Jorge se impone al mal que encarna el temible Dragón. 

Además, era miembro de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, y vicepresidente de la Academia Aragonesa de Gastronomía. Vidal estaba también en posesión de la Cruz del Mérito Naval y de la Medalla de la Cruz Roja. 

Entre otros libros, estampó su firma en Notas Hemerográficas para una Historia del Periodismo en el Bajo Aragón (1957), A mitad de camino, Los Monegros (1971), Primer Vuelo (1977), Glosas Veniales (1981), Siete ensayos aragoneses y un apócrifo (1986), Teruel (con otros autores, 1993), Harina de este costal (1996), El cuarto sentido(1998), y Cierto Sabor (1999).

Se mantuvo activo como columnista del periódico La Comarca hasta el final. La directora del grupo de comunicación bajoaragonés, Eva Defior, explicaba ayer que en las últimas semanas les envió multitud de columnas de opinión con los temas que le inspiraba el confinamiento. 

El alcalde de Alcañiz, Ignacio Urquizu, le definió como “un alcañizano apasionado por el periodismo y la literatura. Nos deja un importante legado que preservaremos siempre desde nuestra ciudad. Que la tierra le sea leve”.