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Hilario Mombiela (izda.), con otros compañeros en una concentración en la barrera de la térmica. M. N.

Hilario Mombiela, presidente del comité de Endesa en la central térmica: “Hemos ido todos a una; en el carbón dependes del compañero y creas lazos”

El histórico de UGT se prejubila en agosto “hastiado” por el viraje al dividendo de la empresa

Como otros 90 compañeros mayores de 56 años, Hilario Mombiela accederá este agosto a la prejubilación en Endesa después de 39 años de servicios a la empresa. Empezó en la mina en 1981, donde fueron frecuentes los encierros y protestas para equiparar el salario de los oficios menos reconocidos. Veinte años después pasó a trabajar en el laboratorio de la central térmica, donde ha vivido la cara del compañerismo y la cruz de la privatización de Endesa y su posterior venta al estado Italiano a través de Enel. A partir de ahí, los dividendos han primado sobre los beneficios sociales.

-¿Cuándo le prejubilan?

-A partir del 1 de agosto, ahora estoy apurando las vacaciones que me quedan aunque he pasado por la central a recoger algunas cosas.

-¿Desde cuándo lleva trabajando en Endesa?

-Desde el 14 de abril de 1981. Entré a la mina Oportuna, donde estuve 14 años. Después pasé a las oficinas generales a labores de contabilidad y, cuando se cerraron las mismas, pasé a la central. Hubo una reestructuración y me recolocaron en el laboratorio.

-¿Dónde ha disfrutado más de su labor?

-Aquí en laboratorio ha habido siempre muy buen compañerismo. Se analizaban las muestras de carbón que entraban en parque, el carbón de consumo y el control de vertidos.

-¿Qué recuerdos le vienen a la mente a pocos días de salir de la empresa de su vida?

-Lo más reciente ha sido bastante duro, con el cierre de la central sin alternativa laboral en la comarca y los compañeros que se quedan a los que se les tiene que buscar una recolocación porque en la zona no hay puestos y tendrán que salir de su pueblo. Recuerdos tengo muchos. Me acuerdo mucho de la gente que a lo largo de mi vida laboral he conocido, algunos de los cuales se han dejado la salud y, lamentablemente, algunos fallecieron en accidente. Esos recuerdos son tristes pero hay que valorar lo que la gente de esta comarca ha dado por Endesa y por la energía del país.

-Andorra siempre ha sido muy combativa y desde fuera han dado imagen de unidad.

-Sí, desde dentro también lo he percibido. Hemos ido todos a una, hemos tenido unidad de acción entre los diferentes sindicatos. El objetivo final era unánime: que se trajese algo alternativo a la central porque llevábamos avisando desde hace muchísimo tiempo de que esto iba a pasar y desgraciadamente ha llegado el final sin alternativas.

-¿Desde cuándo es sindicalista?

-Afiliado a UGT de toda la vida, desde que entré en la mina. Más en activo pasé a ejercer en 2002, ya en la central. Y presidente del comité eléctrico, desde que lo dejó Antonio Donoso, a mediados de 2014.

-La acción sindical ha sido muy importante en la comarca. ¿A qué lo atribuye?

-La acción sindical estaba muy metida en lo que es la minería. Empezaron con varios encierros reivindicativos en los 80 nada más que entramos a trabajar. Teníamos amigos que trabajaban en cualquier empresa auxiliar en la térmica y te doblaban el jornal, por lo que hubo que bregar mucho para que se reconociese el valor del trabajo minero. Se firmó el Libro de Primas y Destajos y se logró reconocer la labor del auxiliar del picador en minería, cuyo coeficiente reductor no iba acorde con la faena que desarrollaba.

-El sector minero siempre ha sido punta de lanza de las reivindicaciones sociales.

-No ha costado nada unificar a todo el personal. Si ha habido que hacer encierros, cortes de carreteras e ir caminando hasta Madrid, se ha hecho. Lo atribuyo al compañerismo. Cuando trabajas en la mina no solo dependes de ti mismo, sino del compañero. En el momento que fallas, puedes ponerle en peligro y eso te crea un lazo de unión que te hace ver el trabajo de otra manera.

-¿Su familia ya trabajaba en el sector?

-Mi padre vino a Andorra desde Samper de Calanda para trabajar de ferroviario en el ferrocarril Andorra-Escatrón.

-Con el cierre de la térmica, ¿desaparece el comité?

-Tal como está estipulado el cierre de la instalación, todavía hay gente de Endesa Generación que va a permanecer hasta finales de año y hay compañeros que no entran en la prejubilación y seguirán llevando la acción sindical. A nivel de UGT habrá una conferencia a nivel regional y general y se elegirán las nuevas ejecutivas. Yo pasaré a ser simplemente un afiliado más.

-¿Qué balance hace del plan de salidas y recolocaciones?

-La situación ha sido muy crítica. Las relaciones laborales en este país se han deteriorado mucho a partir de la última reforma laboral, que ha beneficiado al empresario. Desde que Endesa pasó a manos de Enel, las posiciones eran siempre las mismas: el mayor dividendo posible para sus accionistas. No les ha temblado la mano si había que recortar derechos al activo o al pasivo. El acuerdo final variaba muy poco su postura inicial. Poco queda de la Endesa que conocí, la que se preocupaba por el aspecto social de los trabajadores allí donde asentaba sus industrias. La globalización ha cambiado muchísimo todo. El cambio principal fue con Enel, porque mientras fue Endesa, aunque privatizada, se podía decir que el capital era nacional y los temas sociales se mantenían. El cambio fue radical cuando el principal accionista pasó a ser el estado italiano, tanto que nos vendieron que los estados tenían que vender sus activos...

-¿Está quemado?

-No del todo, pero sí hastiado porque la presión ha sido muy grande. Siempre que llegas a algún tipo de acuerdo nunca es a gusto de todos. Se ha intentado hacer lo mejor posible, pero siempre quedará gente más o menos contenta. Ha sido muy duro.

-Hacía referencia a la falta de alternativas laborales. No será porque no lo advirtieron.

-Llevamos diez años advirtiendo de que esto iba a llegar, desde que salió la directiva europea de emisiones en 2010 nos empezamos a poner en contacto desde nuestras federaciones sindicales con los políticos. O Endesa invertía o la central iba al cierre, aunque al final ha invertido en Litoral (Almería) y As Pontes (Coruña) para acabar cerrando el año que viene porque finiquitan el carbón de España. Siempre hemos ido en la línea de que se tenían que traer alternativas. Hemos hecho marchas, encuentros con todo el arco político y nos hemos reunido con los presidentes del Gobierno de Aragón reivindicando siempre lo mismo: que si Endesa no invertía el tiempo se nos echaba encima. Así hasta que hemos llegado al 30 de junio de 2020 y solo están los proyectos renovables de Forestalia y Endesa sobre la mesa. Desde aquí pedimos al Gobierno que saque ya la subasta de la capacidad de evacuación de la térmica para agilizarlos.

-Unos proyectos renovables que a los que queden trabajando les vendrán bien porque de ello dependen recolocaciones cercanas a medio plazo.

-Se dejó bien claro en el acuerdo de recolocaciones y salidas que en el momento en que Endesa asentara los proyectos renovables, el personal que ha salido iba a tener prevalencia para volver.

-¿A qué va a dedicar la prejubilación?

-Ahora de salud no ando muy bien, estoy pendiente de unas visitas médicas. En cuanto me recupere lo que más me va a llenar es estar con la familia, los amigos y los compañeros. No me voy de Andorra, tengo a los dos hijos trabajando aquí.

-¿Y el resto de los 90 compañeros prejubilados? ¿También se quedarán?

-La mayoría se quedará aquí, aunque si los hijos no encuentran empleo tal y como está la cosa puede que tengan que desplazarse a otras zonas de España.